Facebook, la denominada red social por excelencia y la de mayor número de usuarios de la red llegó como una auténtica aparición mariana. Para muchos divina, venerada e idolatrada. La red social de las redes sociales, y aunque no fue la primera, si fue la que marcó un antes y un después de esta nueva era de los social media que actualmente vivimos.
Sin embargo, a pesar de su éxito, durante los últimos meses hemos sido testigos de multitud de indicios que señalan que Facebook podría estar consumiendo parte del crédito otorgado por sus propios usuarios. A pesar de los millones de usuarios de la red social, el efecto 'cansancio' entre muchos de ellos esta dejándose notar. Muchos afirmar que Facebook ya no es lo que era, que ha perdido el encanto. Y pesar de la que la red social continua con sus esfuerzos por seguir mejorando, parecen que muchas de sus últimas innovaciones, cambios y mejoras siguen sin gustar a una gran parte de sus usuarios.
Aunque muchos consideren que Facebook pueda concebirse como una herramienta o un espacio de ocio, la realidad es que la red social es simple y llanamente un auténtico negocio. Una empresa que busca rentabilidad y beneficios y como consecuencia, debe establecer un modelo sostenible que parece está costando consolidar.
La salida a Bolsa de Facebook para muchos fue tomada como una segunda parte de aquella historia de antaño, cuando Google rompía los pronósticos bursátiles y triunfaba con grandes beneficios. Lejos de esta realidad, la aventura de Facebook en bolsa no ha parado de traer consigo malas noticias para la compañía y sus inversores. Basta con tomar como referencia su valor inicial 38 dólares (30,75 euros) comparado con el que hace tan sólo unos días cotizaban sus acciones 19,87 dólares (16,08 euros). Una caída que supone una bajada en el precio por acción de casi la mitad con respecto a su valor de salida a Bolsa. Un descalabro en toda regla que ha generado una pérdida masiva y continuada de confianza en la red social hasta el punto de hacer salir 'por patas' a muchos de sus inversores.
El gigante azul de las redes sociales sigue su marcha, sobreviviendo a los duros momentos de una crisis económica global. Quizá sea este parte del problema o tal vez sea el motivo para darnos cuenta de que inconscientemente vivimos en una nueva burbuja de las .com que terminará por estallar.
Para sobrevivir a esta tempestad, Facebook sigue esforzándose en mejorar y potenciar su modelo publicitario. Evidentemente esto supone que los usuarios de la red social estén expuestos cada día a más publicidad. Si ya no bastara con que las empresas abordaran la red social como campo de batalla, facebook pretende hacer de su publicidad algo más intrusiva y presente en sus páginas y herramientas. Sin embargo, Facebook nunca logrará imitar a otros grandes como Google por una simple razón. La publicidad del popular buscador cumple una función concreta en un exacto y determinado momento. Aquel en el que los usuarios utilizan su herramienta para buscar y encontrar algo, ofreciéndole con ello, anuncios relevantes y relacionados con las propias búsquedas realizadas. Por el contrario, los usuarios de Facebook, no acceden a la red social para encontrar o realizar búsquedas concretas. La utilizan como un espacio de interacción y comunicación con sus propias redes de contactos. Ignoran la publicidad y no están dispuestos a ser el blanco perfecto para todo tipo de marcas y anunciantes.
No sería justo el no reconocer que Facebook sigue teniendo un gran potencial. Otra cosa es que aproveche a tiempo todo cuanto pueda hacer para seguir conquistando a sus usuarios y que estos no pierdan el interés. Es comprensible el entender que Facebook no es una organización altruista y que por ello, deba buscar la manera de hacer sostenible la gran empresa que hoy es. Sin embargo, y a pesar de que la publicidad pueda ser el gran bastión de su modelo económico puede terminar siendo también su gran talón de Aquiles.
Las predicciones de los expertos siguen siendo dispares. Muchos auguran un gran futuro para la red social. Otros sin embargo, anuncian la caída de una gran torre, como ya lo hicieron otras en el pasado y consideran un gran problema el modelo de negocio actual. El valor de sus acciones en bolsa pueden ser el detonante y la señal para darnos cuenta de que en Facebook algo no está funcionando bien. Hasta el propio Mark Zuckerberg ha admitido que la situación de Facebook en Bolsa es "desagradable".
Si tras todo esto, los usuarios siguen acentuando esa temida fatiga hacia la red social o surge por casualidad un cambio de tendencia y hábito por el uso activo de otras redes sociales, como dice el dicho, Apaga y vámonos!

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