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Las marcas propias de Amazon se han ido convirtiendo a lo largo de los últimos años en una pieza más, y una importante, del puzle de su posición en el mercado. Amazon se ha convertido para muchos consumidores en la primera parada antes de hacer una compra (se vaya o no a comprar en la plataforma al final) y en la pasarela de consumo (más ahora, en la que las compras han migrado al ecommerce ante la imposibilidad de acceder al retail).

Las marcas blancas de Amazon ofrecen productos propios. El abanico de marcas propias - algunas que dejan ya claro desde su propio naming que son marcas de la compañía, como Amazon Basics - es muy amplio. Pero ¿está jugando Amazon realmente limpio en el desarrollo de esas marcas y de los productos que lanzan?

La cuestión ha sido debatida casi durante tanto tiempo como las marcas propias de Amazon llevan en el mercado y, especialmente, desde que algunos de sus productos se convirtieron en best-sellers dentro de la plataforma. El problema de base, acusan los demás vendedores, es que Amazon tiene acceso a un caudal de datos abrumador sobre el mercado, datos que ellos no tienen y datos que provienen de su propia actividad. El gigante del ecommerce ha ido asegurando en diversas ocasiones que no usan la información que generan terceros para desarrollar esas marcas blancas.

Al fin y al cabo, las marcas blancas no son algo ajeno al mercado y muchos otros vendedores cuentan con marcas propias con las que intentan conectar con los consumidores. Los supermercados son un ejemplo, usando los cambios en el mercado como palanca para tomar decisiones sobre qué deberían vender.

Aun así, esa observación está en la base de análisis e investigaciones, como la que puso en marcha la Comisión Europea el pasado verano para determinar si Amazon abusa o no de su posición dominante. Según una investigación de The Wall Street Journal que acaba de salir a la luz, Amazon lo estaría haciendo.

Cómo usan los datos de terceros

La investigación del Journal apunta que, a pesar de que las normas de Amazon lo prohíben, los responsables de sus marcas blancas sí pueden saltarse esas barreras y acceder a esos datos y que, de forma real, lo están haciendo. Lo hacen, además, no de forma secreta: en reuniones y otra serie de gestiones usan esa información y apuntan a dónde están sus orígenes.

Por tanto, concluye el Journal, Amazon habría estando usando información sobre lo que logran los vendedores independientes que usan su plataforma para llegar al mercado para desarrollar sus propios productos. A partir de esa información, sus creadores de productos pueden determinar qué precio poner, qué segmentos de mercado interesan realmente o qué características son las que 'tiran'. "Sabíamos que no deberíamos", le dice uno de los antiguos trabajadores de Amazon que ha hablado con el Journal, "pero al mismo tiempo estamos haciendo los productos de marca de Amazon y queremos que se vendan".

Uno de los ejemplos concretos a los que tuvo acceso el Journal es el de un organizador para coches, que vende una compañía usando el Marketplace de Amazon. Su organizador era el más vendido y la única referencia con tirón en el catálogo. Después de un año de ventas, Amazon Basics sacó un producto muy parecido

Ahora mismo, las marcas propias de Amazon son solo el 1% de todas las ventas que mueve la plataforma. Amazon quiere, según las fuentes del diario económico, que sean el 10% en 2022.

Desde Amazon, al hilo de la investigación del diario y en declaraciones al mismo, han señalado que ese tipo de comportamientos van en contra de sus normas y que abrirán una investigación interna.

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