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Los indicadores que muestran que las cosas no les van bien a las teles en España son cada vez más y más variados. El último ha sido el de sus cotizaciones en bolsa, que muestran que las cosas no les van bien a ninguno de los grandes grupos privados de televisión en el país.

El valor en bolsa de Atresmedia y de Mediaset, los dos principales dueños de las televisiones privadas en España tradicionales, acaba de hundirse hasta números mínimos. Su valor es ahora similar en bolsa al que tuvieron en 2013, cuando alcanzaron los mínimos de los últimos años. Es decir, Atresmedia y Mediaset, las dueñas de Antena 3 y Telecinco, están siendo valoradas en bolsa al nivel de los tiempos de la crisis económica.

Las causas de esta caída

¿Qué es lo que explica esta caída? Por supuesto, las televisiones han ido sufriendo, también en sus cotizaciones, el impacto de las caídas en audiencias y cifras de visionado de los últimos tiempos, el que algunos ya llaman "efecto Netflix", pero al que volveremos en un par de párrafos. No es el único problema.

En términos económicos, los dos gigantes televisivos están sufriendo el impacto de una valoración a la baja de JP Morgan. La compañía ha rebajado en un 32% el precio objetivo en su valoración de las acciones de Atresmedia, lo que ha hecho que pierda un 5,71%, y en un 20% el de Mediaset, lo que ha hecho que cayera un 5,37%. En el caso de Mediaset, además ha rebajado su recomendación sobre las acciones.

Mediaset, de hecho, se ha enfrentado ya a otra rebaja no hace muchos días. Hace unas semanas, Bankinter también recortó sus previsiones del valor en bolsa y el precio objetivo de sus títulos "ante la competencia publicitaria" y ante el impacto que iba a tener en sus ingresos el no tener ya un motor de gasto publicitario como había sido el Mundial de Rusia de los trimestres anteriores.

Y, aunque en este caso las razones de JP Morgan para bajar el precio objetivo de estos valores no están tanto en la crisis de la tele (sino en la ralentización económica europea y la necesidad de buscar valores refugio), son un hachazo más en un entorno ya complicado para las televisiones.

La crisis de la tele

Tras un tiempo en el que las televisiones europeas y el entorno relacionado con ellas minimizaban el potencial de la crisis, asumiendo que pasaba en Estados Unidos pero que no iba a ocurrir lo mismo en Europa, la televisión tradicional ha entrado también a este lado del Atlántico en problemas.

Cierto que en Europa no hay cortadores de cable, porque el modo de acceder a los contenidos es diferente (frente al pago por cable en EEUU, en Europa priman los modelos de televisión en abierto sostenidas con anuncios), pero sí hay ya una crisis en las audiencias, en la visión del medio y en la posición que ocupan en todo ello los anunciantes. Las teles españolas no son una excepción a la cuestión.

De hecho, las últimas cifras de audiencia han dejado claro que la crisis en la televisión está siendo más rápida de lo que se pensaba. En EEUU, se ha acelerado el paso de la tele de siempre al VoD. En España, los datos de audiencias de la televisión tradicional están viviendo meses de mínimos.

En el último informe de audiencias, la CNMC señalaba: "el porcentaje de consumo de la TDT ha marcado en el primer trimestre de 2018 el dato histórico más bajo debido al aumento de las suscripciones a la televisión de pago". De todo el tiempo de consumo de contenidos, la TDT se lleva en el último informe trimestral el 76,6% de nuestro tiempo. Es el dato más bajo registrado por la CNMC.

A eso se suman otros muchos números de la crisis de la televisión en España. La cadena más vista de los últimos meses, Telecinco, ha logrado serlo con porcentajes mínimos. Las tres cadenas más vistas también sumaron cifras mínimas. Telecinco, Antena 3 y La 1 tuvieron juntas el 36% de la audiencia. En 1994 era el 72,4%. Desde 2012 la tele ha perdido unos 13 minutos de visionado y hasta el prime time, ese momento de oro, ha entrado en crisis.