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Si hay algo que las marcas y las empresas deberían tener claro es que la relación de los consumidores con los anuncios no es muy buena. Los consumidores están, por un lado, hartos de la publicidad tradicional. Hay demasiados anuncios, o eso siente, tanto en los medios tradicionales (como puede ser la tele) como en los de nuevo cuño (como es el caso de internet). Todos esos anuncios empiezan a resultar demasiado molestos y a hacer que la experiencia sea bastante negativa.

A todo ello hay que sumar, por otro lado, que la percepción de los anuncios es cada vez peor. Ya no se trata solo de que los consumidores los rechacen o los vean bajo un prisma negativo, sino que además cuando los ven no los están realmente percibiendo. Dedicamos muy poco tiempo a ver de forma consciente los anuncios y muy pocos son los que se quedan en nuestra memoria. Si se pregunta a un consumidor cualquiera por las últimas campañas publicitarias que ha visto, es probable que no logre señalar muchas.

Los anuncios tienen que encontrar, por tanto, una vía para volver a ser relevantes y para volver a conectar con los espectadores. Necesitan lograr encontrar una manera de posicionarse nuevamente ante los espectadores, algo que los permita llamar la atención, conectar con las audiencias y volver a posicionarse como un elemento destacado. Tienen que reinventarse, para lo que necesitan redescubrir cómo resultar llamativos y cómo volver a generar buenas experiencias.

Muchas son las vías que los anunciantes, los soportes publicitarios y los medios están intentando seguir para encontrar la llave que les permitirá reposicionarse en ese terreno. Por ejemplo, algunos medios han estado probando a reducir la carga publicitaria de sus sites para poner en valor los anuncios que siguen emitiendo. Otros están creando nuevas ventanas publicitarias en ocasiones que hasta el momento no se estaban aprovenchando. Y otros están cuidando más las historias que cuentan.

Pero ¿será la clave para conectar con las audiencias y volver a posicionar la publicidad el convertir a los anuncios en poderosas experiencias?

Esa es una de las vías de ensayo que están probando algunos jugadores de la industria, que están intentando crear anuncios más memorables y más llamativos. El cómo hacerlo es ya otra cuestión. Una de las vías podría ser la de aplicar la realidad aumentada y la virtual, haciendo que los anuncios se conviertan en más dinámicos, más inmersivos y más memorables. El 5G que se avecina hará que sea mucho más fácil ofrecer ese tipo de contenidos, por lo que el potencial para ese tipo de anuncios será mucho más claro.

A eso hay que sumar otros datos, como señalan los analistas, como por ejemplo el tirón que tienen entre los consumidores de la Generación Z herramientas como Fortnite, que los han acostumbrado a experiencias diferentes, y cómo los consumidores más jóvenes buscan ya, en prácticamente cualquier entorno, experiencias. Ellas son las que les empujan a responder a los mensajes de las marcas, más de lo que lo pueden hacer los mensajes tradicionales.

Cómo la VR/AR cambia la publicidad

Y, en ese contexto, a las marcas no les podría quedar más remedio que explorar nuevas vías. Como apuntan en un análisis en The Next Web, esas vías podrían ser la realidad virtual y la aumentada.

Al fin y al cabo, como señalan, se han ido desarrollando de una forma sostenida en los últimos años y están ya llegando a ese punto de cambio y de propagación en el que podrían convertirse en el gran elemento. Las estimaciones apuntan, además, que en 2020 habrá en todo el mundo 1.000 millones de smartphones en los que se podrá acceder a la realidad aumentada. El 41% de los consumidores de la Generación Z, se puede añadir, ha probado ya la realidad virtual.

Tanto la realidad aumentada como la virtual tienen un efecto muy importante en cómo se accede a los contenidos: el consumidor no los ve, simplemente, sino que puede "vivirlos".

Crea un contenido que resulta inmersivo y con el que se puede interactuar, lo que para las marcas abre la posibilidad de crear experiencias y de hacer anuncios que sean mucho más que simplemente spam de marca. El ejemplo que señalan en el análisis es bastante claro: una marca de zapatos puede generar un contenido que se ajusta a los intereses del consumidor (por ejemplo, cambiando los colores de los zapatos anunciados) y que se pueden "probar" de forma virtual.

La experiencia se convierte en mucho más inmersiva, en mucho más completa. El anuncio es interactivo y posiciona a la marca de una manera totalmente diferente.

¿Se convertirá gracias a ello en algo que los consumidores reciben de buena gana?

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