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Los dispositivos móviles se han convertido en un elemento clave en nuestro día a día, en casi una extensión de nosotros que nos acompaña a todas partes y de la que estamos siempre pendientes. El móvil es ya nuestro eterno recurso para todo.

Esto ha cambiado no solo como buscamos información, como nos comunicamos con otros o como estamos viendo lo que nos rodea (o, en el tiempo del móvil, no viendo), sino que además ha tenido un impacto directo en el modo en el que consumimos contenidos. La siempre ubicua pantalla del móvil se ha convertido también en la herramienta para acceder a la información, a los medios y a los contenidos de entretenimiento.

Y, de hecho, los números así lo demuestran. Como apunta un estudio reciente de Zenith, ahora mismo una cuarta parte de todo el consumo de contenidos se hace ya desde el móvil. Un 24% de todos los medios consumidos en 2018 se hará desde un dispositivo móvil. La cifra es especialmente impactante si se compara con los números con los que se arrancaba la década. En 2011, solo el 5% del consumo de medios se hacía desde uno de estos dispositivos.

Pero lo cierto es que no solo es importante la cifra conseguida, sino que también lo será la que se logrará en el futuro inmediato. En 2020, se estará más cerca de que una tercera parte del contenido se consuma desde el móvil que de una cuarta parte. Según las estadísticas, la previsión está en el 28% de todo el acceso a medios se haga desde el móvil.

Este crecimiento del móvil tiene un impacto directo sobre la estrategia que deben seguir marcas y empresas a la hora de llegar a los consumidores. Ahora mismo, el móvil tiene que ser una parte crucial de su estrategia y tienen que posicionarse de un modo destacado en la misma. Esto implica lanzar más contenidos para el vídeo, emplearlo de un modo más claro en la publicidad o ser conscientes de que los consumidores están llegando a los contenidos en pantallas más pequeñas.

Fronteras difusas

Sin embargo, esto no es lo único que tienen que tener en cuenta las marcas y las empresas. Como explican los responsables del estudio, el móvil tiene un impacto directo a un nivel más profundo. "La tecnología móvil está retando a las marcas a repensar cómo se comunican con los consumidores", señala Vittorio Bonori, presidente de marca global de Zenith. "Las marcas deben comprender tanto el estado mental de los consumidores y cómo encaja en el viaje de compra, para determinar cómo comunicar con ellos", añade.

El móvil ha hecho que tengamos en el mismo dispositivo cada vez más cosas. Es el terminal en el que se habla con los padres y se mantiene contacto con la familia, pero también en el que se ve una película o se busca información. Es probable además que muchos de los comportamientos de consumo de contenidos salten de un terreno a otro. Como apuntan en las conclusiones del estudio, el móvil ha hecho que las líneas de separación entre los diferentes canales sean más borrosas.

Esto se ha convertido en un reto para las marcas y para sus estrategias. No solo porque tienen que tener esto cada vez más en cuenta, sino también porque esto supone nuevas cuestiones. Puede hacer que se vea todo como una especie de mezcla, cuando en realidad - y a pesar de estas fronteras borrosas - para los consumidores las cosas son distintas.

El modo en el que está el consumidor cuando está mirando sus fotos de vacaciones es diferente al que le lleva a ver el último vídeo viral. Las marcas y las empresas tienen que ser capaces de ajustarse a estos estados de ánimo y a estas posiciones cambiantes.