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¿Tiene Instagram demasiados anuncios publicitarios? El difícil equilibrio entre los ingresos y quemar a los usuarios
Entre contenidos sugeridos y anuncios, el feed de la red social está abarrotado de información poco relevante 

Cuando Facebook perdió el brillo, sepultado en medio de malas noticias y crisis reputacionales, exceso de anuncios y una avalancha de contenidos irrelevantes, a la compañía propietaria, la ahora llamada Meta, le quedó Instagram. La red social de fotografía tenía una experiencia de navegación todavía limpia y con no demasiados anuncios.

Pero convertirse en la joya de la corona implica ser monetizada al extremo. Cada vez hay más ruido y, quizás, se ha llegado ya al punto del exceso de anuncios. Instagram está en ese punto complicado en el que es necesario seguir captando ingresos y tirando del carro, pero se corre el riesgo de quemar a los usuarios.

La cuestión sobre si Instagram tiene o no demasiada publicidad la acaba de poner sobre la mesa un artículo de Mashable. Como explica el análisis, la cuestión no es solo que haya demasiados anuncios-anuncios, es que la experiencia se ha llenado de ruido. Instagram no solo muestra una "montaña" de contenidos patrocinados, señala el análisis, sino también muchos posts sugeridos. El feed se ha llenado de demasiadas cosas que no son las que quien tiene la cuenta necesariamente quería ver. A todas esas cuentas que se ha seguido y cuyos contenidos sí interesan, Instagram suma anuncios y actualizaciones de cuentas que cree que son relevantes.

¿Cuánto es lo que se convierte en molesto? El análisis de Mashable parte de una cuenta elaborada al azar, abriendo la app de la red social y contando qué es lo que se veía en ese primer scroll.

De los 16 posts que aparecen de entrada en el feed, 14 son contenidos que el usuario no ha seleccionado. Es decir, son anuncios, posts sugeridos y contenido patrocinado. Además, el problema no está solo en que sea una avalancha de contenidos no deseados, sino también qué tipo de contenidos son. Al periodista de Mashable no hacen más que mostrarle anuncios de lecciones de boxeo que en realidad no le interesan. Sus anuncios están mal segmentados.

Probamos a contar

Partiendo en esta redacción de la propia experiencia con la red social, las palabras del análisis de Mashable no suenan en absoluto remotas. La cuenta de esta periodista – que ni sigo a una gran cantidad de perfiles ni tampoco tengo una elevada actividad de contenidos – muestra una experiencia de uso parecida. Instagram no deja de recomendarme cafeterías de desayuno – sigo cuentas de desayunos locales, lo que tiene lógica – pero en comunidades autónomas a cientos de kilómetros. También se ha empeñado en que tengo un gato y me muestra anuncios relacionados.

Abriendo al azar el feed de la red social para hacer el mismo experimento de Mashable, las cosas no son tan dramáticas, pero si es cierto que hay un exceso de contenidos que el algoritmo piensa que me pueden interesar pero que son de cuentas que no he seguido. Los 8 posts de cuentas que sí sigo conviven con 4 anuncios (el primero ya era la segunda actualización en mi feed) y 5 contenidos que cree que me interesan.

Cuántos son demasiados anuncios

¿Dónde está la frontera entre demasiado spam y demasiada publicidad y lo que los usuarios están dispuestos a soportar? En el análisis original del medio estadounidense apelan a los que los propios usuarios de Instagram están diciendo en otras redes sociales, que es en resumidas cuentas que hay demasiados anuncios. En Reddit ya existen hilos dedicados solo a quejarse de eso, con usuarios criticando, como hace uno de ellos, que el "60% de los posts en mi fees son de cuentas que no sigo" mientras no ve realmente los de cuentas que sí sigue.

Instagram necesita mantener la atención de los usuarios para contrarrestrar el impacto de los nuevos players, como TikTok, pero un exceso de anuncios y contenidos irrelevantes puede llevar a conseguir justamente lo contrario.

Y, aunque Instagram ya ha puntualizado a Mashable que esa no debería ser la experiencia y que lo investigarán, las críticas no son exactamente nuevas. Ya en 2019 se advertía de que la red social tenía demasiada publicidad, aunque estaba planeando incluir todavía más, y que a los marketeros esto poca gracia les hacía, porque devaluaba sus campañas.