PuroMarketing

Uno de los grandes estrenos del verano, en lo que a cultura popular se refiere, fue el de la nueva temporada de Stranger Things. La serie se había convertido ya hace unos años, cuando arrancó con su primera temporada, en uno de esos grandes eventos televisivos, ya que había tenido un efecto llamada en lo que a nostalgia se refiere y en lo que a recuperación de los 80 toca.

Ahora, Stranger Things es una de las series con marca más potente de las que tiene Netflix en su parrilla y uno de sus grandes hits, lo que la convierte en un poderoso elemento para marcas y para empresas. Netflix no tiene anuncios, pero eso no implica que las marcas no hayan podido amortizar el éxito de la serie.

Primero, la serie se convirtió en un elemento para hacer campañas de promoción vinculadas a ella, una excusa para las experiencias de marca memorables a la que se sumaron todo tipo de compañías con todo tipo de productos. Segundo, los nuevos episodios de la nueva temporada sirvieron para hacer que las marcas estuviesen bien visibles en las pantallas de los espectadores, aunque, según ha explicado Netflix, todo eso ocurrió de forma orgánica.

Los espectadores que vieron la nueva temporada parecen tener claro que en el proceso estaban viendo a muchísimas marcas. Algunas tuvieron un eco más elevado que otras, como recuerdan en FastCompany, en donde han publicado una lista con aquellas marcas que resultaron más visibles en los episodios de la nueva temporada.

Coca-Cola (una de las marcas que también está haciendo experiencias ochenteras vinculadas a la serie) es una de las grandes ganadoras, pero también Çadillac, Chevrolet, Casio, 7 Eleven, Sharp, Adidas, Pentax, Reebok o Burger King. No solo se trata de que esas marcas apareciesen en pantalla, sino que además tuvieron mucho tiempo en imagen. Un análisis de una compañía británica ha establecido quiénes son las marcas ganadoras de cada episodio por tiempo que han logrado en antena.

Más de 100 marcas en 8 capítulos

Su análisis señala que, de media, cada capítulo de la tercera temporada tenía unos 9 minutos de product placement asociado. El último capítulo es el gran triunfador: en total, los minutos con product placement llegaron al cuarto de hora.

En total, entre los diferentes frames de la serie, se han colado más de 100 marcas y unos 45 diferentes tipos de productos. Netflix ha señalado, eso sí, que no se trata de product placement de verdad: las marcas no han pagado por aparecer en los capítulos.

Puede que las marcas no hayan pagado y que Netflix no haya cobrado por tanto nada por la aparición de todos esos productos en los capítulos, pero la introducción de marcas y productos sí tiene un valor.

Según estimaciones de Concave Brand Tracking, para las marcas presentes - y solo en los tres primeros días en los que los capítulos estuvieron disponibles - la exposición les permitió lograr un alcance similar a un valor de 15 millones de dólares en publicidad. El alcance de Coca-Cola, por ejemplo, es equivalente a un valor en anuncios de 1,5 millones de dólares.

Esa elevada cantidad se consigue a pesar de que la estimación es conservadora y a pesar de que solo se tienen en cuenta tres días de visionados y el número de cuentas (y no que esas cuentas pueden ser compartidas).

Más visibilidad y más nostalgia

Además, el estudio también señala que la aparición en Stranger Things sale especialmente rentable por la propia naturaleza de la serie. Aunque la tercera temporada tuvo 1 a 3 veces menos marcas presentes que otras series de Netflix, sí logró más visibilidad por ser, en primer lugar, un contenido que despierta más atención mediática y, en segundo lugar, por ser uno de los que tienen más éxito en visionados.

A eso se suma que los expertos creen que Stranger Things funciona mucho mejor que otras plataformas de contenidos para integrar product placement (y para las colaboraciones posteriores con marcas). Lo hace por el poder de la nostalgia: la serie lleva directamente a los consumidores a los años 80, con muchas referencias a la cultura popular de aquella época que los espectadores rápidamente pillan y comparten. Las marcas son simplemente una parte más de esa referencia al pasado.

De hecho, no hay más que ver el efecto llamada que ha tenido en Coca-Cola y en su fallida New Coke, un fiasco de los 80 que la serie ha recuperado y que ha motivado que la bebida esté en todas partes. Los medios escriben su historia, recuerdan cómo era y qué la hizo fallar y los consumidores se están volviendo a interesar por ella.