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Nacida y criada en Madrid, cursando sus estudios de Ciencias Económicas ingresa a el Banco Halifax...

Muchas de las personas con las que nos encontramos a lo largo de nuestro devenir diario en el desarrollo de nuestras actividades, no son tan “sensibles” como puede requerir el universo social. En ocasiones, la comunicación en el entorno digital se acompaña por una clara tendencia al “mal entendido”. Es evidente que eliminar de la comunicación el contacto visual y personal,  hace mucho más complejo el establecimiento de un vínculo sólido

Las redes sociales nos dicen cómo, ha llegado el momento de demostrar que somos capaces de fidelizar.

En el momento actual el consumidor (cliente – interno o externo)  necesita vivir una experiencia para vincularse con nuestra marca y sin duda alguna, “experiencia” es sinónimo de sensibilidad, la que necesitamos para generar una “emoción”.

Las redes sociales nos han dado las claves para exaltar los valores inherentes al ser humano y aplicarlos en la forma de “hacer empresa”.  Sin duda alguna, las enseñanzas obtenidas durante 2011 en relación a las claves para captar la atención de nuestros clientes, no son sino la antesala de la fusión entre el mundo real y el virtual donde debemos denostar además, que somos capaces de fidelizarlos.

Qué duda cabe que, el fortalecimiento de los vínculos se produce como consecuencia derivada de una interacción constante, en el largo plazo y sustentada por el cumplimiento de los compromisos por ambas partes.

Ello implica claridad, transparencia y honestidad, es decir; no tener nada que ocultar. Para lograrlo, es un giran aliado el diálogo y la interacción social pero, qué duda cabe que el conocimiento del cliente no es sino hasta que estrechamos su mano y dialogamos en torno a un café.

2012 nos sitúa ante el enorme desafío de demostrar que somos capaces de ser “sociales” en el mundo real.

Cuando un cliente salta del universo social al mundo real y le ponemos cara, nos damos cuenta que, detrás de cada clic hay un “ prosumidor” como nosotros, que busca lograr sus objetivos y hacer crecer su influencia, y nuestra marca, es necesaria para lograrlo.

Entrar en contacto directo con nuestros clientes no sólo es un paso más en el fortalecimiento de la confianza – eje central de la relación- sino que nos permite, a nosotros como marcas, enfrentar el desafío de comprobar si estamos capacitados para pasar el examen final que nos dará el título de “empresa social”.

Adicionalmente, la naturaleza de Facebook nos ayuda a entender por qué es tan importante poner cara a un cliente si buscamos su conocimiento profundo. Es mucho más fácil evangelizar a un cliente que nos conoce, ha visto a nuestros hijos y familiares, nuestros paisajes y libros de interés y… nuestra cara.

Sabemos que hoy es necesario establecer vínculos reales con nuestros clientes, para entender sus objetivos es indispensable identificar sus necesidades e intereses.

Todos nosotros; clientes y productores, que actuamos simultáneamente construyendo redes horizontales sustentadas por la satisfacción y la retroalimentación, somos personas, estrechar la mano a un cliente, mirarle a los ojos en una conversación, compartir sus historias, es el camino  más eficiente hacia la maduración de la confianza.

Nacida y criada en Madrid, cursando sus estudios de Ciencias Económicas ingresa a el Banco Halifax...