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Los medios tradicionales han entrado en crisis en los últimos años. La televisión, aunque algunos aún no quieren verlo, está sufriendo el impacto de los nuevos modos de acceder a los contenidos y al rechazo del modelo de emisión lineal que empleaba tradicionalmente y que los consumidores ya no quieren. Las revistas y los periódicos han cerrado cabeceras, despedido a periodistas y fracasado a la hora de reinventarse en la era de internet.

La crisis de la prensa de papel es bastante más antigua que simplemente pensar que toda la culpa la tiene internet. Internet ha funcionado como un acelerante y ha hecho que las cosas sean mucho más visibles y los problemas más claros. El golpe de gracia lo dio la crisis económica de los pasados años, que hizo que los anunciantes redujesen sus campañas, los compradores sus hábitos de consumo y llevó a los periódicos a una situación mucho más compleja. Los parches que habían ido aplicando para mantenerse dejaron de funcionar.

Los últimos datos que permiten comprender cómo han cambiado las cosas llegan desde Reino Unido. un estudio de Cairncross Review se ha centrado en analizar la viabilidad económica de los medios británicos en lo que a prensa se refiere. El estudio quería tomarle el pulso a la salud del llamado periodismo de alta calidad.

Ingresos reducidos a la mitad

Los datos, en lo que a periódicos se refiere, están lejos de ser optimistas. Según las conclusiones del estudio, los ingresos que consiguen los periódicos se han desplomado. En una década, han perdido la mitad de lo que ingresaban en anuncios impresos y en circulación. Si hace diez años los periódicos británicos ingresaban por esta vía cerca de 7.000 millones de libras esterlinas, ahora están simplemente ligeramente por encima de los 3.000 millones. Esto ocurre, además, a pesar de que han conseguido que sus ingresos publicitarios online crezcan.

Esta es la cara más visible de la crisis, pero no la única. De entrada, los británicos tienen acceso a menos diarios ahora de los que podían leer una década atrás. Desde 2007, y según las estimaciones del estudio, han cerrado unos 300 periódicos, tanto regionales como locales. La prensa de proximidad ha salido por tanto más perjudicada por esta desaceleración del mercado, pero eso también ha tenido un impacto en la diversidad de fuentes informativas. Estos periódicos que han echado el cierre suponían un cuarto de todos los periódicos que se publicaban en el país.

Por otra parte, no solo han cerrado periódicos, sino que también han reducido plantillas. En 2007, los periódicos británicos empleaban a 23.000 periodistas. En 2017, ya solo eran 17.000.

Un problema general

Los números británicos son un ejemplo de cómo están las cosas y uno que ayuda a comprender la crisis en la que se encuentra la prensa de papel. Pero por supuesto el problema no es solo británico, sino general.

La prensa de papel en España también está en una profunda crisis de la que le está costando mucho salir (y a la que están intentando paliar aplicando medidas no muy afortunadas). Los principales diarios españoles han perdido tirada y anunciantes, los periódicos en general han perdido credibilidad y el hecho de que hayan reducido a sus equipos a la mínima expresión en los últimos años ha tenido un impacto muy negativo en la calidad de sus contenidos.

Quizás haya llegado ya el momento de tomar cartas en el asunto y centrarse en aquellas soluciones que pueden cambiar las cosas.