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5 aspectos que juegan a favor de las marcas del pasado para llegar al consumidor del futuro

Fundada en 1903. ¿Qué sentido tiene en el mercado actual echar mano de una fecha tan remota en la relación con el consumidor? En un mundo en el que los consumidores lo miran todo en terminales móviles, en un mercado en el que las cosas van cada vez más rápido y en el que lo que se quiere comprar se desea de forma rápida y directa, sin esperas, se puede caer en la trampa de creer que el pasado es algo irrelevante o algo que poco o nada puede aportar a las empresas actuales.

Los letreros por tanto que anuncian que determinada marca o producto se remontan en sus orígenes al lejano pasado no son simplemente un elemento para las curiosidades, sino que pueden servir como una llamada de atención y como un poderoso valor para las empresas a la hora de llegar al consumidor moderno.

Y es que las empresas del hoy con pasado y una extensa historia, tienen mucho que decir a la hora de llegar a los consumidores del futuro. A pesar del entusiasmo por la tecnología, a pesar de que ahora todo parece ser 2.0, social, techie y el apellido de moda que se le quiera sumar, la historia y los lazos con el pasado son un elemento muy interesante y sobre todo muy efectivo para llegar al consumidor. Las empresas del pasado juegan con ciertas bazas que las compañías modernas no poseen para conquistar al cliente.

Tienen una historia

Una de las cuestiones que los consumidores actuales valoran en lo que las empresas se refieren es el hecho de que de estas no sean simplemente una compañía que busca hacer negocio. Quieren algo más. Buscan que tengan objetivos y valoran que tengan unas raíces. Las compañías que tienen una historia, es decir, las que no acaban de nacer y se remontan al pasado cuentan por tanto ya con medio trabajo hecho. Pueden exhibir un cierto pedigrí ante sus consumidores y pueden remontar su nacimiento, demostrando que no son unos recién llegados.

Algunas marcas legendarias como Harley Davidson, a pesar de su evolución acorde a los nuevos tiempos, siempre han mantenido vivo el espíritu de su historia y sus leyendas en carretera. A pesar de sus altos y bajos a lo largo de la historia, Harley Davidson se muestra así mismo orgullosa de ser una de las marcas del motor más emblemáticas del mundo que además cuenta con El Harley Owners Group (HOG), una asociación que engloba a los aficionados a estas motos con más de 1.300.000 miembros a escala mundial.

Y pueden hacer storytelling

Contar con una historia es además un elemento perfecto para una de las cuestiones que las marcas están buscando también de forma notable en los últimos tiempos. La historia permite, aunque suene redundante, contar historias. Una firma con pasado es también una firma con un gran potencial para el storytelling. No solo puede contar su nacimiento y su genealogía, sino que puede explotar el paso del tiempo, los cambios, los lazos comunes y los avances para crear contenidos que seduzcan y conquisten a los consumidores.

Y entrar en una dimensión casi mítica

La historia se puede convertir casi en leyenda y el paso del tiempo hace que las cosas se acaben deformando y entrando casi en lo folklórico. Las compañías con una larga historia están llenas de leyendas y de mitos muchas veces creados por los consumidores a lo largo del tiempo, que hacen que se genere una especie de respaldo a la marca que va mucho más allá de los hechos y que entra directamente en lo mítico. La leyenda, las historias, es además un elemento que vende (y mucho).

Coca-Cola es una de las marcas más famosas del mundo, y como tal, cualquier hecho relacionado con ella causa expectación. Desde su creación en 1886 como una medicina para el dolor de cabeza, ha sido protagonista de numerosas leyendas urbanas. Incluso han sido desarrollados diferentes reportajes y documentales que abordan muchos aspectos y curiosidades sobre su historia.

Las conexiones emocionales vienen dadas

En un mercado en el que los consumidores se aferran a los elementos que no son objetivos y en el que buscan cada vez lazos de unión con las marcas más y más subjetivos, las marcas con historia tienen la mitad de los deberes hechos. Las compañías quieren establecer lazos emocionales con los consumidores, ya que estos esperan relaciones a ese nivel y porque situarse en esa área ayuda a crear relaciones mucho más eficientes y mucho más solventes para la firma. En el caso de las marcas con historia, muchas de esas conexiones están ya hechas y vienen dadas, siendo heredadas. Ahí están las marcas que los consumidores recuerdan gracias a sus abuelas, por ejemplo, y a las que suman los sentimientos que los unían a ellas.

Los retro está de moda

A todos estos intangibles se debe sumar además un elemento contextual. En los últimos años lo vintage, lo retro, se ha puesto de moda, tanto que muchas compañías de reciente creación han intentado dar una pátina retro a lo que estaban haciendo.

Marcas como Casio, fabricante de dispositivos electrónicos, fundada en 1946 y con sede en Tokio, fue especialmente popular en la década de los años 80. Sus relojes calculadora o su CASIO clásico dorado son sin duda algunos de los más recordados. Tanto es así, que la marca sigue fabricando dichos modelos debido al tirón por lo Vintage y Retro. Una tendencia que sigue vendiendo sin pasar de moda.

Las razones por las que lo retro se ha puesto de moda son variadas, aunque los analistas apuntan a que la crisis ha llevado a buscar confort en tiempos mejores o que se cree que fueron mejores. Sea como sea y sea por las razones que sea, lo vintage llega al consumidor y las empresas con historia no tienen que hacer grandes esfuerzos para conectar con este punto.

Otras Marcas actuales pero que también nos acompañaron en nuestra infancia como Cola-Cao, están fuertemente posicionadas no solo en el mercado, sino en la mente del consumidor. Un producto de éxito en el pasado cuya historia, arraigo y vínculo emocional perduran y sirven para que nuestras generaciones sigan confiando es esta marca para el consumo de los más pequeños.

Cola Cao es sin duda una de esas marcas con historia que con el tiempo consiguieron instalarse en la memoria popular. Algo que se ha mantenido así durante años, incluso sin grandes cambios en sus envases respecto a los productos originales de antaño.

Con casi toda seguridad, cualquiera que supere la treintena de años, será sin duda capaz de recordar y tatarear la famosa canción y el eslogan se popularizó este producto en la década de los 60 a través de la radio y televisión.