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Los consumidores no suelen hablar de los nuevos logos de las marcas en sus chats personales de Whatsapp, a menos que la marca en cuestión haya hecho algo que los compradores creen increíblemente malo (no hay más que pensar en la debacle de Gap de hace unos años) o algo demasiado inesperado. En este caso va a medio camino. Zara presentaba su nuevo logo (el primer cambio de identidad de marca de los últimos 44 años) y en este chat varias consumidoras comentaban de forma mordaz el rediseño.

Todo había empezado compartiendo un tuit, en el que un periodista apuntaba que Zara se había "mudado a un pisito de millennials", un juego con las letras apretujadas y los pisos minúsculos que los millennials tienen que alquilar (por eso sí cada vez más dinero). Una de las consumidoras señalaba que el nuevo logo de Zara no se leía bien. La otra simplemente sentenciaba: "es bastante cutre".

El logo de Zara es muy popular y muy reconocido, pero la compañía acaba de lanzar un rediseño. Nadie esperaba ese movimiento, pero lo cierto es que entra bastante con lo que está haciendo el mercado.

Las marcas de lujo - especialmente las del mercado de la moda - han estado protagonizando en los últimos meses un proceso de rediseño de sus logos y de readecuación a los nuevos tiempos. Las compañías han abandonado sus logos muy diferentes entre sí por unos logos mucho más asépticos, con una tipografía muy similar. La corriente se llama, de hecho, blanding y se tiene la sensación de que hace que todos los logos de las empresas se parezcan entre ellos.

Los nuevos logos asépticos de las marcas de lujo

Se trata de emplear tipografías sans serif y emplear el color negro de un modo aséptico. Funcionan mejor en internet y especialmente en el universo móvil, al tiempo que se adaptan de un modo mucho más sencillo a lo que requieren las redes sociales y las nuevas necesidades impuestas por el entorno social y de foto de perfil.

La esencia del nuevo logo de Zara

El nuevo logo de Zara, aunque no es tan aséptico y 'limpio' como el de las marcas de lujo (de hecho, en cierto modo, su logo anterior recuerda más a la temática que están marcando el blanding), se posiciona en el universo que marcan esos criterios pero también como una especie de alternativa, lo que podría convertirse en una jugada interesante. Usa el juego del blanco contra negro para resaltar, pero al mismo tiempo rompe con algunos de los principios básicos de esa tendencia que marca lo que hacen las compañías de lujo.

Así era la imagen corporativa de Zara

En el nuevo logo, las letras están más juntas, se añaden elementos más curvos y con un cierto aire más sofisticado, más como las compañías de lujo estaban haciendo antes de volverse minimalistas. De hecho, algunos analistas ya creen que la clave del nuevo logo está en justamente la idea de reconectar con ese legado y con esa idea de cómo eran las cosas. De este modo, como apuntan en FastCompany, Zara consiste destacar, mostrarse con una identidad mucho más propia. Logra no quedar sepultada en el mismo saco que la avalancha de nuevos logos asépticos - y quizás aburridos - de las compañías de lujo.

Así es el nuevo logo de Zara

Y, no menos importante, separándose de la tendencia dominante logra hacer un movimiento de posicionamiento en imagen de marca muy importante. Consigue asentarse como una entidad propia, como un jugador lo suficientemente importante en el mercado como para hacer lo que quiere y como quiere.

Zara lo presentó del mismo modo que suele hacerlo todo en lo que a comunicación toca: el logo apareció en sus diferentes canales y los medios se encargaron de amplificar su alcance. Dado que es el primer rebranding en lo que logo toca de los últimos 44 años, el rediseño iba a tener un impacto importante en los medios. A eso se sumo que Twitter entró también en la partida, con una 'batalla' entre detractores y quienes comprenden el cambio.