Por Redacción - 28 Septiembre 2026
La celebración de la última edición de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid ha supuesto una profunda transformación en la manera de experimentar el diseño en la capital, trasladando los desfiles desde los escenarios convencionales hasta lugares emblemáticos como el Invernadero del Palacio de Cristal de Arganzuela, la Universidad Nebrija o el Palacio de Cibeles. En esta nueva edición, la alta costura ha encontrado un aliado natural en la gastronomía de la mano de Legado Ibérico, parte del grupo ElPozo, que ha vuelto a consolidarse como el jamón oficial de la gran cita mediante una propuesta que integra tradición artesanal y sofisticación urbana.
El centro de esta experiencia sensorial ha tenido lugar en el exclusivo espacio del Kissing Room, punto de encuentro donde creadores de la talla de Pedro del Hierro, Adolfo Domínguez, Ágatha Ruiz de la Prada, Juan Vidal, Palomo, Moisés Nieto, Ernesto Naranjo, Hannibal Laguna, Isabel Sanchis, Custo Barcelona, Yolancris, Lola Casademunt y Redondo Brand han celebrado la presentación de sus colecciones para la temporada primavera-verano del próximo año. La cita ha destacado igualmente por vueltas muy esperadas como los de Alvarno, así como por los primeros pasos sobre la pasarela madrileña de firmas como Celia B y Antonio del Canto, en una convocatoria donde Hannibal Laguna fue galardonado con el Premio Mercedes-Benz Fashion Week Madrid al Diseñador Nacional y Redondo Brand obtuvo el reconocimiento a la Mejor Colección.

La figura del maestro jamonero de la firma murciana ha cobrado un mayor protagonismo entre el ajetreo de los vestuarios, el brillo de los focos y la rápida sucesión de los pases de modelos, transformando cada loncha cortada al instante en una experiencia gastronómica que ha servido para acompañar los brindis, las impresiones tras los espectáculos y el diálogo entre profesionales de la industria. Este ritual del corte ha reunido a figuras influyentes de la cultura y el estilo de vida, destacando el carisma de Carmen Lomana, quien ha ejercido como embajadora recorriendo las calles de la ciudad con su sello inconfundible y proponiendo dinámicas desenfadadas a los asistentes.
A la presencia mediática de Carmen Lomana se han sumado otros rostros fundamentales de nuestro país, entre los que destaca la colaboración del escritor Javier Castillo, quien aportó una reflexión sobre la estrecha vinculación que une la narrativa literaria con la creación de moda al compartir dinámicas sobre cómo la imaginación y la construcción de relatos vertebran ambas disciplinas. Y por su parte, el polifacético artista Mario Vaquerizo que ofreció una mirada diferente y cercana del evento al permitir que las cámaras captaran la trastienda de una jornada durante las exhibiciones de moda, mostrando los entresijos, los encuentros informales y todo aquello que ocurre cuando la pasarela se apaga.

Por último, la presencia de personalidades como Samantha Vallejo-Nágera junto a diseñadores, estilistas y cronistas en el espacio reservado para la gastronomía ibérica demuestra cómo los valores de exigencia, paciencia y respeto por el origen que caracterizan la elaboración del jamón curado encajan con la filosofía del trabajo artesanal presente en los talleres de costura. Al terminar las jornadas oficiales y cerrarse los focos de esta edición, la experiencia compartida entre moda y gastronomía confirma que esta no solo acompaña a los grandes eventos culturales de nuestro país, sino que se integra orgánicamente en ellos como un lenguaje de celebración común.
















