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Cuando la inteligencia artificial (IA) empezó a convertirse en el tema de moda, muchos analistas adelantaron cómo podría cambiar las cosas y muchas empresas empezaron a mostrarse interesadas por lo que podía suponer para sus actividades y para sus cuentas.

La inteligencia artificial tiene muchas aplicaciones en el entorno de las tiendas y de los negocios. De hecho, como apuntan en las conclusiones de un estudio de Capgemini Research Institute sobre la cuestiín, puede ser una oportunidad milmillonaria y la llave para conseguir crecimiento y llegar a nuevas oportunidades. Es una clave además con mucho potencial a futuro, aunque con cierto margen limitado hoy en día.

Aunque la inteligencia artificial puede cambiar mucho las cosas, por el momento las empresas no la están usando en todo su potencial. De hecho, según las estimaciones del Capgemini Research Institute, solo el 1% de los casos de uso de esta tecnología en el retail llegan ya al máximo nivel de desarrollo y podrían conseguir el nivel de implantación de mejoras del que hablan en el estudio.

El análisis ha partido de los datos de 400 vendedores globales, que representan por sus ingresos el 23% de todo el mercado global del retail, para determinar qué está ocurriendo con la inteligencia artificial en el retail y hacia dónde pueden ir las cosas. Las cosas ya están partiendo de un cierto interés por la inteligencia artificial.

Según los datos del estudio, el 28% de los retailers ya están implementando inteligencia artificial a día de hoy, lo que muestra además cómo cada vez se tiene más interés por esta solución. El 28% dentro del total del retail puede parecer un número poco importante, pero en realidad es bastante elevado si se compara con lo que estaba ocurriendo en los años anteriores. En 2017 solo el 17% de las compañías del sector estaban usando la inteligencia artificial. En 2016 eran solo el 4%.

Lo que la IA está cambiando: nuevos trabajos, más ventas

Esta implementación de la tecnología aunque limitada ya está teniendo eco y efectos sobre el mercado y sobre la actuación de las compañías protagonistas.

Por un lado, no es un apocalipsis en puestos de trabajo como se teme. Un 71% de los encuestados reconoce que la inteligencia artificial está creando puestos de trabajo (aunque un 68% también asegura que esos trabajos son en los puestos senior) y un 75% asegura que por el momento la inteligencia artificial no le ha quitado el trabajo a nadie. Es decir, por ahora la inteligencia artificial no ha sustituido el trabajo de ninguno de los miembros de la plantilla.

Por otro lado, las compañías de retail que la han implementado sí tienen claro qué impacto supone para la industria la IA. Está ayudando a conseguir más ventas y también a reducir las quejas de los consumidores. Un 98% de los encuestados que emplea la IA en temas de gestión de quejas de los consumidores apunta que ha logrado reducir estas quejas en al menos un 15% y un 99% espera que las ventas suban más allá del 15%.

Como apuntan en las conclusiones del estudio esto es notable, porque en la edición anterior del estudio los encuestados no tenían claro qué se estaba logrando con la IA.

Realistas ante los retos de la inteligencia artificial

Eso sí, los encuestados son, en general, bastante realistas con lo que están haciendo y con lo que deberían haber hecho. Como señalan en las conclusiones del análisis, los retailers son más realistas en lo que a preparación para la IA toca. Si en 2017, un 78% creía que estaba preparado para la inteligencia artificial y todo lo que suponía, en el último estudio ya son más conscientes de que no vale cualquier cosa. Un 53% es ahora quienes reconocen que están preparados para ella y para lo que supone.

Por ello, quizás, las compañías deberían ir paso a paso con lo que hacen con la inteligencia artificial y con cómo la incorporan en sus empresas y en su día a día. Como señalan en las conclusiones del estudio, es mejor empezar centrándose en lo simple y en desarrollos centrados en el consumidor. De hecho, los expertos responsables del estudio creen que si las empresas tienen problemas para escalar sus proyectos es, posiblemente, porque están centrándose en proyectos demasiado complejos en lugar de empezar a trabajar desde la base y desde lo que implica al consumidor.

Desarrollar bien las cosas y llegar finalmente al máximo nivel de lo que la IA permite hacer dejaría llegar a niveles de ahorros muy importante. Podría hacer que las empresas se ahorrasen 300.000 millones de dólares, aplicando IA en toda su cadena de valor.

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