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Google sabe qué compramos offline, lo que genera más dudas sobre privacidad
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    En los últimos tiempos, las empresas se han dado cada vez más cuenta de la importancia de los datos. La información es uno de los activos principales para comprender a los consumidores y para entender qué es lo que les interesa y lo que no. Los datos son la guía que posibilita establecer estrategias de éxito y que da, por tanto, la clave para conectar con ellos.

    Pero, del mismo modo que las compañías han asumido el valor y la importancia de los datos, los consumidores han empezado a comprender lo mismo. Ellos también son cada vez más conscientes de que las marcas y las empresas quieren saberlo todo de ellos y que la información que generan en un mundo conectado es cada vez más valiosa. Igualmente, los consumidores son cada vez más sensibles con el tema y están cada vez más preocupados por ello. Los datos dan a las empresas entrada en lo que ellos muchas veces consideran su vida privada y temen que les dé una posición demasiado dominante. La sensibilidad ante la información que pueden acumular las empresas y ante el cómo pueden usarla es cada vez mayor.

    Para quienes están usando los datos y recolectándolos esto genera un terreno de juego cada vez más sensible y delicado, ya que los consumidores son cada vez menos permisivos con los errores, ponen el listón más alto y quieren tener el mayor control posible de lo que ocurre y de lo que hacen. Cometer un error puede convertirse en una pesadilla en relaciones públicas y despertar críticas entre los consumidores.

    Y eso es lo que le acaba de pasar a Google. La compañía acaba de presentar su nuevo servicio que permite unir información online y offline para conocer mejor a los consumidores y sus hábitos, pero con ello no solo ha conseguido ofrecer una idea seductora a las marcas, sino también despertar las primeras críticas de las asociaciones que se preocupan por la privacidad.

    Lo que hace Google

    Google es una de las compañías que mejor conocen a los consumidores. Google lo sabe todo de ti, todos llegamos a decir en alguna ocasión a otro. Dado que por un lado el buscador es el más usado, que por otro sus servicios abarcan todos los tipos de productos online y que por otro la firma es casi omnipresente en la red (sus anuncios están por todas partes), la compañía puede acumular muchísima información. Ahora también la está acumulando fuera de la red.

    A través de datos recolectados por sus aplicaciones móviles, como YouTube y Google Mapas, que cruza con datos relativos a las tarjetas de crédito (lo están haciendo, por ahora, en Estados Unidos) puede ofrecer perfiles mucho más específicos de los consumidores y de sus hábitos e intereses. Según los datos de la firma, Google tiene acceso al 70% de las transacciones que se producen con tarjetas de crédito o de débito en EEUU.

    ¿Para qué quiere toda esa información Google? La idea es (y no es tan nueva, Google ya lleva haciendo cosas en esta dirección en los últimos tiempos) demostrar el impacto que internet tiene fuera de la red. Saber lo que los consumidores hacen offline permite a la compañía demostrar que los anuncios que ven online tienen un efecto fuera de la red. Por ejemplo, como señalan en Business Insider, Google puede demostrarle a una firma como Sephora que, tras ver un anuncio de lápiz de ojos en la red, los consumidores fueron a la tienda y lo compraron.

    No a todo el mundo le gusta

    Como suele ocurrir cuando se presentan este tipo de servicios, Google ya ha dejado claro que los datos no se recogen con nombres y apellidos, sino que son anonimizados para respetar la privacidad de los consumidores. Sin embargo, esto no ha impedido que ya aparezcan las primeras críticas.

    Por un lado, está el hecho de que en realidad no se sabe mucho sobre la cuestión. "Lo que realmente me fascina que a medida que las compañías se vuelven más intrusivas en términos de recolección de datos, también se vuelven más secretas", apunta el director ejecutivo del Electronic Privacy Information Center, Marc Rotenberg, a The Washington Post.

    Por otro, y como recuerdan desde un grupo de defensa de los derechos de los consumidores, anoniminazar los datos por completo es muy difícil, lo que hace que toda esta información esté ahí, susceptible de ser robada por hackers o simplemente como una amenaza contra la propia privacidad.

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