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Los gifs tuvieron su momento de ser los reyes de la red, pero igual que tuvieron su momento lo acabaron perdiendo. Los gifs eran la quinta esencia del internet de los años 90, esos primeros intentos con un tonillo absolutamente hortera. Cuando internet se fue profesionalizando y se fue afinando su estilo y el modo en el que se presentaban las cosas, los gifs fueron de las primeras víctimas en caer.

Y parecía que habían desaparecido para siempre hasta que los cambios en los gustos y en los intereses de los consumidores también llegaron aquí. Los millennials descubrieron los gifs y su potencial como elemento de comunicación y lo acabaron recuperando. Los gifs pasaron a ser los nuevos elementos cool de la red.

Por supuesto, cuando el interés se recupera en un elemento y cuando las cosas vuelven a llamar la atención de los consumidores, las marcas y las empresas también se vuelven a mostrar interesadas en ellas. Los gifs han empezado a convertirse en el elemento de moda también para ellas, que no solo lanzan sus propios gifs y se comunican empleándolos sino que además han comenzado a meter dinero en ellos. El último movimiento lo protagoniza Google, que acaba de hacer una compra en el mundo de los gifs.

Google compra Tenor

Google acaba de anunciar que comprará Tenor, una de las dos grandes redes de búsqueda de gifs (junto a su competencia Giphy). Tenor no desaparecerá como marca (seguirá operando de forma independiente) pero será una empresa de Google. "Tenor nos ayudará a hacer más efectiva a Google Imágenes así como otros productos que emplean gifs, como Gboard", explicaba la directora de ingeniería de Google Imágenes, Cathy Edwards. No se sabe cuánto ha pagado Google por la compañía ni muchos más datos sobre la transacción, pero el interés de Google se puede comprender teniendo en cuenta las noticias anteriores sobre gifs que han protagonizado los titulares.

Los gifs, fuente de ingresos

Porque los gifs no solo se han convertido en un elemento divertido que incorporar a todo tipo de conversaciones, sino que además también se han convertido en el último elemento que capta la inversión de las empresas y ante las que estas están dispuesta a abrir la cartera. En el caso de Giphy, todavía no está muy claro cuál es su modelo económico y cómo se están monetizando los gifs. En el de Tenor, la plataforma que ha comprado Google, la cuestión está mucho más clara. La compañía ha abierto la mano a la publicidad y está ya logrando cantidades de dinero bastante importantes gracias a los gifs.

Las marcas están pagando ya en EEUU entre 100.000 y 500.000 dólares por posicionar sus gifs de forma destacada en ocasiones especiales. Por ejemplo, en San Valentín DunkinDonuts hizo una campaña especial para llegar a sus potenciales clientas, lanzando una campaña de gifs que se podían compartir con amigas.

Y eso es, realmente, lo que hace que los gifs resulten tan atractivos para las marcas. Estos contenidos se han integrado en las conversaciones diarias de los consumidores, que los emplean para hablar de prácticamente cualquier cosa de un modo mucho más distendido. Los gifs forman parte del lenguaje coloquial y sirven para expresar de forma rápida emociones, percepciones y sentimientos. Son justamente el tipo de contenidos que generan un elevado nivel de engagement y ante el que los consumidores consiguen conectar mucho mejor. Que las marcas y empresas consigan entrar en este tipo de mensajes es, por tanto, un elemento de valor añadido muy poderoso.