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Eurovisión y Fitur han vuelto con cierta normalidad, pero la IFA ya ha dicho que no será presencial en septiembre
¿Volverán los grandes eventos con el verano? Todavía sigue siendo complicado, pero ya se ven los primeros signos de esperanza

Este fin de semana se va a celebrar la final del festival de Eurovisión. La noticia es una de las clásicas anuales del panorama televisivo y que podría dar para un análisis de branding y de reinvención de marca. Este año, sin embargo, lo interesante desde el punto de vista del marketing y del entorno corporativo de lo que se puede sacar de Eurovisión es lo que dice sobre la organización de eventos y sobre si se puede pensar ya en retomar la agenda de actividades y ferias.

El festival se canceló el año pasado en medio del pico de la crisis del coronavirus, pero se va a celebrar este año con cierta normalidad. Para lograrlo, eso sí, han tenido que crear una burbuja: periodistas, delegaciones, público, trabajadores del concurso y demás personas implicadas deben seguir ciertas normas y someterse a tests constantes. El aforo de asistentes al concurso será de 3500.

La organización busca transmitir la idea de que está todo absolutamente controlado, pero lo cierto es que ya han tenido casos de coronavirus y ya han tenido que someter a cuarentena a varias delegaciones. Eurovisión, por tanto, como prueba de lo que puede suponer la vuelta a la normalidad en términos de eventos no está ofreciendo los resultados a priori más optimistas.

Además, en un entorno así de limitado - las pruebas deportivas son otro ejemplo perfecto para verlo - es más fácil controlar quién está expuesto a qué y con quién se mantienen contactos. Ejecutar un evento con ese marco de actuación parece más factible. Los Oscars, por ejemplo, se celebraron de forma presencial, en varias localizaciones de forma simultánea y con medidas estrictas de seguridad, pero con una cierta ilusión de normalidad.

¿Se pueden ver estos ejemplos como una muestra de lo que pasará con ferias, conferencias y congresos? Los grandes elementos de atracción del calendario ferial están previstos ya para el verano. Junio parecía, cuando se veía la planificación de qué iba a ocurrir en el pasado mes de diciembre, el mes en el que se iba a arrancar el camino a la normalidad.

Las previsiones ponían en ese mes al Mobile World Congress o a los Cannes Lions. Los Cannes Lions mantienen las previsiones de celebrarse el 21 al 25 de junio, pero serán "completamente digitales". El MWC ha atravesado por momentos de crisis, pero sigue adelante como un evento físico. La cita será en Barcelona.

Los que cancelan

¿Demasiado optimismo? La feria se está quedando un tanto sola en el calendario de eventos de tecnología, dado que la IFA de Berlín acaba de anunciar su cancelación. Iba a ser en septiembre, una fecha que a golpe de diciembre de 2020 parecía completamente segura, y que a golpe de junio de 2021 no lo parece tanto. Sus organizadores han cancelado el formato presencial.

Sus organizadores han señalado: "el hecho de que algunos datos clave de salud mundial no avanzaran tan rápido en la buena dirección, como se esperaba, aconsejan suspender el evento presencial". Su recinto ferial es ahora mismo un centro de vacunación y un hospital, de hecho.

Todo parece demasiado inestable como para mantener una proyección a septiembre. O eso es lo que ellos creen.

Los que vuelven

Sin embargo, algunas ferias vuelven. Lo están haciendo ya. Estos días, IFEMA acoge Fitur, la feria más destacada del sector turístico en España. Las expectativas de la organización son las acoger a 5.000 participantes llegados de todos los continentes. La feria es, al final, una de esas esperanzas para la revitalización de un sector maltrecho.

Eso sí, lo hacen con un formato híbrido (también hay feria virtual) y con medidas de seguridad en la feria presencial. Como apuntan en La Vanguardia, los pasillos son más amplios y se ha reducido el contacto. Los asistentes, como se puede leer en la web de la feria, están obligados a hacerse un test de antígenos, cuya validez caduca a los tres días. Como los participantes en Eurovisión, los asistentes tienen que mantener un control sobre su salud y compartirlo con la organización.

Sumando unos y otros ejemplos es difícil llegar a una conclusión distinta a la de señalar que la vuelta de los eventos es algo complicado y complejo. Todo depende del sector, de los propios asistentes y la necesidad que tienen de esos eventos y de cómo avancen las cosas en relación con la pandemia. Al final, como todo lo que ha ocurrido este año, lo único que se puede saber es que "depende".