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Uno de los lastres de la búsqueda de información sobre turismo y viajes está en el retargeting. Una vez que se ha cometido el 'error' de buscar un destino turístico en alguna página de reservas los anuncios que intentan vender ese viaje y hoteles en ese lugar se sucederán de forma recurrente. Las aerolíneas intentarán que se compre ese billete de avión que simplemente se miró por casualidad y se acabará siendo bombardeado con mensajes publicitarios de lo que se siente que es casi toda la industria turística.

La reserva de las vacaciones del año pasado acabó siendo casi mentalmente agotadora cuando el retargeting de todas las compañías implicadas me acabó asaltando en casi cualquier esquina de la red. El toque final eran los mails de las páginas de reservas que me decían que hacía mucho que no viajaba y qué interesante no sería ir a tal o a cual sitio, porque habían cruzado toda la información que mi navegación había dado sobre mí y que ellos ya poseían.

Así que, decidida a no volver a caer en las redes del retargeting y de los anuncios eternos de Airbnb o Booking ofreciendo aquellos alojamientos que había curioseado o aquellas ciudades por las que había mostrado interés, tomé la determinación de hacer todas las búsquedas de investigación en modo espía. El modo incógnito protegería mi privacidad y haría que los banners de hoteles y pisos no me acosasen hasta el fin de los tiempos. Me las prometía muy felices y lo integré de forma habitual hasta que un día me tropecé en una red social con un banner que me intentaba vender un destino que acababa de mirar días atrás en modo espía. ¿Simple casualidad o era simplemente el modo incógnito de mi navegador (Chrome) un cuento?

La práctica acaba demostrando que el modo incógnito o espía del navegador genera una sensación de falsa seguridad. Las empresas pueden acabar encontrándote igual y retargeteándote con sus mensajes y su publicidad, siempre que sepan hacer los deberes. De hecho, a los hechos simplemente hay que remitirse.

Poniendo a prueba el modo espía

Para probar la fiabilidad del modo incógnito del navegador (Chrome) y cómo afectaba al retargeting, probamos a realizar búsquedas de destinos y ver qué ocurría. Las búsquedas se realizaron durante una semana y en dos conexiones a internet diferentes. Se analizó lo que ocurría después de buscar en tres páginas habituales de información de viajes, Booking, Airbnb y Skyscanner. Los destinos buscados fueron ciudades elegidas al azar, eliminando aquellas que se habían buscado recientemente o mencionado en conversaciones online para no 'contaminar' potencialmente el resultado.

Una de las búsquedas realizadas, en las que además no se aceptaron las cookies

La primera búsqueda fue en un ordenador de sobremesa y en la red de internet vinculada a una línea fija que uso habitualmente. Era mi internet de casa y por tanto aquel en el que realizo el grueso de mi navegación online. La ciudad elegida aquel viernes a última hora del mediodía fue Estambul, para la que busqué vuelos en Skyscanner y alojamientos en Booking y Airbnb. Hice un par de clics en los resultados que me ofrecía, aunque no tanto como realizaría en una búsqueda normal, y cerré mi ventana de incógnito.

La publicidad no tardó en aparecer. Fue cuestión de minutos, los que llevó realizar el proceso anterior y pasar al siguiente. Los anuncios estaban vinculados a Booking y a Airbnb y limitados, eso sí, a las propiedades de Facebook. Me encontré con publicidad tanto de uno como de otro en Facebook y en Instagram (pero no navegando por la red de forma genérica o en otras redes sociales como Twitter). Lo hicieron además en mi ordenador de sobremesa, pero también en mis otros dispositivos. Justo después de hacer esa primera búsqueda me encontré con publicidad relacionada en mi feed de Instagram desde mi dispositivo móvil.

Dos anuncios que se vieron minutos después en Instagram

Los anuncios vinculados al destino no desaparecieron de mis feeds, aunque su frecuencia sí lo hizo, durante los días siguientes: una semana después de aquella prueba todavía me cruzo con alguna pensión o con algún apartamento en Estambul que me invitan a hacer una reserva.

Pero ¿qué ocurre cuando se hace una búsqueda a través de una red que no es la habitual? Para probarlo bajé con mi portátil a una cafetería a trabajar justo a mitad de la semana de monitorización. En esta ocasión, busqué Aviñón como destino turístico, intentando encontrar alojamiento en en modo incógnito en Airbnb y Booking. La magia del retargeting no se operó en segundos.

Entré tras mi búsqueda en Instagram desde mi smartphone y no encontré publicidad de la ciudad francesa. De hecho, tenía esperándome un anuncio todavía de Estambul, a donde la publicidad online sigue empeñada que quiero viajar. Entré en el modo normal de mi navegador en Facebook y tampoco aparecía ni un solo anuncio.

¿Una falsa idea de privacidad?

La publicidad con la que nos cruzamos en Facebook permite obtener más datos de por qué se nos sirve un anuncio. En uno de los anuncios de Airbnb sobre Estambul hice clic para ver por qué me lo estaban mostrando. La explicación apuntaba que lo estaba viendo porque "Airbnb quiere llegar a gente que puede que haya visitado su página o usado una de sus apps". "Esto está basado en información provista por Airbnb", añadía, sumando también que la empresa buscaba llegar a un target de más de 18 años residentes en España en el que encajaba mi perfil

Lo cierto es que la idea de que el modo incógnito no lo es tanta no es tan nueva. Si se abre Google y se busca sobre anuncios y modo espía se pueden encontrar hilos en Quora y comentarios de consumidores que hablan de cómo se acabaron cruzando con anuncios de productos que habían visto en modo espía. Un artículo ya recordaba no hace mucho que el modo incógnito no lo era tanto y ya en 2015, en un artículo de Genbeta, mencionaban que si las páginas que visitabas querían seguirte podían hacerlo.

Cuando navegas en modo incógnito, las webs emplean la técnica de fingerprinting, o huella digital. Como explicaban en un análisis, te identifican analizando las desde dónde navegas, aunque estés en modo incógnito. Un estudio, elaborado por un investigador de la Vanderbilt University, señalaba, incluso, el verano pasado que Google podía recabar información personal de sus usuarios incluso empleando el modo incógnito, porque puede conectar esos datos con lo que ya sabe del consumidor cruzando información.

Al fin y al cabo, cuando entras en modo incógnito ya te avisan de que no te vuelves completamente invisible en la red. "Es posible que tu actividad todavía sea visible para: los sitios web que visites" es la primera alerta que lanzan. Sin embargo, la percepción que se tiene, la sensación que genera navegar de incógnito, es que nuestra privacidad está más resguardada. Por ello, cuando te acabas cruzando con anuncios sobre algo que viste en ese modo de navegación, la sensación de privacidad invadida acaba siendo mucho mayor.

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