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El alcance de las publicaciones de las páginas de empresa de Facebook ha descendido radicalmente en los últimos meses, un dato que ha puesto en entredicho la idoneidad de continuar desarrollando la presencia de la marca en esta plataforma.

Así, el reciente informe de SocialOgilvy no solo evidencia que la visibilidad de las marcas en Facebook ha caído en picado desde que en 2012 Facebook restringiera el alcance orgánico de las actuaciones de las marcas, sino que se atreve a premonizar un alcance nulo, la llegada de la era Facebook Zero.

Según su estudio, en base al análisis de la actividad social de más de 100 marcas en esta plataforma, su alcance se ha reducido a la mitad (49%) desde octubre, pasando del 12,05% a apenas un 6,15%. Un hecho que todavía se agrava más en el caso de las marcas con más de medio millón de seguidores, quienes pasaron de registrar un alcance del 4,04% a un 2,11%. Un planteamiento que inevitablemente nos lleva a pensar que pronto la visibilidad orgánica de las acciones de las marcas en los dominios de Mark Zuckerberg será nula.

Los datos de Ogilvy confirman las sospechas que en más de una ocasión hemos planteado en estas páginas: Facebook se desinfla como plataforma para llegar al público objetivo, y únicamente busca que las marcas pasen por caja. Ya a finales de 2012, anticipábamos que 2013 sería el año del derrumbe de Facebook, una plataforma que se había convertido en un lugar donde verter mensajes, con la esperanza de conseguir la atención de un público objetivo cada vez más descontento con la publicidad y exigente con la calidad del contenido.

Por suerte o por fortuna, la predicción se cumplía. Los últimos 12 meses hemos presenciado el declive de Facebook como plataforma de masas, el traspaso de poder como reina de las redes sociales en favor de otras más atractivas para los usuarios más activos, los jóvenes y las mujeres, quienes han visto en plataformas como Twitter o Pinterest el lugar ideal donde conectar e interactuar con marcas y usuarios, lejos de anuncios intrusivos y de continuas interrupciones por parte de las marcas.

Por si estas conclusiones no fueran suficientes, en enero de 2014 la Universidad de Princeton daba su golpe de efecto a la viabilidad de Facebook, fechando entre 2015 y 2017 su periodo de decrepitud, fecha en la que llegarría a perder el 80% de sus seguidores.

Decididamente, el panorama que se le presenta a la que fue reina de las redes sociales no podía ser más oscuro. Una situación a la que se ha visto abocada debido a su insaciable sed de poder y enriquecimiento; lo que le ha llevado a pasar por alto las necesidades de sus usuarios. Haciendo caso omiso de las continuas quejas y reclamaciones en cuanto a la protección de su privacidad y su derecho a interactuar libremente con sus contactos, sin la necesidad de pagar el precio de ver interrumpida su experiencia con anuncios indeseados. 

Facebook no ha superado las expectativas de sus más de 1.200 millones de usuarios, ni tampoco de las marcas, que cada vez registran una menor incidencia de sus acciones. La solución para conseguir mayor visibilidad tampoco está muy claro que resida en aumentar el volumen de contratación publicitaria. 

Como muestra de la baja conveniencia de Facebook para las marcas, Forrester se alzaba a finales de octubre denunciando que los profesionales de marketing online se encontraban con serias dificultades para llegar a su público objetivo a través de este canal 2.0.

Todo ello debido a que Facebook ha dado la espalda a su naturaleza social, a su función como vehículo para conectar empresas y marcas, todo con una finalidad puramente económica, en aras de rentabilizar su servicio publicitario. Un propósito que no podría haber registrado peores resultados.