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¿Está Facebook declarándole la guerra a los medios? Posiblemente no, o al menos no con esa intención, pero en su búsqueda por acabar con los problemas que ha tenido en los últimos tiempos Facebook ha entrado - casi seguro sin quererlo - en una guerra con ellos. La cuestión no es una buena idea para Facebook, que se ponga como se ponga y lo mire como lo mire necesita a los medios para que doten de contenido a su feed, y, sobre todo, no es una buena idea para los medios, a los que la red social parece estar penalizando y para los que se pueden haber acabado los buenos tiempos en Facebook.

Los diferentes cambios que Facebook ha hecho en el algoritmo han acabado afectando a los medios de comunicación. En un primer momento, los medios permanecían ajenos a la situación y mientras las marcas y empresas se preocupaban por el día en el que llegaría la muerte del crecimiento y el alcance orgánico, ellos seguían a lo suyo y continuaban conectando de forma positiva con sus audiencias (algo que fue haciendo que, progresivamente, dependiesen más y más de la red social a la hora de lograr tráfico). Su suerte acabó cambiando, haciendo que entrasen también en el saco de los penalizados. El boom de las noticias falsas y el impacto que estas tuvieron en la reputación de Facebook fue su tiro de gracia. Los medios acabaron cayendo en lo de pagaron justos por pecadores y siendo penalizados de forma bastante conjunta.

En la última actualización del algoritmo y de las condiciones en las que se presentará el feed de noticias, Facebook anunció que empezaría a dar más prioridad a los contenidos de amigos y familiares frente a los de empresas y medios. Incluso en el terreno del vídeo, el niño bonito de la estrategia de Facebook y lo que los medios y las marcas habían estado trabajando firmemente en los últimos tiempos, Facebook parece estar echando el freno y haciendo que los esfuerzos de unos y otros se queden un poco en papel mojado.

Pero ahí no se quedan las cosas, porque siguiendo la tónica que lleva en este mes de enero (en el que parece que no puede pasar día sin que Facebook no anuncie un movimiento que haga infelices a marcas y medios) la red social acaba de anunciar otro golpe contra las páginas de los medios. Facebook va a crear listas de medios fiables y de los que no lo son… lo que se puede convertir no solo en una pesadilla para los medios protagonistas sino también en una para la propia red social.

Cómo funciona este nuevo filtro

¿Qué ha anunciado Facebook? Facebook ha señalado que va a empezar a dar prioridad a las noticias de aquellos medios que se consideran fiables. Para determinar lo que es o no fiable, se va a recurrir a los propios usuarios. Los usuarios de la red social van a ser quienes voten para determinar si una fuente merece o no merece la confianza de los demás. Como explicaron desde la propia red social, han hecho estudios con "una muestra representativa y diversa de gente" en EEUU (donde estos cambios empiezan a operar) para determinar qué medios son o no de fiar y cuáles deben o no aparecer en el feed de noticias.

Por supuesto, esto ya ha despertado críticas, ya que la propia naturaleza de la pregunta y hasta del concepto es bastante resbaladiza. Un medio puede tener información correcta y no ser considerado por un usuario de la red social fiable por cuestiones ideológicas. De hecho, las primeras críticas ya apuntan a que esto hace que Facebook entre en peligro de ser tomado por una visión partisana de la información.

E igualmente este movimiento no hará mucho por acabar con uno de los problemas que tiene Facebook en lo que a información se refiere, el de las cámaras de eco. Las cámaras de eco son formadas por los propios usuarios que solo siguen y solo escuchan a gente como ellos, lo que hace que al final solo estén viendo confirmada una y otra vez su visión del mundo. Si solo reciben noticias de los medios que les gustan, romper con esa estructura será casi misión imposible.

El sistema parece casi llamado al fracaso desde el momento uno. Mark Zuckerberg, el CEO de la red social, ni siquiera está cómodo con él, aunque se podría decir que lo considera un mal necesario.