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Cuando Amazon presentó los resultados logrados en la campaña de lo que en inglés se conoce como Turkey 5, los días que van de Acción de Gracias al Ciberlunes y que, gracias a la exportación del Black Friday, se han convertido en un pico de consumo global, los altavoces inteligentes fueron uno de los grandes protagonistas.

Los días fueron "el mayor fin de semana de compras para los dispositivos Echo nunca" (registrado) y Amazon vendió millones de dispositivos en todo el mundo. El Echo Dot, el nuevo dispositivo de la familia de productos, fue el producto más vendido en Amazon "globalmente, de cualquier fabricante, en cualquier categoría". Por supuesto, Amazon también daba unas cuantas notas de color sobre lo que había supuesto el fin de semana en cuestión para Alexa. Había sido el fin de semana en el que había tenido que gestionar más cronómetros.

Los datos de ventas eran una buena noticia para Amazon y para sus cifras de ventas en lo que a sus propios dispositivos se refiere, pero fueron también, de un modo indirecto (aunque no tanto), un elemento más para comprender el estado de las cosas en el mercado de los altavoces inteligentes.

Porque los altavoces inteligentes - o los asistentes del hogar - han ido apareciendo en los últimos años, se han asentado en el mercado como una de esas cosas nuevas en tecnología y están ya en la frontera del cambio. De ser en el pasado algo que aparecía en la lista de las cosas con las que experimentaban los early adopters, ahora se ha convertido en un elemento que empieza a convertirse en mainstream. En las novelas comerciales estadounidenses, por ejemplo, ya no es raro encontrarse a un personaje que está interactuando con uno de estos dispositivos o una cena familiar en la que los invitados pasan a la mesa porque suena el aviso de Alexa de que el tiempo en el horno de la cena ha terminado.

El mercado está creciendo y se espera que crezca todavía más en los próximos tiempos. Un análisis publicado este verano sobre el estado de las cosas por Canalys apuntaba que solo en el segundo trimestre de 2018 el mercado había subido en un 187%.

Apple, Google, Xiaomi, Amazon y los demás fabricantes de estos dispositivos habían distribuido solo en ese período 16,8 millones de unidades, una cifra que superaba los 9 millones del primer trimestre. Google había sido en ambos trimestres el principal vendedor de esos dispositivos, distribuyendo 5,4 millones de terminales, seguido por Amazon y sus 4,1 millones de dispositivos.

Europa cae en los brazos del altavoz inteligente

Desde entonces, el trabajo de los fabricantes por llegar a más y más lugares con sus dispositivos ha ido creciendo. No hay más que mirar lo que ha ocurrido en Europa y, más concretamente, en España en los últimos meses para verlo. Google lanzaba en verano sus altavoces en España y Amazon lo ha ido haciendo en los últimos meses. El mercado se ha encontrado de pronto con una oferta y los consumidores han empezado a experimentar con los terminales.

De hecho, Europa ya ha caído en brazos de los altavoces inteligentes, como apuntaban en ZDnet hace unos días, a pesar de que en los europeos están especialmente preocupados por el impacto que pueden tener en su privacidad estos dispositivos.

Según datos de IDC, las ventas han explosionado en el tercer trimestre del año. Crecieron en un 116,7% interanual, posiblemente gracias - apuntan los analistas - a que tanto Google como Amazon empezaron a vender sus terminales tanto en España como en Italia. Las promociones durante los momentos de compras destacados, como el Black Friday o la temporada de Navidades, habrían hecho el resto.

Lo que se espera del futuro

El futuro de los altavoces inteligentes se ve también bastante dorado. Amazon irá perdiendo fortaleza en Estados Unidos, según algunos analistas, ya que la aparición de competidores fuertes hará que deje de ser el único jugador del mercado (aunque seguirá teniendo una posición mayoritaria en el mercado y dejando a los demás competidores muy atrás).

Un estudio de Reportbuyer apunta que el mercado global crecerá en los próximos años, gracias a la mejora de la conectividad y a la mejor integración de esos dispositivos con otras soluciones del hogar. En mercado global estará dominado, eso sí, por Google y por Amazon, que serán quienes tengan una mayor cuota de mercado.

Para qué se usarán estos terminales

Por el momento, y como recordaban en eMarketer analizando cómo usan los altavoces inteligentes los estadounidenses, los usos que se hacen de ellos son todavía básicos. La mayoría de los consumidores tiende a emplearlos para funciones sencillas, como escuchar música o podcasts, ponerse al día con las noticias, escuchar el tiempo o el estado del tráfico o para preguntar cosas.

Pocos son los usuarios que los emplean ya para comprar. Solo el 0,4% de las ventas de ecommerce en Estados Unidos previstas para el cierre de 2018 llegará desde un smart speaker.

Pero aun así las marcas y las empresas no deberían perder de vista el impacto que tendrán en las ventas. Puede que ahora sean pocos quienes compran directamente usando su altavoz inteligente, pero las previsiones apuntan que serán muchos más en el futuro. Dado que los consumidores se sienten cada vez más cómodos con ellos y están acostumbrándose más y más a estos terminales, cada vez se sentirán más dispuestos a realizar actividades más complejas empleándolos.

E incluso antes de que esto ocurra los altavoces ya están cambiando las cosas para las empresas: una de las principales acciones que se realizan son las de hacer preguntas. Esas preguntas implican tener que cambiar la estructura de cómo se lanza la información a la red y empezar a hacer SEO para los altavoces inteligentes.