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Los smartphones y las tabletas han cambiado el modo en el que consumidos y accedemos a la información y un nuevo estudio, esta vez firmado por IDG, ha vuelto a confirmar la tendencia. En esta ocasión, el análisis no se ha centrado en un único grupo de edad y ha estudiado cómo consumen en movilidad desde los millennials hasta los altos directivos de las empresas.

La principal conclusión es que, hoy en día, el consumo de vídeo y de otros contenidos se hace ya, de forma habitual, en dispositivos móviles. El 74% de los consumidores ya ven, así, vídeos en sus smartphones, frente al 61% que lo hacía en 2012. Los datos más recientes se refieren a 2013, así que el cambio ha sido de 13 puntos porcentuales en únicamente un año. En el caso de las tabletas, el consumo de vídeo online es incluso más elevado. El 87% de los usuarios encuestados ya emplean sus tabletas para ver vídeo online.

La diferencia de edad no impacta como variable para el consumo de vídeo online en dispositivos móviles. Según los datos de IDG, la diferencia entre los millennials y los altos directivos en el acceso a estos contenidos vía estos terminales es mínima. Así, el 92% de los encuestados entre 18 y 24 años y el 91% de los ejecutivos senior (y aquí incluyen directivos de nivel consejero delegado, presidente y equivalentes, lo que lleva a pensar en una edad media elevada) acceden a vídeos online en sus tabletas.

Tampoco hay diferencias en los contenidos. Vídeos de YouTube, películas, programas de televisión o tutoriales son algunos de los favoritos para consumir en tabletas tanto por unos como por otros, aunque los resultados cambian en el terreno de la publicidad. Los ejecutivos son más receptivos (el doble que los jóvenes) a ver vídeos publicitarios en sus tabletas.

Otros tipos de contenidos

Los usuarios no solo consumen vídeos en sus dispositivos móviles, también consumen otros contenidos informativos empleando para ello estos terminales. Así, el 50% emplea su tableta para leer las noticias (lo que hace que el diseño de los periódicos online esté marcado a futuro por este tipo de consumidores) y el 40% ya ha, de hecho, cambiado su ordenador por un tablet.

No solo ha variado el consumo de información, sino también la pauta de adquisición de productos. El 77% de los ejecutivos, de hecho, realiza búsquedas en sus smartphones antes de comprar algo relacionadas con el producto que están llamados a adquirir. La compra se realiza, aún así, vía navegador en ordenador ?tradicional', ya que todavía no se ha creado un clima de confianza en las compras a través de la red. Bien sea porque los consumidores no confían en sus dispositivos móviles bien sea porque el diseño de las webs de ecommerce no es lo suficientemente friendly, se sigue prefiriendo comprar en ordenador, según los datos que maneja IDC.

Cómo sobrevivir (si se es una marca)

Todos estos cambios están modificando de forma irrevocable las pautas de consumo y el modo en el que las marcas deben aproximarse a sus clientes. "La evolución móvil está teniendo un efecto profundo en los consumidores y en los negocios", explica en el comunicado de presentación del estudio Christina Carstensen, de IDG Global Solutions. "Empezó como una cultura del 'siempre conectado', dando a las marcas oportunidades sin precedentes para desarrollar relaciones más cercanas con sus consumidores".

Pero tanto los usuarios como la tecnología y la relación que establecen con las empresas han dado ya un paso más allá. "Hemos evolucionado desde la convergencia de medios a la convergencia entre la tecnología y los humanos y las marcas deben mostrar más que nunca su lado humano para comunicar de una forma relevante, comprometida e intuitiva", añade Carstensen.

Conseguir alcanzar esos objetivos no es solo una cuestión de adaptación a un nuevo lenguaje y a un nuevo status quo, sino que puede ser la única herramienta para conseguir sobrevivir en este nuevo terreno de juego. Según los datos del estudio, el 61% de los encuestados usa otro dispositivo al tiempo que su tableta y un 58% otro al tiempo que su smartphone y las actividades que realizan en unos y otros no están relacionadas. Llamar su atención y hacer que se comprometan con la marca es más complicado cuando lo que se encuentra la empresa es una relación fragmentada.