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¿Puede practicarse un deporte sin salir de internet? La pregunta podría parecer extraña para muchos, pero sin embargo no lo es tanto. Es uno de los temas de debate cuando se habla de los eSports, los deportes electrónicos, sobre los que - para no pocos - la cuestión a analizar es todavía si deberían ser considerados o no un deporte como el tradicional.

Para muchos otros, sin embargo, ese debate está más que superado y lo importante no es tanto si es o no un deporte (ya están seguros de que lo es) sino más bien todo lo que se deriva de este entorno deportivo. Porque los eSports, tras años de crecimiento, se han convertido en un motor económico, en un espacio en el que cada vez más players quieren estar presentes o en el próximo gran objetivo a conquistar por las marcas.

Las muestras de la importancia creciente de los eSports están por todas partes. En las listas de los youtubers más famosos y de los que hacen más y más caja con su presencia en la red de vídeos, están perfiles especializados en esta materia. Además, las cifras de jugadores no paran de subir, pero también lo hacen las de los espectadores. Los eSports no solo funcionan como espacio de entretenimiento para quienes juegan en ellos, sino que también lo hacen para quienes quieren ver cómo esto ocurre, como podría pasar con el fútbol, el baloncesto o cualquier otro deporte.

En 2017, 60 millones de personas siguieron la final de uno de los campeonatos de uno de los juegos de eSports. En 2020 se espera que quienes vean esports online sean ya 300 millones de personas en todo el mundo. El tirón de estos juegos es tal que en Las Vegas un casino ya ha dedicado todo un edificio al entretenimiento vinculado al mismo, como recuerdan en un breve documental del medio estadounidense Vox para Netflix.

La industria no para de crecer. Solo en Alemania, por ejemplo, hay ya 35 millones de gamers. En España, los números están ya en los 15,8 millones de jugadores habituales, con un crecimiento interanual del 17%, según los datos de la asociación Española de Videojuegos (AEVI).En 2017 esa industria facturó en España 1.359 millones de euros y rompió sus propios records.

En Europa, se está ya produciendo un llamativo fenómeno, como apuntan ya algunos analistas. Las afiliaciones a los clubs de fútbol están cayendo entre las audiencias más jóvenes en algunas zonas, zonas en las que los eSports están de forma paralela creciendo.

Una nueva oportunidad

Y este crecimiento es una oportunidad de oro para las marcas. De entrada, lo es para los gigantes que se han ido asentando en esta industria, ya que además en muchas ocasiones ellos son quienes controlan todo lo que está ocurriendo.

En muchos juegos, es una misma empresa quien ha creado el videojuego, las normas, las retransmisiones de campeonatos y los campeonatos en sí. Es decir, ellos tienen el control absoluto de todo el ciclo de vida vinculado al producto. Es como si un equipo de fútbol fuese el creador del deporte, pero también de la liga y de las retransmisiones de los partidos. Esto les da mucho control sobre el crecimiento del juego.

Para continuar, los eSports no solo son una oportunidad para las compañías dueñas de los mismos, sino también para quienes quieren usarlos para llegar a los consumidores. Los patrocinios y los ingresos publicitarios de los eSports ya están ahí, pero el mercado tiene mucho potencial para crecer más y más en el futuro próximo.

Como explicaba a Chief Marketer Niklas Timmermann, vicepresidente de la asociación alemana de eSports, ESBD, hay muchas posibilidades de hacer publicidad, especialmente porque los deportes electrónicos no tienen las limitaciones de ubicación que pueden tener los tradicionales. La publicidad solo puede aparecer en ciertos espacios dentro del uniforme del jugador. En los esports no es así. "Los logos se pueden encontrar en cualquier espacio libre de los jerseys", explica, "mangas, la espalda, el frente".

Las grandes marcas los han descubierto

Las estimaciones que maneja Deloitte ya apuntan a que en 2020 el mercado moverá unos 1.500 millones de dólares en ingreso en todo el mundo, la mayoría de ellos por patrocinios y publicidad, y llegará a una audiencia de unos 600 millones de personas.

Para muchas compañías de medios - y para muchos anunciantes con ellos - los eSports se convertirán así en la manera de llegar a un nuevo nicho de consumidores y sobre todo a demografías que están perdiendo en otros canales, como son los consumidores más jóvenes. Puede que los consumidores de más edad vean a los eSports de un modo poco serio, pero esto no ocurre con millennials y, sobre todo, con la Generación Z.

De Kellogg a Adidas

Las grandes marcas, desde la NBC a Mercedes-Benz pasando por Adidas, ya han empezado a interesarse por estos deportes y a estar presentes en ese entorno. ESPN, el canal estadounidense de información deportiva que marca la pauta, ya ha empezado a mostrar interés por ellos.

De hecho, que las marcas han descubierto los eSports y que estos se van a convertir en la "gran cosa" del futuro parece bastante más claro si se mira quiénes han empezado a convertirse en patrocinadores. Las grandes compañías de la industria de la alimentación han empezado a cerrar acuerdos y a posicionarse en este entorno. Kellogg o Coca-Cola han arrancado ya sus trabajos para posicionarse en estas áreas. Kellogg incluso ha lanzado un cereal basado en un juego concreto y Hershey una chocolatina a medida para una convención de juegos.

El mercado está aún por conquistar y lleno por oportunidades por crear, lo que hará que en los próximos años crezca todavía más.