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Una de las grandes amenazas a su línea de flotación que tuvieron que afrontar las agencias en el último año fue la aparición de las agencias in-house. Las grandes corporaciones, en una busca por reducir gastos pero también en un movimiento por tener mucho más control y poder actuar de un modo mucho más rápido, empezaron a crear sus propias agencias dentro de la propia compañía, haciendo que sus equipos de marketing tuviesen más trabajo y gestionasen desde dentro más y más cosas.

De forma indirecta, esto suponía más competencia para captar talento. De forma directa, simplemente implicaba perder cuentas, perder trabajos y hacer que los datos económicos de las agencias fuesen mucho más complicados.

Y si los responsables de las agencias pensaban que la tendencia iba a ser flor de un día y que solo iban a perder lo que ya habían perdido, estaban muy equivocados. La tendencia a la creación de agencias in-house y el boom de las mismas dentro de la industria no solo no ha parado sino que va en crecimiento. Cada vez serán más las grandes compañías que crearán este tipo de divisiones y que traerán dentro cuestiones que antes dejaban en mano de agencias externas. Las agencias in-house han llegado para quedarse.

La alternativa: la agencia on-house

De hecho, incluso cuando sean las agencias quienes hagan el trabajo, tendrán que estar mucho más vinculadas a la compañía para la que trabajan y mucho más integradas en ella. Como apuntan en un análisis en Warc, durante 2019 la tendencia creciente y la que se irá haciendo cada vez más popular serán las agencias on-site. Esto es, las agencias trabajarán de forma más integrada con la compañía y dentro de ella. En el análisis, apuntan que esto ocurre porque los clientes buscan maneras que les permitan trabajar de un modo mucho más rápido y mucho más eficientes con ellas.

Sin embargo, después de seguir todo lo que ha ocurrido con el boom de las agencias in-house en los últimos meses y cómo se han asentado en las prácticas corporativas, el boom de las agencias on-site parece una manera de crear una alternativa que encaje con lo que las compañías parecen estar buscando sin que las agencias pierdan su mercado y pierdan su cuota de peso con sus potenciales clientes.

Volviendo a los datos que aportan en el análisis de Warc, la práctica de trabajar on-site ha empezado a aparecer en los planes estratégicos de las grandes agencias. WPP, por ejemplo, ha añadido en su plan trienal con el que busca generar una "evolución radical" el trabajo on-site o en co-location, considerando que tendrá un impacto crucial en su futuro. De hecho, algunas divisiones de agencias grandes ya funcionan así.

Algunos de los elementos que generan cierto estrés y ansiedad en el mercado también hacen que el modelo de trabajo on-site parezca posicionarse como más atractivo.

Los claroscuros del sistema

El formato tiene ciertas ventajas para los dos jugadores y por supuesto también ciertos puntos problemáticos.

De entrada, ayuda a mejorar la flexibilidad y la rapidez que las empresas demandan cada vez más, se trabaja de un modo mucho más colaborativo o se consigue reducir costes para la empresa (que no tiene que crear su propio equipo de agencia: tiene al de la agencia externa, pero integrado en su compañía).

Pero, por otro lado, para la agencia que da el trabajo puede suponer un problema porque puede hacer que sus trabajadores se integren demasiado en la plantilla de la compañía y en la propia firma que es su cliente que pierdan la perspectiva (y los objetivos que son su elemento final) o que la compañía simplemente los quiera como una vía para formar y adiestrar a su propio personal.

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