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Fitbit ha ido creciendo en los últimos años hasta ir convirtiéndose en una marca muy popular, al menos entre cierto nicho de consumidores. En un mercado cada vez más obsesionado con llevar un estilo de vida saludable, la compañía se ha asentado como el referente en los wearables vinculados a la salud y los estilos de vida saludables.

Es el epicentro de todo el boom por contar pasos, recopilar datos sobre nuestro día a día y sobre cómo nuestro cuerpo responde y hacer por tanto un seguimiento de los marcadores de vida saludable. Y, aunque Fitbit no es la única en ese mercado, si es la que ocupa una posición destacada en ese nicho de mercado.

La compañía se ha convertido también en la última gran adquisición de Google. Google se ha gastado 2.100 millones de dólares en hacerse con la firma, que empleará para conectar con su base de usuarios pero también para usar los conocimientos y la experiencia del equipo detrás de Fitbit para reforzar su propia línea de wearables. Los wereables son, al fin y al cabo, un mercado todavía por explotar todo cuanto puede hacer.

Un estudio de hace unos meses de GlobalData señalaba que la industria crecerá de forma notable en los próximos años. En 2018, movió 23.000 millones de dólares. En 2023, esperan que lo haga con 54.000 millones. Los smartwatches, señalaban, sería la llave para ese crecimiento al alza, porque los consumidores los estaban comprando más y más y porque los estaban viendo como una versión más completa que las simples pulseras de fitness.

Eso sí, para impulsar el crecimiento de esos relojes, tenían que incorporar lo que los consumidores estaban viendo ya en las pulseras de vida saludable. Google había estado en la periferia de este mercado, viendo como Apple y las empresas tech chinas se repartían la valiosa tarta de los smartwatches.

Una valiosa fuente de datos

Por supuesto, ya por eso se entiende el interés de Google por entrar en ese mercado, pero Fitbit no solo aporta eso. Aporta también la llave de entrada a un montón de datos muy interesantes y muy valiosos sobre cómo son y qué hacen los consumidores, desde dónde están, cuánto se mueven al día (y a dónde) y cuál es el estado de su salud.

Son datos, además, especialmente sensibles, lo que podría explicar que los consumidores rechazasen un movimiento que da todavía más conocimiento a Google sobre ellos. Por tanto, en el anuncio de la compra, las dos compañías, la comprada y la compradora, insistieron en la seguridad de la información. "La compañía nunca vende información personal y los datos de salud y wellness de Fitbit no serán usados para los anuncios de Google", ha prometido Fitbit, como recoge AdExchanger.

También ha prometido ser muy transparentes con lo que ocurre con los datos. Eso sí, como recuerdan en el medio estadounidense, los smartwatches (que ya son una parte muy importante del negocio de Fitbit) recogen muchos más datos que los de salud, datos que siguen siendo altamente valiosos y que, por tanto, tienen mucho potencial a la hora de segmentar las audiencias.

Si la compra les sirve como palanca para asentarse en el mercado de los wearables, las cosas se volverán además se volverán más positivas para Google. La compañía se estaría posicionando frente a los datos futuros y frente al potencial que le darán para conectar con sus consumidores y venderles más y mejor.

ESERP Business & Law SchoolFlyeralarmDataCentricUDIMA, Universidad a Distancia de MadridExaprintIEBS Digital Business SchoolCEF Centro de Estudios FinancierosBSM UPF Universidad Pompeu Fabra Medianzo