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Los compradores reconocen que es más probable que compren a una compañía que ofrece packaging sostenible que a una que no lo hace

En los últimos años, el plástico se ha ido convirtiendo en el enemigo público número uno. Dado que el plástico tiene una duración muy larga (una bolsa tirada en medio del campo tarda muchísimo en biodegradarse), que no todo es fácilmente reciclable y que producirlo implica una elevada huella medioambiental, las voces críticas contra el plástico han ido en aumento, como lo han hecho las medidas que penalizan su uso. Ahí entran desde las promesas de las compañías de reducir el uso de plásticos hasta la ley de la Unión Europea que ha acabado con las bolsas gratis en las tiendas.

El plástico tuvo un momento de respiro inesperado con la crisis del coronavirus. Por un lado, en un primer momento, había guantes de plástico en todas partes, como un elemento de recomendado uso para evitar propagar la enfermedad. Era el momento en el que en los supermercados no se podía entrar a hacer la compra si no se ponían unos guantes de plásticos de los que repartían en la puerta.

Por otro, la creciente preocupación de los consumidores por la higiene, la limpieza y la prevención de la enfermedad multiplicaron la presencia de elementos plásticos. Todo estaba embolsado en lo que parecía la mayor cantidad de plástico posible.

Esto hizo que hubiese quien se planteaba si el plástico y su boicot estaban llamados al fracaso por el cambio coyuntural. ¿Había servido la crisis del coronavirus para frenar la desaparición del plástico y para recuperarlo como estrella general del packaging? ¿Se avecina un futuro en el que el plástico es, de nuevo, el rey del packaging? Lo cierto es que no: según las conclusiones de un estudio reciente, realizado en Estados Unidos, a pesar de ese momentáneo retorno de todo lo plástico, los consumidores siguen prefiriendo el uso de papel en el packaging.

Según un estudio de The Harris Poll, los consumidores están más rodeados de packaging que nunca. El boom del comercio electrónico ha hecho que reciban más y más paquetes en sus domicilios, lo que lleva a que el packaging aumente su presencia y su importancia. Es el punto de conexión, el primer contacto, entre ellos y las tiendas con las que compran. La tendencia no va a desaparecer durante 2021, sino que se va a mantener. Los consumidores comprarán mucho más en la red y todo ello hará que conecten más con el envío de esa paquetería.

Por supuesto, esto hace que las compañías deban cuidar bien sus productos y cómo los presentan. El empaquetado es más crucial que nunca y los consumidores tienen muy claro qué quieren y cómo esperan que sea. El plástico no es favorecido y el papel y el cartón se ven de una manera especialmente favorable.

De hecho, el estudio concluye que los consumidores prefieren el packaging de cartón frente al de plástico y premian a las empresas que lo usan. La intención de compra es superior.

Decanta las decisiones de compra

En general, un 78% de los consumidores encuestados reconoce su deseo de que más empresas empleen packaging de papel y que lo hagan además a todos los niveles. Esto supone no solo cajas de cartón y sobres de papel, sino también la eliminación del plástico en otros elementos internos. El plástico de burbujas, por ejemplo, o las cada vez más populares almohadas plásticas llenas de aire que protegen a las cosas pierden en comparación con los elementos de papel que ofrecen resultados similares.

El interés por la desaparición del plástico llega, incluso, a alterar dónde compran los consumidores. Un 68% de los enceustados asegura que premiaría - la respuesta es la de que es más probable que comprase a esa compañía - a aquellas empresas - tanto marcas como tiendas online - que ofrezcan opciones de packaging libre de plástico.

Un 72% asegura que volverá a comprar a aquellas marcas que durante la campaña de Navidad le dieron servicio con un packaging y un envío de producto sostenible.