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Los tiempos, los medios de comunicación y las personas han cambiado, y sin duda, el mundo de la publicidad televisiva parece haber "evolucionado" hacia una dirección sin rumbo definido donde los famosos eslóganes han quedado casi olvidados como un recurso del pasado.

Hasta hace un par de décadas, los anuncios televisivos solían recurrir a la fórmula del eslogan. Frases memorables con un contexto comercial  como expresión repetitiva de una idea o de un propósito publicitario que en ocasiones generaba un efecto de "eco viral" o coletilla entre los propios consumidores y televidentes convertidos así en evangelistas de una marca o producto. 

"compre, compare y si encuentra algo mejor... cómprelo" o "Si no hay casera nos vamos". Estos son algunos ejemplos de los esloganes más populares de la televisión y seguramente no serán necesarios muchos esfuerzos para recordar o descubrir cuales eran los productos o marcas anunciadas tras estas míticas "frases recurrentes".

Sin duda ello demuestra el potencial y el alto grado del "nivel de recuerdo" que estos eslóganes generaban entre los consumidores, tanto que incluso muchos de ellos perduran en nuestra memoria hoy en día.

Desde entonces, la evolución de la publicidad televisiva se ha visto afectada por las nuevas tendencias de los consumidores y la saturación publicitaria entre otros muchos factores. Algo que de forma determinante ha llevado a los creativos publicitarios a recurrir o utilizar otras fórmulas o estrategias para generar mayor expectación sobre los anuncios publicitarios.

Muchos de los considerados "mejores anuncios" de la actualidad utilizan la fórmula de contar una historia con gran destreza visual, una "voz en off", un rostro popular o recurren a lo absurdo para generar un mayor impacto.  El eslogan sigue siendo un recurso utilizado pero lejos de lo que un día fue, pocos son los que consiguen un impacto y un alto nivel de recuerdo.

Siendo críticos pero razonables, no podemos negarlo. Siguen existiendo grandes anuncios y a la vez, hemos de reconocer de que a través del "recurso de lo absurdo" también es posible generar gran expectación y despertar la atención de los consumidores.  Gracias a la tecnología y a otros medios como internet, la viralidad está de moda pero seguramente su efecto sea meramente temporal y no perdure en el tiempo como lo consiguieron los "grandes eslóganes".

Si aun así considera u opina que el poder del eslogan es un recurso del pasado, debería recordar quién culminó un momento historia al unísono del "Yes we can".