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La realidad virtual parecía un elemento de ciencia ficción, digno de alguna de esas películas futuristas en las que los coches volaban o las personas se teletransportaban. Pero lo cierto es que la realidad virtual ha dejado de ser una cuestión de imaginación y de previsiones futuristas de hacia dónde camina la realidad y se ha convertido en un elemento de lo más real. Todas las grandes compañías tecnológicas parecen estar, además, decididas a convertirse en la líder y dinamizadora de ese mercado, así que la realidad virtual ha dejado de ser una cuestión de imaginación para convertirse en un elemento que, a todas luces, se convertirán en material para unas cuantas guerras tech futuras.

La última en dar un paso en este terreno ha sido Google. La compañía acaba de celebrar su tradicional Google I/O, la conferencia de desarrolladores en la que suele presentar los últimos avances técnicos que pueden interesar a estos profesionales y en la que suele hacer algún anuncio llamativo y poderoso que se convierte en material para noticias y análisis.

En esta edición, Google anunció una versión de Android, una solución de pago (para hacer la competencia a la de Apple), un nuevo producto para fotos o una avanzadilla en el hogar conectado. Y, además, Google presentó sus diferentes movimientos en el mercado de la realidad virtual, que se pueden traducir en un simplemente la realidad virtual llega a YouTube.

Google ha anunciado una nueva versión de Cardboard, las gafas de cartón que lanzó hace algún tiempo y que en su momento parecieron simplemente una curiosidad, como una especie de linterna mágica moderna y de aires techies. El paso del tiempo ha demostrado que no lo eran. En un año (las Cardboard fueron introducidas en el anterior Google I/O), la app asociada a las gafas se ha descargado un millón de veces.

De entrada, las Cardboard tienen un precio que las hace factibles para todos los consumidores, algo que las otras gafas de este mercado no pueden decir. Las gafas de cartón de Google salen por 20 dólares (The New York Times pone el precio en los cuatro dólares), mientras que las futuristas gafas de otras compañías (como pueden ser las Oculus Rift) están en los más de 1.500 dólares. Esto hace que realmente cualquiera con un smartphone pueda hacerse con una de estas gafas y acceder a una completa nueva experiencia de uso. Solo hay que colocar el smartphone en la parte delantera de las gafas y mirar.

De este modo, la realidad virtual se convierte en algo que está al alcance de cualquiera y no se limita a las grandes compañías y a aquellos consumidores que están dispuestos a hacer una gran inversión en tecnología para acceder a estas experiencias.

Google Jump

Además, Google ha lanzado Jump, un sistema de vídeo y un añadido a YouTube que permitirá que cualquiera pueda hacer vídeos en 360º y subirlos a YouTube. Los espectadores podrán verlos empleando Cardboard y tener así una experiencia completa.

Aunque, como explican en The Verge, no se puede ver a Google Jump simplemente como un añadido para hacer vídeos. En realidad, apuntan, es el punto de partida para crear todo un ecosistema de vídeos de realidad virtual ya que hará que tanto crear como consumir estos contenidos sea más fácil que nunca.

De hecho, Google Jump no es solo un añadido. Permite grabar, une de forma automática lo grabado y lo procesa y es también un reproductor de vídeo. Y, sobre todo, no hay que olvidar que el punto final de toda esta propuesta está en YouTube, que será el espacio en el que se lanzarán los contenidos al mundo. Las previsiones son, además, las de que los primeros vídeos de realidad virtual sean subidos a YouTube este mismo verano.

Por el momento no hay precio para Jump, aunque algunos analistas ya han apuntado que no podrá ser tan barato como las gafas de cartón.

Más realidad virtual

Google no es la única compañía que está flirteando con la realidad virtual y no es la única que está intentando posicionarse en este mercado. Facebook tiene a Oculus Rift, unas gafas que fueron las pioneras en este terreno aunque no han conseguido entrar en el mercado del consumo. Y Microsoft ha conseguido posicionarse de forma muy llamativa y sorprendente (su lanzamiento fue un tanto inesperado) con Microsoft HoloLens, unas gafas muy cool (algunos lo pusieron en la balanza para señalar que Microsoft se estaba convirtiendo en una compañía moderna) que creaban una amplia lista de servicios en realidad virtual.

La realidad virtual no es además simplemente un entretenimiento. Tendrá muchas aplicaciones que serán muy útiles a las empresas. Así, algunos analistas consideran que podría revolucionar el comercio minorista y el ecommerce, ya que puede permitir mejorar la experiencia de forma notable y sobre todo eliminar algunas barreras de entrada que pueden tener los consumidores hacia ciertas compras. Y, por otra parte, a las marcas también les puede interesar incorporarla en la publicidad, para experiencias mucho más inmersivas y memorables.