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Cuando hace unas semanas Forbes lanzó su clásica lista sobre los youtubers que hacían más dinero, se produjo una sorpresa. En el listado estaban, además de los clásicos nombres que suelen aparecer en el mismo, un llamativo número uno. El ganador de 2018 del puesto de quién había ganado más dinero durante el período era la cuenta Ryan ToysReview. Ryan hace reviews de juguetes y tiene siete años. A pesar de ello, ya está haciendo al año unos 22 millones de dólares estimados.

Puede que Ryan ToysReview no sea la norma. Al fin y al cabo, el resto de entradas en la lista de los youtubers mejor pagados estaban protagonizadas por perfiles liderados por adultos y en los que ellos eran los que hacían el trabajo y llegaban a las audiencias. Pero, a pesar de ello, los kidfluencers no son una rareza, sino más bien una nueva norma en los tiempos del marketing con influencers y el internet que quiere llegar de un modo directo a los consumidores, sean el target que sean.

Los kidfluencers no solo han descubierto YouTube, como ese niño que es el youtuber con más ingresos del momento, sino también otras redes sociales, como Instagram, donde protagonizan vídeos, fotografías y una pujante comunidad a la que las marcas quieren llegar.

Una estimación apunta que un influencer infantil puede ganar por actualización unos 100 dólares por cada mil followers que posee en redes sociales. Esto hace, como recuerdan en Ad Age, que si tienen 500.000 seguidores puedan fácilmente lograr llegar a los 5.000 dólares por cada contenido que publican en las redes sociales. El medio estadounidense ha seleccionado 10 perfiles de 10 influencers de menos de 10 años, que permiten comprender cómo son estos influencers infantiles y cómo las marcas y las empresas los están empleando para llegar a los nichos de mercado a los que quieren llegar.

Otros influencers de juguetes también logran ingresos récord. Hailey's Magical Playhouse for Kids tiene 7 años y un canal en YouTube de unboxing de juguetes y reviews. Hace, según las estimaciones, 1,5 millones de dólares al año.

Un perfil variopinto

Los kidfluencers no solo están especializados en juguetes. Fahion_Laerta es, por ejemplo, a sus 8 años una de las influencers del universo de la moda en Instagram, haciendo campañas con compañías de moda como Cavalli. Los hermanos Bennett, de seis y ocho años, tienen muchos menos seguidores que la anterior (67.000 frente a un millón) pero ya han logrado una presencia notable en las campañas publicitarias de marcas y empresas de todo tipo. Coco Pink Princess también hace campañas de moda y las hermanas gemelas McClure se presentan como "una marca positiva de lifestyle". Tienen 8 y 5 años respectivamente.

La lista continua con otros nombres, pero lo que queda claro es que los influencers infantiles no necesariamente tienen que hablar de juguetes (en la lista está la fotógrafa más joven de National Geographic o una monologuista de tres años) y que, cuando triunfan, moverán cifras récord de dinero o llegarán a marcas muy poderosas.

El interés de las marcas

¿Por qué las marcas y las empresas conectan con ellos y los están usando en sus campañas? La clave está en que, aunque en teoría ellos no tienen todavía edad para estar en redes sociales (las principales compañías del mercado ponen un límite de 13 años para poder ser usuario), el contenido para ese nicho de consumidores está en un momento de crecimiento.

El contenido para menores de 13 crece a un ritmo del 25% anual, demostrando que los niños están ahí (y no posiblemente en la tele como hace años) y que quieren contenidos que ver. Las marcas y las empresas deben por tanto posicionarse en ese canal si quieren que sus jóvenes potenciales consumidores descubran sus productos.

La Generación Alpha es además uno de los temas de creciente interés y preocupación para las marcas, que están viendo como - a pesar de que aún no han dejado el colegio - tienen ya un poderoso poder de consumo, tanto directo como indirecto. Son los hijos de los millennials y han crecido ya en un entorno digital en el que los contenidos aparecen en la red.