Por Redacción - 22 Septiembre 2026

Madrid rindió un homenaje muy especial a uno de los iconos más queridos y familiares del país, reuniendo a autoridades e historia viva en las calles de Tetuán. Con la colocación de una distinción conmemorativa en el número 8 de la calle Cactus, el ayuntamiento madrileño reconoció oficialmente el lugar exacto donde nació La Casera allá por la primavera de 1949. El acto contó con la presencia del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, junto a la concejala presidenta del distrito, Paula Gómez-Angulo, la hija del fundador de la marca, María Isabel Duffo, y la responsable de comunicación y sostenibilidad de Suntory Beverage & Food Iberia, Carmen Guembe. Todos ellos recordaron el enorme valor afectivo y empresarial de una compañía que supo ganarse un sitio privilegiado en la mesa y en la memoria de millones de hogares.

Aquel pequeño local situado en lo que entonces eran las afueras de la capital fue el escenario donde el emprendedor Félix Duffo González dio vida a una idea revolucionaria para la época. Su objetivo era sencillo pero ambicioso: quería elaborar un refresco suave, de sabor agradable y verdaderamente accesible para la economía de cualquier familia trabajadora. En mayo de 1950 salieron de esta humilde fábrica las primeras 1.417 botellas de vidrio de un litro, reconocibles por su característico tapón mecánico de porcelana. La acogida entre los vecinos fue tan rápida y entusiasta que la empresa tuvo que extender su producción mediante alianzas con fabricantes de toda la geografía española, hasta llegar a contar con más de cincuenta plantas embotelladoras repartidas por el mapa en apenas una década.

Esa capacidad para conectar con la gente llevó a la firma a crecer a pasos agigantados durante los años posteriores. En la década de los cincuenta la marca asumió la concesión de Schweppes en España, iniciando una relación estratégica que culminaría años más tarde con la integración de ambas compañías dentro del mismo grupo empresarial. Para cuando llegaron los años ochenta, el refresco se había convertido en la gaseosa más vendida del mercado español y en la quinta empresa de bebidas de toda Europa, dando empleo a más de seis mil trabajadores. Aquella fue también la época de sus anuncios más recordados, con frases célebres y pegadizas que pasaron directamente al vocabulario popular y que terminaron convirtiendo el nombre de la marca en un sinónimo de la propia bebida.

Hoy en día, integrada en la estructura de Suntory Beverage & Food Spain, la firma demuestra que sigue tan viva como en sus comienzos. Mantiene una posición dominante en los hogares españoles y lidera con claridad sectores clave como el del tinto de verano en la hostelería o el de la gaseosa en los supermercados. Además, la marca continúa vinculándose a los grandes acontecimientos populares y deportivos del país, como demuestra su reciente acuerdo para acompañar a la selección española de fútbol. Todo este camino recorrido muestra cómo aquella aventura empresarial nacida en una modesta calle madrileña supo transformar una idea sencilla en una historia de éxito continuo que ha sabido adaptarse a los gustos de cada generación sin perder su esencia original.

Para completar esta celebración con los vecinos del barrio y los visitantes de toda la ciudad, la Junta Municipal del Distrito de Tetuán acoge una exposición abierta al público hasta finales del mes de octubre. La muestra permite realizar un viaje nostálgico y detallado por los más de tres cuartos de siglo de vida de la marca a través de botellas históricas, carteles publicitarios originales, la evolución de sus logotipos y una selección de los anuncios de televisión que forman parte del recuerdo colectivo. Es una oportunidad única para descubrir de cerca cómo una modesta iniciativa de barrio logró traspasar fronteras hasta convertirse en un verdadero referente de la cultura de nuestro país.

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