Los marketeros necesitan adquirir aquellos conocimientos que le permitirán capear el temporal que se avecina

Para muchos, estas semanas de confinamiento se están convirtiendo en una oportunidad para la formación. La crisis del coronavirus nos ha dejado en casa, con nuestros movimientos limitados a las salidas para las compras de bienes esenciales.

Aunque para muchos el teletrabajo está cubriendo una amplia cantidad de horas durante la jornada, para muchos también el tiempo libre que resta se ha convertido en una oportunidad para hacer otras cosas. De hecho, es bastante probable que la crisis y nuestra actividad durante estos días haya asentado la formación online y esté ayudando a popularizarla.

De hecho, el último barómetro de Kantar sobre cómo ha cambiado la vida de los ciudadanos durante la crisis del coronavirus, realizado sobre una muestra de consumidores de varios países, ya deja claro que se está aprovechando la oportunidad para hacer cosas. Entre los consumidores de 18 a 34 años, un 57% reconoce que está viendo el parón como una oportunidad. Un 44% de estos ciudadanos está usando estas semanas como un tiempo para centrarse en el desarrollo personal.

En publicidad y en marketing, la demanda de cursos online ha ido en aumento. A la habitual oferta de formación que ya existe, con múltiples cursos online de marketing y publicidad, se ha sumado ahora una específica lanzada para estos días. Por ejemplo, organismos como el IEBS han lanzado cursos gratuitos específicos para empresarios y directivos.

Pero la clave para aprovechar este tiempo no está solo en empezar cursos de formación, sino también en escoger aquellos que resulten más productivos para prepararse para el mundo que vendrá después del coronavirus. Saber qué ocurrirá es complicado y por el momento solo tenemos teorías.

Al fin y al cabo, no existen precedentes cercanos que se puedan emplear para estimar cómo será la reacción del mercado post-crisis y qué esperarán los consumidores. Las previsiones sobre el día después dejan claro que se afianzarán nuevas formas de consumo gracias a la experiencia vivida estos días (por ejemplo, los pagos móviles y con tarjeta), cambiarán pautas de consumo (por la incertidumbre y el temor a la vuelta del virus) o que el mercado publicitario se verá afectado en términos de inversión.

Los marketeros necesitan formarse para responder a esos retos y para operar en ese nuevo escenario. Tendrán que ser más capaces que nunca de usar la red para posicionarse, de crear estrategias omnicanal y, sobre todo, de conectar mejor con los consumidores en un mercado mucho más complejo. Los analistas ya están alertando de que los patrones de consumo se resentirán y de que los consumidores tendrán un cierto miedo (ya está ocurriendo: preferimos gastar menos por lo que pueda pasar), por lo que va a ser mucho más importante llamar su atención, conectar con ellos y convertirse en la elección determinante.

A todo ello, hay que sumar la importancia de la lealtad y de la conexión con la marca. Los marketeros deben aprovechar estos días para adquirir conocimientos no solo sobre herramientas tecnológicas que les ayuden a lograrlo, sino también para mejorar su know-how en marketing de experiencias, en uso de las emociones o en creación de estrategias omnicanal e inmersivas.

Las habilidades clave para salir de esta

Los marketeros necesitan comprender cuáles serán los puntos fuertes que les ayudarán a capear el temporal y a guiar de un modo más sólido a sus compañías. El golpe está siendo duro y es más importante que nunca contar con las armas precisas para sobrevivir a ello.

Según señalan en una nota de prensa desde The Valley, los profesionales necesitan una mezcla de soft skills y hard skills, de habilidades más innatas y más aprendidas, para posicionarse de una manera solvente en el día después del fin de la crisis. De entrada, señalan, los profesionales necesitan ser capaces de manejar las herramientas digitales, de un modo fluido e integrado con los demás elementos de su día a día, de dominar el social selling, las ventas vía redes sociales y el uso de internet como plataforma para la conversión.

Para continuar, deben adquirir conocimientos y capacidades en temas de productividad. No solo será crucial una buena gestión de equipos (algo que ya lo está siendo ahora en el entorno del teletrabajo), sino también una general de los flujos de trabajo.

El papel del branding

Y, por supuesto, en este momento y en el día después, el branding se va a convertir en más importante que nunca.

Lo será para las marcas y las empresas, que necesitarán crearse identidades más claras y más sólidas para seguir siendo llamativas para los potenciales consumidores, pero también para los propios marketeros, que necesitarán una marca personal reconocible y poderosa en un mercado en el que, desgraciadamente, ya se esperan despidos, rotación de personal y posiblemente una vuelta a la precariedad de los años de la Gran Recesión.

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