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¿Pueden llegar las máquinas a conocer a los consumidores mejor que ellos mismos?
Los algoritmos descubren más rápido y con más éxito las decisiones humanas

¿Puede la inteligencia artificial llegar a penetrar de una forma tan profunda en la mente humana que logre entender a los consumidores de un modo mucho más complejo y mucho más completo de lo que hacen otros seres humanos? Lo cierto es que esta pregunta es una de las grandes incógnitas a las que se deben enfrentar las empresas y una que el futuro indica que podría tener una respuesta favorable para la ciencia.

Los datos y la información han creado un entorno en el que para las marcas es mucho más sencillo que nunca comprender a los consumidores. Las marcas están consiguiendo una gran masa de detalles sobre lo que les interesa, lo que hacen y lo que les puede interesar. El big data ya ha logrado que las compañías se adelanten a sus necesidades y que logren averiguar mucha información sobre sus hábitos de consumo y sus intenciones de compra, tanto las que los propios consumidores realmente tienen presentes como las que funcionan como una suerte de corrientes subterráneas que marcan lo que les interesa y lo que no.

Así, están los ejemplos de las firmas que han sido capaces de adelantarse a sus intereses en compras en fechas señaladas, como las Navidades, o en ocasiones específicas, como las catástrofes. Uno de los grandes ejemplos del poder del big data es, de hecho, la actividad de WalMart durante el huracán Katrina, cuando fue capaz de prever lo que los consumidores necesitarían con una exactitud y una eficiencia muy superior a la de los poderes públicos.

Pero la información no solo permite establecer conclusiones y hacer análisis, sino que también posibilita enriquecer a la inteligencia artificial y conseguir así que los robots sean más capaces y que tengan mucho más poder a la hora de comprender al consumidor y darle respuestas a sus necesidades. Y ahí es donde entra la revolución de los algoritmos.

Un algoritmo que se adelanta al comportamiento

Los algoritmos son capaces, en el momento en el que nos encontramos, de predecir, de una forma mucho más adecuada que las fuentes humanas, el comportamiento de otros humanos. Así lo acaba de confirmar un estudio del MIT, que señala que los algoritmos no solo son más fiables a la hora de predecir las reacciones de los humanos sino también mucho más rápidos que las personas a la hora de deducir qué es lo que harán o las decisiones que tomarán.

El estudio enfrentó a humanos y a algoritmos, a los que posicionó en equipos diferentes. La máquina consiguió que sus predicciones fuesen acertadas en muchas más ocasiones que los equipos humanos y, además, logró que hacerlo en mucho menos tiempo. La máquina dedicaba entre dos a 12 horas a resolver las cuestiones, mientras que los equipos humanos tuvieron que invertir en ello meses.

Igualmente, el estudio tomó como elementos para hacer el análisis cuestiones más relacionadas con el comportamiento humano a niveles más personales. Por ejemplo, tanto equipo humano como equipo máquina fueron retados a determinar si un estudiante iba a dejar los estudios en los siguientes días, partiendo de la información que ofrecía su pauta de trabajo en un curso online. Para encontrar los elementos que iban a ser claves para solucionar el problema y para encontrar la respuesta, había no que fijarse en los marcadores de información esperables sino optar por otros más imaginativos. Y la máquina fue capaz de verlo y de hacerlo.

¿Quiere esto decir que el futuro pasará directamente por las máquinas y que las marcas tendrán que confiar cada vez más en ellas como analistas de mercado? Lo cierto es que sea como sea, el estudio da mucho más material de debate para aquellos que se preguntan si la tecnología no acabará con la parte creativa.