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La desaparición de los quioscos: otro factor que acelera la crisis y decadencia de los medios y la prensa tradicional 
Un paseo buscando un punto de venta de prensa por una ciudad cualquiera en España permite visualizar la crisis del sector 

Era un sábado de mañana, en una ciudad de tamaño medio y en un entorno ultracéntrico. El recorrido empezó en la estación de tren - en obras y por tanto no muy sorprendente que no tenga ninguno de los habituales quioscos/tienda de estación - y siguió por varias calles de localización céntrica.

El objetivo era comprar la prensa en papel del día, aunque resultó muy complicado. Los dos quioscos que sabía que existían tiempo atrás en ese entramado de calles estaban cerrados. Uno tenía incluso todavía el cartel que avisaba que habían cerrado por jubilación, aunque ya llevaba bastante tiempo cerrado. Jubilación, cambios de patrones de consumo... ¿A dónde se han ido todos los quioscos?

Comentando el peregrinaje en busca de la prensa - y que acabó en un quiosco que se mantiene todavía a flote, aunque un poco oculto en medio de los demás bajos comerciales - a otras personas, una consumidora que vive no muy lejos de esa zona y también en una calle ultracéntrica explicaba que en los últimos años todos los quioscos que había en las calles cercanas a su casa habían cerrado. Todos los quioscos "de toda la vida" que conocía en esa zona del centro habían dejado de existir.

Y, por supuesto, el caso de esta ciudad, Vigo, no es único. Solo hay que mirar qué publican los periódicos locales online de muchas otras ciudades repartidas por toda España para encontrar noticias sobre cierres de quioscos, planes de reconversión o acciones para reinventar los espacios con nuevos servicios o nuevas experiencias.

En Oviedo, por ejemplo, el ayuntamiento tiene planes para recuperar los seis quioscos cerrados de prensa y golosinas de la ciudad, para lo que han abierto un concurso de propuestas. En Barcelona, había a cierre de 2020 planes para volver a abrir algunos quioscos de la ciudad. Uno de los concejales de la urbe señalaba a El Mundo entonces que era "importante que Barcelona salve sus quioscos" por su papel a la hora de hacer barrio. Los quioscos iban a abrir como punto de venta de prensa, pero también como espacio para recogida de paquetes y otros servicios.

Y si los quioscos necesitan planes de reinvención es porque las cosas no han sido fáciles: los cierres se han acumulado año tras año, a medida que la prensa de papel entraba en crisis. Casi se podría decir que son la pescadilla que se muerde la cola.

Los quioscos cierran porque no venden lo suficiente, pero si no hay esos puntos de venta cercanos y fáciles de encontrar los ciudadanos tampoco se esfuerzan mucho más por comprar la prensa. "En el 2005 los quioscos tenían mucha vida. Los domingos había colas para los coleccionables y de una cabecera podías vender 400 ejemplares", le dice una quiosquera a El País, señalando que "la juventud no compra prensa".

Miles de cierres

¿Cuántos quioscos han cerrado en los últimos años? Muchos. Un estudio conjunto de las universidades de A Coruña y Santiago de Compostela cifró en cerca de 6.000 los cierres de quioscos solo entre 2010 y 2018 en todo el país. El pico de quioscos en España llegó a los 35.000. Ahora, los quioscos son cerca de 17.000, según recogen en Público partiendo de datos de la propia industria.

Datos más locales ayudan a ver la magnitud del golpe para esta industria. 61 de los 333 quioscos de Barcelona están ahora mismo cerrados, por lo que la ciudad está dando licencia para probar nuevos modelos (por ejemplo, vendiendo café con prensa). En Madrid, uno de los quioscos de la Gran Vía señalaba en septiembre que solo vendía una decena de periódicos al día.

La tendencia no es nueva. Los cierres de quioscos se han ido acumulando ya en los años previos a esta última crisis, pero la del coronavirus ha sido una especie de golpe final, a pesar de que durante el confinamiento los quioscos solían tener colas.

Aunque fueron considerados servicios esenciales, las cosas no fueron fáciles. El interés de los consumidores no se mantuvo: el boom no implicó un renacimiento de las ventas de prensa. "La venta ha caído espectacularmente", explicaba un quiosquero de A Coruña a Público en mayo del año pasado. "Si bien los primeros días de confinamiento se vendían crucigramas o alguna revista porque muchos se aburrían en casa, poco a poco eso ha ido desapareciendo", añadía.