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A pesar de todo, los marketeros no volverán a los hábitos de 2019, porque han descubierto que son más productivos así
¿Vuelven las reuniones, los viajes de negocios y los encuentros para los marketeros? Parece que sí

Por razones obvias, la crisis del coronavirus supuso un frenazo en ciertas actividades de los profesionales de marketing. Los viajes de negocios, las reuniones y los encuentros con clientes quedaron primero pospuestos, luego se pasaron al universo virtual y a las videollamadas y finalmente, si se recuperaban, se hacía de forma muy local y muy reducida. Muchas empresas han implantado, de hecho, políticas que no solo impulsan el teletrabajo sino también que impiden a sus trabajadores hacer viajes de trabajo.

Al fin y al cabo, la recomendación ha sido la de reducir al máximo los movimientos y la de evitar todos aquellos contactos que no fuesen necesarios, para evitar la transmisión del virus.

Sin embargo, el paso del tiempo ha empezado a cambiar la balanza. Por un lado, todo el mundo sufre ya de fatiga pandémica y está deseando volver a la normalidad, sea como sea. Un estudio de Ipsos acaba de señalar que el 64% de la población da muestras de sentir fatiga pandémica (aunque España e Italia son los países encuestados en los que la fatiga se siente menos).

Aun así, hay un cierto deseo de vuelta a la normalidad, lo que está llevando a que se hagan planes para vacaciones o que se retomen actividades como salir a cenar.

Por otro lado, las empresas también sienten que necesitan retomar la actividad 'normal', para recuperar posiciones económicas y estabilidad. Salvo para ciertos players muy concretos, como es el caso de las compañías ecommerce, la crisis causada por la pandemia ha sido un impacto muy duro para la línea de flotación de las compañías.

Y, finalmente, el progreso en la vacunación y el que cada vez haya más personas inmunizadas está creando también una cierta sensación de seguridad. La gente retoma planes porque se sienten menos vulnerables.

La vuelta al cara a cara de los marketeros

Los planes de los congresos y ferias más importantes son, en algunos casos, los de volver con el verano. Cierto que se han cancelado unos cuantos congresos y ferias de peso, pero otros siguen adelante. Es lo que ocurre con el Mobile World Congress (MWC), aunque este año haya tenido que lanzar una entrada a precio muy bajo para captar asistentes locales. Otras ferias y conferencias están ya siendo celebradas. Fitur ha cerrado no hace mucho tiempo sus puertas, en su vuelta tras la pandemia.

Las agencias y los profesionales de marketing han empezado también a volver a una cierta normalidad, como recogen en Digiday. El análisis del medio parte de lo que está ocurriendo en el mercado estadounidense, pero no es difícil verlo como un potencial aviso de lo que podrá ocurrir en Europa.

Si se tiene en cuenta que ahora se avecina el parón de actividad por el verano, pero que en septiembre se volverá en un entorno con una mayor todavía tasa de vacunación, se puede incluso visualizar un retorno del cara a cara más fuerte entre los marketeros.

Los marketeros han comenzado nuevamente a coger aviones y a acercarse a clientes y a espacios de trabajo. El último estudio de la Association of National Advertisers ya apunta que el 77% de los marketeros vacunados está dispuesto a viajar dentro del país por cuestiones de trabajo.

En febrero, y con la misma premisa de partida, solo eran el 23%. Los precios de los hoteles business y los de los billetes de avión ya han empezado a subir y la actividad ha comenzado a arrancar en los grandes centros de convenciones. Por empezar, también han empezado las producciones creativas.

Algunos cambios se quedarán para siempre

A pesar de este cierto retorno a la normalidad, es posible que lo normal-normal, los patrones de 2019, no vuelvan nunca del todo. La razón no será tanto el miedo al virus como lo que se ha aprendido durante estos meses.

Durante los meses de teletrabajo y de reducción de las reuniones a lo estrictamente necesario, se ganó en productividad y en eficiencia. Los marketeros no quieren perder eso (y no hay que olvidar que una de las recurrentes quejas que tienen sobre su trabajo es, justamente, la de tiempo que se pierde en reuniones que no sirven para nada).

A ello hay que sumar los costes. La vida pandémica - al menos para las empresas - ha sido mucho más barata. Mantener la eficiencia de costes es algo muy importante en tiempos especialmente complejos.