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¿Están los periódicos tradicionales condenados a desaparecer? La pregunta es una de la que ha provocado más debates en los últimos años, con posiciones encendidas y con acusaciones directas a la red de ser una asesina (sin internet, muchos repiten, los medios en papel no tendrían tantos problemas). Aunque es difícil pensar que el papel vaya a desaparecer del todo, lo cierto es que la situación no es tan fácil o tan boyante como podría parecer que era hace unos años. ¿Qué le está ocurriendo a la prensa de papel?

Los periódicos no tienen mucho predicamento entre los consumidores más jóvenes. Un estudio de Retale acaba de confirmar que los grupos de población de menor edad no se sienten atraídos por estos medios de comunicación. Un 29% de los millennials no lee jamás un periódico, de hecho. Pero la cifra no es solo impactante por el desinterés de los jóvenes en los medios tradicionales, sino que también es llamativa si se compara con los números que consiguen cuando se les pregunta por quienes sí han comprado un periódico. Solo un 19% de los encuestados dentro de esa franja de edad ha comprado un periódico y ha pagado por tanto por esos contenidos en los 30 días previos a la elaboración de la encuesta.

"No están consumiendo periódicos impresos de la misma manera que las generaciones anteriores", explica a BizReport Pat Dermody, la presidenta de Retale. "Para que la industria se adapte, tendrán que ser creativos y considerar los nuevos formatos para impulsar la lectura y crear ingresos", añade.

Los consumidores están cada vez menos dispuestos a pagar por la información. Las cifras no son mucho mejores, en realidad, cuando se abren los porcentajes a cuestiones totales. Si se analiza cómo responden en general los consumidores a la idea de pagar por las noticias, lo cierto es que se consiguen números no muy optimistas. La mitad de los consumidores (de cualquier edad) no son receptivos a pagar por la información ya sea en papel o en internet.

El desinterés de los lectores ha impactado en las cuentas de negocios de estos medios y en sus datos de distribución. No hay más que tomar la última nota de la OJD para ver cómo las cifras de distribución de los diarios españoles (un ejemplo a mano para ver cómo está la situación en el terreno de los periódicos) para ver lo que está pasando. En el último informe, relativo al mes de febrero, las principales cabeceras de papel en España han tenido, como publican en PRnoticias, un mes para olvidar. Las ventas de ABC han caído en doce meses 20,4%, las de El Mundo un 13% y las de El País un 11%.

Pero no lo solo ha caído la distribución de los periódicos de papel sino también la inversión publicitaria que reciben. En la última década, los periódicos han visto cómo se esfumaban unos 40.000 millones de dólares de ingresos publicitarios. La caída en los ingresos publicitarios ha sido de más del 60%, lo que ha impactado en sus cuentas de forma abrumadora. Las listas de trabajadores de los medios de papel han ido menguando casi al mismo ritmo que la de los ingresos por publicidad.

Por ejemplo, en Estados Unidos, el número de trabajadores de los periódicos de papel alcanzaba los 50.000 en 1989. En 2012 eran ya solo 36.000. En España, los ingresos de los periódicos en publicidad bajaron en algo más de una década lo suficiente como para ahora sea unas 2,5 veces menos de lo que era entonces.

¿De quién es la culpa?

En este cambio de tornas y en esta complicada situación para los periódicos tradicionales, internet suele ser convertida en el tradicional villano de la historia. Todo lo que le pasa a la prensa es por culpa de internet. Lo cierto es que internet es la explicación a parte del problema, pero convertirla en la malvada culpable es muy simplista (y erróneo).

Internet ha cambiado los hábitos de consumo de la información y ha aumentado la competencia entre los medios, al tiempo que ha empujado a los consumidores a buscar otras cosas y a reclamar servicios diferentes. Los periódicos siguen funcionando y publicando, en muchos casos, como lo hacían hace unos cuantos años, aunque lo cierto es que algunos servicios, como el tener acceso a las noticias de última hora, son más que cubiertos por la red. Al fin y al cabo, ¿para qué quiere un consumidor leer una noticia que ya era vieja en la red hace unas cuantas horas?

Un estudio de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago ya demostró hace unos meses que las acusaciones que la prensa tradicional lanza contra internet como asesina de sus buenos resultados están en realidad basadas en premisas falsas. Internet no ha matado a los periódicos, aseguraba, porque no se pueden comparar (como se hace) los universos publicitarios de los dos soportes, no se puede decir que los lectores han abandonado en masa la información (siguen consumiéndola, solo que de forma diferente) y sobre todo no se puede acusar a internet de provocar una espantada de lectores. Antes de la aparición de la red, señalaban, los medios de papel ya estaban sufriendo un declive en su distribución.

¿Por qué prefieren los consumidores acceder a las noticias en internet? La primera razón, según el estudio de Retale, está en los costes. Un 85% se queda con la red por cuestiones de precio (aunque, sorprendentemente, los más jóvenes son los que estarían más dispuesto a pagar por las noticias online: mientras un 58% de los millennials dice que no está preparado para pagar por la información online, entre los mayores de 35 la cifra sube al 72%).

Los precios no son el único elemento. Un 59% se queda con la red porque es mucho más cómoda y un 39 porque está más actualizada. Quienes prefieren los medios de papel lo hacen por la familiaridad con el formato (un 49% y una afirmación que hace imaginar mucho sobre la edad de quienes la han firmado) o porque eliminan las distracciones (un 37%).