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Los cambios de hábitos
Los centros comerciales tendrán que lavarse la cara y tendrán que adecuarse a las nuevas demandas del consumo del siglo XX
Centros comerciales: Los cambios para adaptarse al siglo XXI
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    Los enormes centros comerciales se convirtieron en una especie de símbolo del consumo y de los hábitos de los compradores de finales del siglo XX. En los 80 y en los 90, se podría decir que el gran símbolo de la modernidad era el gran macrocentro comercial y si se vivía en una pequeña ciudad, una de esas en las que para ir a un gran centro comercial había que ir a la gran ciudad más cercana, se veía casi como la llegada de los tiempos modernos la apertura de alguno de ellos en algún rincón de las afueras. Unos cuantos años - y décadas - después, los centros comerciales han dejado de ser una suerte de novedad esperada, han dejado de estar solo en las grandes ciudades y han empezado (un poco) a pasar de moda.

    La tendencia quizás no se ve de forma tan clara en Europa continental (de hecho, si se va a Portugal, por ejemplo, lo más probable es que uno se acabe sorprendiendo con el hecho de que hay un centro comercial casi en cada esquina, lleno de tiendas y de actividad y que parece siempre abierto), pero lo cierto es que el ocaso de los centros comerciales está a la vuelta de la esquina.

    En Estados Unidos, donde se podría decir que se inventó el concepto de lo que hoy conocemos como tal, los centros comerciales están en crisis. Las grandes cadenas que habían sido quienes capitalizaban los centros comerciales y se convertían en su motor están empezando a dejarlos y el tráfico general en los centros comerciales ha caído en un 16%. Un estudio de Credit Suisse señalaba que este año cerrarán 8.640 tiendas en centros comerciales de EEUU. A eso se suma que empiezan a ser ya protagonistas de movimientos en bolsa que hacen prever no un futuro glorioso (los fondos de inversión están apostando a que tendrán pérdidas).

    Pero incluso en España, a pesar de que la situación no es exactamente como la de EEUU, se pueden ver síntomas de agotamiento (a pesar de que se siguen abriendo centros comerciales y algunos de ellos protagonizan titulares por el boom de visitantes en sus primeros días).

    Durante la crisis se produjeron varios cierres tras movimientos de casi burbuja de centros comerciales (y el caso de A Coruña es el que se suele poner de ejemplo) y ahora mismo también hay un movimiento de vuelta al centro o de entrada en el mismo por parte de las grandes cadenas. Firmas como Ikea o MediaMarkt están intentando abrir tiendas en el centro de las ciudades.

    Los cambios de hábitos

    ¿Pueden los centros comerciales sobrevivir a esta crisis? ¿Pueden reinventarse para no desaparecer? ¿O serán las víctimas de un cambio en los hábitos de consumo que hace que su existencia empiece a carecer de interés?

    Al fin y al cabo, los millennials y los cambios en los hábitos de consumo de los últimos años han tenido un efecto generalizado que ha llevado a muchos elementos y espacios a replantearse su realidad. En EEUU, la supervivencia de los centros comerciales se podría ligar a un nuevo modelo (casi uno europeo), en el que el gran motor de los espacios está en un supermercado. Es lo que está haciendo Aldi, la cadena de supermercados descuento en su entrada en EEUU abriendo en los espacios de las grandes cadenas que han desertado de los centros comerciales.

    Pero ese no es el único potencial cambio que se puede hacer y sobre todo no es el cambio que podría salvar a los centros comerciales de forma internacional. "El término centro comercial se ha convertido en una palabra anticuada", explicaba un directivo del sector, como recoge Warc. Los centros comerciales tendrán que lavarse la cara y tendrán que adecuarse a las nuevas demandas del consumo del siglo XXI.

    El nuevo centro comercial del siglo XXI

    El ecommerce ha tenido un impacto en ellos y tendrá que tener un toque en sus cambios, pero también ha modificado el elemento que debe ser la esencia del centro comercial. En lugar de ser un espacio de consumo, tiene que verse como un espacio de vida en comunidad. Lo importante es que las personas puedan interactuar en el mismo y que puedan ofrecer una experiencia que internet no puede ofrecer.

    Así, los centros comerciales serán espacios con restaurantes y cines, algo que por ejemplo ya se puede ver en los centros comerciales en España (o esos de Portugal que parecen siempre abiertos y están siempre llenos de gente, aunque estén en una localidad de unos cuantos miles de habitantes). No será el único elemento que tendrán. También tendrán gimnasios y otros servicios que lo conviertan en un 'community hub', un centro para la comunidad.

    Los centros comerciales tienen que ofrecer entretenimiento y tienen que generar nuevas experiencias, además de ajustarse a lo que los consumidores quieren a la hora de presentar las tiendas y lo que pueden hacer en ellas.

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