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Tener presencia online es una necesidad para los CEOs en la era 2.0. Como máximos representantes de la empresa, deben estar preparados para actuar en nombre de la misma, en cualquier momento y lugar, lo cual implica dominar la conversación 2.0.

Sin embargo, los CEOs todavía se resisten a protagonizar su actividad online. Solo 1 de cada 3 CEOs de las empresas del Fortune 500 está al menos en una red social. Ni siquiera estos están realmente implicados con su público a través de estos canales, sino que se limitan a enviar mensajes impersonales y genéricos.

Una situación que ha de cambiar. Estos máximos responsables de la organización han de ser capaces de fomentar el engagement con los diferentes públicos de la marca. Todo ello con el objetivo de mejorar la comunicación, tanto a nivel interno como externo, reforzar su liderazgo como principal referente de la empresa, mostrar una mayor transparencia, y contribuir a mejorar la imagen de marca.

Para asumir este reto, los CEOs necesitan sumergirse en el medio 2.0, y desarrollar determinadas habilidades sociales, que recoge Inc:

  • Ser curioso. Sentir la necesidad de conocer cuál es la conversación social que gira en torno a la empresa, el sector y por supuesto su competencia. Una curiosidad que les llevará a monitorizar la actividad relacionada con la marca que transcurra en la esfera 2.0, y le permitirá tomar decisiones y contar de primera con una valiosa información.
  • Tomar la iniciativa. Un CEO 2.0 ha de ser autosuficiente. Capaz de desenvolverse de forma autónoma, elaborar su propio contenido, y actuar en su propio nombre y representación. Bien es cierto que necesitará la formación y el asesoramiento adecuados, pero el objetivo ha de ser que pueda actuar por sí mismo.
  • Estar abierto a nuevas ideas, críticas y sugerencias sobre su comportamiento social. Ha de tener en cuenta que va a abrir una ventana a la exposición pública, que sus acciones pueden tener una repercusión sin precedentes, y se dirige a un público heterogéneo. Por ello, ha de esmerarse en conocer qué inquieta a cada público, cuál es el tono deseado de la comunicación o qué esperan de él los diferentes usuarios.
  • Aportar valor y enriquecer la conversación. Se trata de que sea y actúe como persona, además de como representante de la organización. Como tal, se espera de él que responda a las interacciones de los usuarios, que su opinión sea útil, con una mezcla de autoridad y sencillez propia de su posición y el entorno 2.0 en el que se desenvuelve, ganándose así la confianza y el respeto de sus públicos.
  • Olvidarse de los mensajes promocionales. Las redes sociales no son un medio publicitario más, sino un lugar abierto a la conversación. Máxime si no se trata de un canal corporativo, sino de la cuenta de una persona, aunque sea el máximo representante de la empresa. El objetivo ha de ser el de fomentar la conversación y construir relaciones, no de replicar el mensaje publicitario de la marca.
  • Actuar como el mejor embajador de la empresa. Una figura líder, a la par que accesible y razonable, dispuesta a actuar y trabajar para mejorar las relaciones entre la empresa y sus públicos.
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