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Las empresas usan las apps para casi todas las cosas y los consumidores responden 

Cuando hace unos cuantos años Steve Jobs se subió al escenario para presentar el iPhone y sus apps, lanzó la frase que se acabó convirtiendo en mítica de que había "una app para todo". El paso de los años le ha dado la razón. Hay apps para todo - y no solo en el universo de su iPhone - y los consumidores las han ido integrando para muchísimas funcionalidades de su vida cotidiana.

Las apps se han convertido también en una pieza fundamental en su relación con las marcas. Si en un primer momento las empresas pecaron del exceso de hacer apps que no servían para nada y quemar a los usuarios, ahora han aprendido la lección y las aplicaciones móviles se han posicionado como piezas básicas de la estrategia de marketing.

A eso hay que sumar que las apps de los demás son también una pasarela para conectar con los consumidores gracias a su elevado peso en el mercado publicitario. No es solo que haya una app para todo, es que las empresas ven en las aplicaciones una solución a todas sus necesidades de marketing y publicidad.

Pero ¿qué está pasando con las apps? El último estudio global lo ha realizado Adjust y ha abordado su situación en términos de crecimiento.

En general, las apps están en una suerte de era dorada. Las conclusiones del estudio señalan que la economía vinculada a las apps crecerá este año y lo hará en todo el mundo, aunque los vectores de crecimiento varíen según el mercado que corresponda.

En términos publicitarios, las apps son una de las grandes beneficiadas del boom de la publicidad móvil. Se espera que el móvil se lleve el 75% de toda la inversión publicitaria digital de este año, según los datos del estudio, y las aplicaciones se llevarán una parte importante de ese reparto.

En dónde se han quedado las tendencias de 2020

Además, algunas de las grandes tendencias que se asentaron durante la crisis generada por la pandemia no han desaparecido y se han integrado en la vida cotidiana de los consumidores. Es lo que ocurre, por ejemplo, con las apps de delivery de comida. Según las conclusiones del estudio, su crecimiento abrumador durante los primeros tiempos del covid ha tenido un eco en el mundo posterior.

Siguen siendo un terreno candente, tanto que si en 2020 crecieron en un 19% las instalaciones globales de este tipo de apps en 2021 lo harán en un 20%. Igualmente, no se trata solo de que los usuarios las instalen, sino que las sesiones suben. Lo hicieron en un 71% en 2020 y lo están haciendo en un 34% este año.

Otras apps que vivieron grandes saltos durante la pandemia han logrado encontrar elementos que les permiten mantenerse. Para las redes sociales y sus apps, ahora lo que mantiene el ritmo de uso son los vídeos de corta duración. TikTok, no olvidemos, es la gran triunfadora de este año, pero las cosas llegan también a otras redes sociales.

Quien tiene vídeos cortos, se podría decir que ahora mismo tiene un tesoro.

¿Tiene (más) futuro el m-commerce?

El boom del uso del móvil y su ascensión como la pieza básica entorno a la que gira toda la conectividad de los hogares ha llevado a que el comercio electrónico desde el móvil crezca también de forma notable. Ya se está comprando desde el móvil, la gran pregunta es si se puede comprar más y qué papel tendrán en ello las aplicaciones móviles.

El mercado asiático ha funcionado como una gran avanzadilla de las grandes tendencias en ecommerce de los últimos dos años. Ahí está, por ejemplo, como han sido los pioneros en el live streaming de compras que ahora parece algo emergente. ¿Servirán sus datos de m-commerce como guía para el futuro? Si es así, el futuro es prometedor.

Durante este año, el m-commerce creció notablemente en el mercado del sureste asiático. El crecimiento de esa región ha sido incluso superior al de China e India, otros dos mercados asiáticos con siempre cifras notables.