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Los consumidores creen que consumir ese tipo de vídeos es parte de sus rutinas de vida saludable
Marketing de contenidos en la era del coronavirus: el triunfo de lo breve y feel-good

Uno de los efectos que tuvo la crisis del coronavirus fue el de traer cambios en los hábitos de consumo de contenidos de los ciudadanos. Durante los meses de confinamiento, los consumidores acabaron refugiándose en los contenidos para lograr pasar el tiempo y para que actuasen como una suerte de contrapeso al estrés del momento.

De forma llamativa, los procesos de consumo de contenidos marcaban dos tendencias claras. Los usuarios estaban cayendo en manos de la comedia y de los contenidos nostálgicos. Se veían contenidos que resultaban divertidos pero también series que ya se conocían y que estaban dentro de las clásicas favoritas de cada uno.

Las tendencias de consumo de contenidos también impactan en los patrones de acceso al marketing de contenidos. En general, el marketing de contenidos no permanece al margen de lo que ocurre con las tendencias en consumo de información y entretenimiento. Los responsables de marketing de contenidos deben ser un poco como responsables de medios. Tienen que entender qué clase de contenidos interesan, qué información es la más buscada y también qué formatos innovadores están al alza. Necesitan tomar el pulso a los patrones de consumo e interés de los consumidores.

Por ello, en el año del coronavirus, han tenido que irse adaptando a las diferentes tendencias y se han visto obligados a seguir los vaivenes del contenido y de los intereses de los usuarios. Se podría decir, en líneas generales, que este año los consumidores han buscado contenidos que fuesen un contrapeso a las malas noticias y al clima del momento. Ahí es donde tuvieron que moverse las marcas con sus actividades.

Ahora, una tendencia en contenido está sobresaliendo por encima de las demás, una que además tiene mucho potencial para las marcas si son capaces de comprender su esencia y lo que puede suponer a la hora de hablar de sus productos, crear conexión con la marca y reforzar la percepción de los valores corporativos.

El tirón del vídeo feel-good

Es el boom de los que en AdWeek llaman los vídeos cortos feel-good. Esto es, los consumidores están accediendo de forma recurrente a vídeos de menos de 10 minutos de comedia, DIY, manualidades y cocina. Son vídeos fáciles de ver, positivos y que tienen un cierto efecto optimista. Como recuerdan en el medio, este consumo de contenidos encaja con las demás actividades y pautas de consumo que se están viendo en el mercado. Los consumidores están consumiendo más "bebidas adultas" para relajarse, pero también jugando con plastilina (en Estados Unidos, Play-Doh lanzó este año una versión para adultos) o haciendo manualidades.

Los datos de este tipo de contenidos son bastante positivos. Un estudio de TheSoul Publishing que recoge el medio estadounidense apunta que, ahora mismo, un 69% de los consumidores dedica entre 30 minutos y 3 horas al día a ver este tipo de vídeos (el estudio está realizado sobre una muestra estadounidense).

Parte de una vida saludable

Además, no se trata solo de que pasen mucho tiempo accediendo a ellos, sino también destaca el cómo ven esos vídeos. Los consumidores no ven estos vídeos cortos feel-good como información sino como una parte de su rutina de bienestar. Es decir, los han integrado en sus prácticas de wellness y uno de cada tres encuestados cree que ver ese tipo de vídeos es uno de sus hábitos saludables.

Posiblemente, la saturación del consumo de malas noticias y el hecho de que estos últimos meses no hayan sido muy positivos para la salud mental han llevado a que se vea este tipo de contenidos como un contrapeso optimista.

Los vídeos funcionan, por tanto, muy bien en los entornos sociales y están generando un momento de boom para los medios especializados en este tipo de contenido. Para las empresas, explican desde una de esas compañías, estos vídeos les pueden ayudar a comprender qué quieren los consumidores y su estado de ánimo. Las compañías, sin embargo, también pueden integrarlos en su estrategia de contenidos.