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En cierto modo se veía venir, porque las competiciones deportivas en medio mundo están paralizadas y la presión de muchos países sobre el Comité Olímpico Internacional habían ido en aumento. A pesar de que los organizadores insistían en que sus planes seguían adelante y que Japón acogería en verano los Juegos Olímpicos, finalmente no será así. Los Juegos Olímpicos se suspenderá, una decisión histórica que tiene escasos precedentes.

Según la información difundida hace tan solo unos días por la agencia Reuters, el Comité Olímpico Internacional manifestaba su decisión de retrasar los Juegos Olímpicos un año. La confirmación de esta decisión llegaba desde el primer ministro japonés, Shinzo Abe, según los datos de la propia agencia.

La presión sobre el COI ha ido en aumento en los últimos días. Canadá y Australia ya habían anunciado que no participarían en esta edición de los juegos. Estados Unidos había presionado en las últimas horas para que se pospusiesen. Son la delegación con más participantes y su potencial espantada hubiese sido un golpe muy duro.

El cuándo se celebrarán ahora los juegos es la otra gran pregunta, aunque según los datos que ya han dado las autoridades japonesas - y siempre según información de la agencia Reuters en Twitter - no se irá más allá del verano de 2021. Seguirán siendo en Japón.

El Impacto económico

La decisión tendrá un impacto económico directo sobre la economía japonesa y sobre muchos otros sectores e industrias en todo el mundo. Para Japón supondrá, según estimaciones de Goldman Sachs, perder unos 4.500 millones de dólares, que se esperaba que los juegos supondrían en consumo asociado.

Para la industria de los medios y para la de la publicidad, este será un duro golpe. Los Juegos Olímpicos mueven a muchas audiencias y suponen una inyección importante a través de la publicidad y las diferentes estrategias de marketing de empresas, marcas y patrocinadores. De hecho, su celebración era una de las que, cuando arrancaba el año, se esgrimía para defender datos positivos y de crecimiento en los presupuestos mundiales de publicidad.

Solo en Estados Unidos, por ejemplo, NBCUniversal había vendido espacio publicitario por valor de 1.250 millones de dólares para las retransmisiones deportivas. La cifra superaba ligeramente a la que había vendido vinculada a los Juegos de Rio y suponía tener ya vendido el 90% de las pausas publicitarias (a principios de marzo) de las emisiones (que iban a ser entre el 24 de julio y el 9 de agosto). Entonces, a pesar de que China ya estaba sumida en el caos causado por el virus, la industria publicitaria seguía viento en popa con sus previsiones para las Olimpiadas.

Hasta ahora, los Juegos Olímpicos se han celebrado siempre. Solo se cancelaron en tres ocasiones y las tres fueron durante una de las dos guerras mundiales. Pasase lo que pasase, los juegos eran una de las citas incolumnes de los veranos y uno de los elementos seguros en la estrategia de las empresas.

Las Olimpiadas no son el único gran evento que se ha cancelado este año por culpa de la pandemia del coronavirus. Se han cerrado muchas competiciones deportivas (la Liga, por ejemplo, ha echado el cierre sin fecha de vuelta) y muchos eventos populares, como puede ser el festival de Cannes. Eso sí, para la ciudadanía posiblemente sea el cierre más simbólico.

Las marcas deportivas sin marco para sus estrategías de marketing y publicidad

Sin duda, la suspensión de este gran evento deportivo se suma al parón de las ligas y competiciones de fútbol europeas y otros deportes. Lo que deja sobre todo a las grandes marcas y patrocinadores deportivos, sin un escenario y el marco ideal para poner en funcionamiento sus estrategias de marketing y publicidad.

Tal y como publicaba el periódico Expansión y según datos de la propia organización olímpica, el cálculo de la previsión de ingresos previo a la pandemia se iba acercando a los 7.000 millones de dólares (6.500 millones de euros), procedentes de los derechos de televisión (2.700 millones), entradas (1.000 millones) y patrocinadores locales, cuyos 3.000 millones superan a la suma de Beijing 2008 y Londres 2012 haciendo batir a Tokio un evento récord en este sentido. Ahora falta saber como la organización gestionará este problema con las marcas dado que la gran mayoría había ya pagado y adelantado sus correspondientes patrocinios que oscilaban desde los 200 millones de dólares necesarios para ser considerado parte del programa The Olympic Partners hasta los 1.400 millones de dólares abonados por NBCUniversal por hacerse con los derechos exclusivos de transmisión de los juegos en los EE. UU.

Sin embargo, asumida esta decisión y con el parón de la mayoría de retransmisiones deportivas, las principales marcas habituales y patrocinadores del deporte se encuentran en un abismo que podría seguir creciendo mientras la pandemia del Coronavirus se expande a otros países y continentes, y la incertidumbre de cuando volverá de nuevo todo a la normalidad para poder reactivar sus campañas.

El coronavirus arruina a las casas de apuestas

Los Juegos Olímpicos y otras competiciones como la Eurocopa también vaticinaban un año dorado para las casas de apuestas, pero la parálisis global del deporte está causando pérdidas millonarias en un negocio que suplica por el regreso de las competiciones y que se mantienen a flote gracias a sus plataformas online. A pesar de ello, la situación es dramática para el sector donde la mayoría de estas empresas están optando por aplicar la vía del ERTE entre sus empleados.

La parálisis de los deportes y competiciones deportivas tiene efectos colaterales graves y estos efectos ya han comenzado a notarse también entre los medios de comunicación. El parón de lasgrandes ligas europeas, el baloncesto, el tenis y el motor las pérdidas son terribles a lo que también se suman la anulación de siete grandes premios de la Fórmula . A pesar del aumento de las audiencias televisivas, los anunciantes han parado su maquinaría publicitaria que también ha puesto contra las cuerdas las cuentas de periódicos y diarios deportivos tradicionales que han visto reducidas, debido a las limitaciones de movilidad de los consumidores, prácticamente por completo sus ventas. Debido a ello, en países como Italia han sido lanzados planes de ayudas a periódicos y quiosqueros ya que los anuncios han desaparecido prácticamente de los periódicos.

Y el problema no son las ganas, puesto que Internet se está posicionando durante esta crisis como un medio que ha aumentado el tiempo de conexión de los internautas de forma exponencial, pero paralizado prácticamente el comercio tradicional y sumada la incertidumbre económica, el consumo de servicios y productos deportivos también se reduce a mínimos históricos. Toda la cadena de consumo se mantiene en shock y muchos anunciantes prefieren mantenerse a la expectativa a seguir aumentando su gasto e inversión publicitaria ante un escenario donde el retorno se pronostica infinitamente menor que el deseado y esperado.

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