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El fraude entra en la gig economy pagando a freelances por sus clics para que parezcan más reales y orgánicos 

¿Son los períodos de crisis una 'oportunidad' para el fraude publicitario? Eso es lo que parecen pensar los malos de la red. La actividad de las click farms, las llamadas granjas de clics que generan clics ilegítimos en los contenidos y en los anuncios online, no se ha resentido durante los últimos meses, como ha ocurrido con tantas cuestiones de la economía legítima.

Más bien todo lo contrario. En los últimos meses su trabajo ha aumentado y también se ha convertido en más humano. Las granjas de clics se han integrado en la llamada gig economy y están empezando a fichar a más personas que a modo de freelance - y buscando ingresos en un año complejo - están haciendo lo que antes hacían los robots. Con ello, el comportamiento parece más orgánico y a los diferentes players de la industria les resulta menos sospechoso.

Esa es la conclusión general que se puede sacar del último estudio de ClickCease sobre fraude publicitario, y que publica Campaign. Según los datos del estudio, los negocios irregulares que facilitan fraudes publicitarios online, tanto clics falsos como subidas irregulares de tráfico o el llamado CAPTCHA hacking, han vivido un crecimiento en los últimos seis meses. No solo han logrado posicionarse bien en el mercado, sino que además están captando cada vez a más trabajadores potenciales.

Fáciles de encontrar

Por lo que respecta a su posición en el mercado, llegar a estas compañías es muy sencillo. Como señalan en las conclusiones del estudio, no hace falta adentrarse en la dark web para encontrar compañías que ofrecen estos servicios. Los responsables del estudio buscaron online 'buy bot traffic for website' o 'buy clicks for website' y se encontraron con múltiples de resultados en los principales buscadores. No solo eso: también se encontraron con anuncios vinculados a esos términos de búsqueda.

Una rápida comprobación accediendo a un buscador en español y usando términos equivalentes en castellano muestra algo muy parecido. Si se busca 'comprar tráfico web' en Google desde España, como hemos hecho para comprobar lo que ocurre más allá del inglés que manejan los responsables del estudio, también aparecen múltiples resultados. Algunos son legítimos, de servicios de afiliación y recomendaciones de SEO. Otros simplemente venden tráfico de un modo irregular.

Por otro lado, y volviendo a los datos del estudio de ClickCease, para hacer fraude publicitario es cada vez más fácil contar con trabajadores humanos. Los responsables del fraude han empleado diferentes herramientas, como usar bots para crear clics o llenar de malware dispositivos ajenos para que generen ese tráfico. Sin embargo, la crisis ha abierto la puerta a fichar a trabajadores humanos reales. Han entrado en la gig economy.

Ofertas de trabajo para hacer clics

No es complicado así, señalan en el estudio, encontrar ofertas de trabajo en las que se les pide a los freelances descargar apps, hacer clics en anuncios, completar CAPTCHAs y prácticas similares.

Las promesas son las de que con unos pocos clics y unas pocas acciones se puede sacar unos 100 dólares al mes, lo que en tiempos complicados financieros se puede convertir en un incentivo poderoso. Especialmente, añaden los investigadores, cuando se intenta captar a trabajadores de economías en las que se tienen ingresos más bajos, como India o Vietnam. Captar a personal para hacer lo que hacen los bots es más sencillo en ese contexto.

Los responsables del estudio ya señalan que este fichaje de personas va en aumento y la crisis del coronavirus solo ha apuntalado esta tendencia al crecimiento. Es un trabajo que se puede hacer sin salir de casa y es uno que llega en un momento en el que no hay otras cosas. Algunas de esas compañías que ofrecen clics fraudulentos ya aseguran que pagan millones a trabajadores por realizar esos clics. Según los datos de ClickCease, por ejemplo, Paidvert ScartletClicks asegura haberse gastado ya 13,2 millones de dólares pagando a freelances por su actividad online. Es a 5 centavos el clic.

¿Por qué estas compañías pagan a trabajadores por hacer lo que podría hacer un bot? La clave está en cómo los sistemas del otro lado perciben esos clics. Los hechos por freelances son clics seguros, que generan la ilusión de que al otro lado está un internauta real. Son clics que se venden como orgánicos y que incluyen elementos como permanecer un cierto tiempo en la web de destino o hacer los clics a lo largo del día para generar una ilusión más creíble de realidad.

Según estima ClickCease, el 15% de los clics que registran los anuncios de pago por clic de las plataformas publicitarias online son ilegítimos.