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Desde que emergió como una de las grandes tendencias en estrategia hace unos años, el big data se ha asentado como uno de los elementos que está cambiando cómo se hacen negocios y también cómo se llega a los consumidores. Gracias al creciente caudal de información disponible sobre cómo son los consumidores, cada vez se puede emplear mucho más - y mejor - las herramientas de big data para perfilar qué quieren, cómo conectar con ellos o cómo deberían ser los productos que se les destinan.

Esto está además abierto a todos los negocios y a todas las áreas de mercado. Todas las compañías de todos los sectores pueden aprovecharse del potencial de la información para conectar con sus consumidores y para ofrecerles muchas mejores soluciones y productos más eficientes. Entre ellas se encuentra la industria del turismo.

Para la industria del turismo, se cuentan los días para que empiece su momento más importante del año, la temporada alta. El verano está ya a la vuelta de la esquina, especialmente en lo que respecta a tener preparada la estrategia y las actividades que se van a lanzar para conectar con los consumidores, pero también la sucesión de festivos y de puentes que hacen que sea mucho más factible que los clientes hagan "escapadas".

La industria necesita poner todo a punto para situarse de un modo mucho más efectivo y para obtener los mejores resultados. El big data puede ayudarles a perfilar qué deben hacer y a conocer mucho mejor a sus consumidores.

Más trabajadores expertos

De hecho, la industria española del turismo ya empieza a tener claro que tienen que fichar más expertos en marketing digital y en big data, dos grandes áreas que resultan cruciales para posicionarse mucho mejor de cara al futuro y también al presente.

Como señalan desde la Eurecat, y recoge Hosteltur, "la transformación digital y la implantación de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) ofrecen a la industria turística un cambio estratégico que implica la aparición de nuevos perfiles profesionales y la necesidad de actualizar los ya existentes".

En los próximos cinco años, se espera que la industria del turismo fiche a estos profesionales de forma masiva, lo que hará que tenga que competir en un caladero de talento en el que los jugadores ya ven las cosas de un modo bastante limitado.

¿Por qué y para qué los necesitan? De entrada, la red y la tecnología son cada vez más importantes en el proceso de consumo turístico. No solo cada vez reservamos más a través de la red todo lo relacionado con las vacaciones y los viajes, sino que además internet es más y más importante en nuestras decisiones, lo que hace que las compañías necesiten asentarse mejor.

Para continuar, en un mercado tan competitivo y en el que los cambios se pueden producir muy rápido, a la industria no le queda más remedio que intentar conocer mejor que nunca a sus consumidores y las tendencias que están marcando su mercado. Para ello, necesitan perfiles cada vez más techie y más orientados a datos, análisis y estadística.

Cómo el big data cambia las cosas

Como explicaban dos analistas en un artículo publicado no hace mucho en Analytics in Smart Tourism Design, la información ha sido siempre un elemento clave para la industria del turismo. Ahora, los viajeros generan más datos que nunca y el big data "provee de datos sin precedentes sobre los procesos de decisión de los consumidores". Las compañías pueden saber qué ocurre en tiempo real, de forma fiable y accediendo a nuevas fuentes de datos. Todo ello les permite comprender mucho mejor a los consumidores, pero también tomar muchas mejores decisiones para crear experiencias mucho más memorables.

De hecho, la industria ya está cambiando cómo hace las cosas gracias a los datos. En un análisis en Inc apuntaban tres grandes terrenos en los que el big data ha impactado ya y ha cambiado lo que hace la industria del turismo.

Uno es el de los precios. Los precios se están optimizando para ofrecer a los consumidores lo que buscan y lo que hará que consuman más y mejor. Otro es de la personalización. Los hoteles están empleando sistemas de personalización predictiva, ofreciendo a los consumidores lo que quieren y estando preparados para sus necesidades antes incluso de que las manifiesten. Es lo que tradicionalmente hacía un buen director de hotel, pero multiplicado de forma exponencial. Y el otro gran punto es la seguridad, algo que hace especialmente la industria del transporte. El big data les permite adelantarse a posibles fallos y estar más vigilantes, reduciendo margen de peligro.

Por supuesto, la industria del turismo también está empleando el big data para cuestiones que otras empresas de otros sectores también están haciendo. Es lo que ocurre con el diseño de programas de fidelidad que funcionen, el detectar patrones de comportamiento y consumo o el aplicar el big data para ahorro de gastos y ecoeficiencia.

Diferenciarse en la era de la experiencia

Al final, todos estos elementos se pueden resumir en una palabra clave, la de experiencia. La experiencia se ha convertido en la gran obsesión de las marcas y de las empresas de todo pelaje, porque es lo que los consumidores quieren y lo que buscan en su relación con las compañías y con sus productos.

Para la industria del turismo, la experiencia es incluso más importante porque ya, antes de que el término se pusiera de moda y antes de que los consumidores las buscasen en todas partes, era lo que ofrecían y lo que los singularizaba. Dos décadas atrás, cinco o diez lo que los viajeros buscaban en ese proceso de consumo era una experiencia.

El big data ayuda a que la experiencia sea única, diferenciada y mejor, que se posicione de forma memorable ante el consumidor y que supere a la de la competencia.