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Los gigantes del comercio electrónico están intentando encontrar nuevas fórmulas para conseguir mejorar las entregas de productos y hacerlas más eficientes. Conseguir reducir los tiempos de entrega es clave para diferenciarse de la competencia y todas se empeñan en alcanzar la práctica inmediatez. Llevar el producto antes de que se cumplan 24 horas es el límite a batir. Amazon ha hecho varias apuestas para ese futuro de ecommerce casi inmediato. Una fue la de pensar en enviar los productos antes incluso de que el cliente los haya comprado. Otra fue la de usar para las entregas drones.

Los drones de Amazon fueron presentados en 2013 como un proyecto piloto en un programa de televisión estadounidense y sirvieron, primero, para convertirse en una idea más o menos viral y carnaza de muchos meme. Waterstone, la cadena de librerías británicas, se había marcado de hecho un tanto anunciando que ellos iban a usar búhos en sus envíos de libros, que al fin y al cabo son mucho más adorables y ya han trabajado con Harry Potter, aseguraban.

Pero las bromas ante la idea de Amazon no se ha quedado solo en un proyecto experimental y se ha convertido en una especie de punto de cambio para el ecommerce. Muchas son las empresas que han intentado incorporar los drones para sus fines. Facebook, por ejemplo, está intentando usarlos para llevar conexión a internet a lugares en los que no hay internet. Pero los ejemplos también llegan de otras compañías de ecommerce o de logística, que también han visto el potencial de usar el dispositivo para las entregas a domicilio.

Los drones son de hecho una de las 10 innovaciones que podrían cambiar el mundo del retail, o que lo están haciendo ya.

El primer drone para ecommerce de Europa

DHL es la última en unirse a la lista, realizando además la primera experiencia piloto en Europa del uso de drones para la entrega de compras de comercio electrónico. La compañía, una de las líderes en el sector logístico (la antigua firma pública de Correos alemana que ha sabido adaptarse muy bien a las nuevas exigencias del mundo del ecommerce), ha explicado a The New York Times que no quiere usar estos dispositivos de forma global o en todos sus envíos sino que pretende emplearlos para llegar a ubicaciones remotas o de acceso difícil. El drone cubriría así aquellos lugares en los que no resulta rentable (o fácil) emplear los métodos tradicionales.

De hecho, la zona con la que están empezando las pruebas es una pequeña isla, al norte de Alemania, en la que solo viven 2.000 personas. El drone volará cada día desde Bremen a la pequeña isla de Juist, en un vuelo de 30 minutos. Esta primera prueba servirá para hacer un servicio de entrega de medicinas.

La compañía de mensajería no llevará los productos directamente al consumidor vía drone. Uno de los trabajadores del servicio de correos de la isla recogerá los contenidos del drone y después se encargarán de repartirlos entre aquellos a quienes corresponden. Cuando el mal tiempo no permita volar al drone, usarán los mismos métodos que venían usando hasta ahora, como el transporte aéreo o el ferry.

Teniendo en cuenta los retos que la geografía impone en muchas ocasiones en el Viejo Continente, si las pruebas de DHL funcionan, los drones podrían convertirse en un aliado muy interesante para las empresas de mensajería europeas.