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Hecha la práctica, hecha la trampa. En los últimos tiempos ha quedado claro que los comentarios y las opiniones son cada vez más y más importantes. Los consumidores se guían por lo que los demás dicen y tienen en cuenta las opiniones que los otros consumidores tienen sobre productos, servicios y marcas. Esas opiniones son determinantes en sus decisiones de compra y se han convertido por tanto en uno de los pilares de la estrategia online de las compañías. Las empresas intentan que sus consumidores dejen opiniones y valoraciones de las cosas que compran y consumen, pero también intentan generar conversaciones sea como sea.

Y en este último punto ha aparecido una nueva línea de negocio y una nueva estrategia de creación de contenidos. Las empresas ya no solo intentan que sus consumidores dejen comentarios, sino que están ya pagando para que estos se creen.

El negocio de los comentaristas bajo demanda ha ido creciendo y creciendo en los últimos años. A lo largo de ese tiempo se ha ido también refinando. Al principio, solo era necesario pagar a alguien para generar opiniones. Ahora, a medida que los diferentes sites de ecommerce han afinado más lo que consideran o no comentarios varios, han tenido que convertirse en mucho más sofisticados y han empezado a crear estructuras más complicadas, en las que los comentaristas profesionales intentan parecer compradores normales.

Por supuesto, estas opiniones y estos comentarios no son exactamente justos y objetivos. Si uno paga para que sus productos sean reseñados por comentaristas, lo hace con ciertos objetivos en mente. Esto ha hecho que la visión que tienen las tiendas online de estas prácticas sea muy negativa.

Amazon está siendo la avanzadilla de perseguir y hundir el comentario falso o cuestionable. Amazon ha denunciado por fraude a comentaristas falsos, ha demandado a webs y ha ido cambiando las reglas de su servicio. Esto no hizo que el negocio de los comentarios falsos desapareciese. Una estimación apuntaba que el 9,1% de los comentarios eran falsos. El negocio de los comentaristas falsos (uno más de los muchos que ha creado la llamada 'gig economy') llega ya a no pocas personas.

Un baneado cada vez más masivo

Amazon ha ido cerrando muchas cuentas para desactivarlo: Tantas como 5.700, según los datos de seguimiento sobre los perfiles de Amazon. Como apunta en Business Insider, partiendo de datos del hilo r/TheGreatAmazonPurge de Reddit y que sigue la lista de los 10.000 reviewers top de Amazon usando un bot, desde 2016 la compañía ha eliminado de ese top de comentaristas a 5.700 perfiles.

Como explican desde Amazon al medio estadounidense, la compañía toma acciones contra "reviewers y malos agentes" cuando violan las línea de uso de la plataforma "sin que importe su status de reviewer top".

La gráfica muestra además una aceleración. Hasta más o menos finales de 2017, las desactivaciones de mantenían en más o menos un número bajo. A partir de ahí despegaron y se acumularon cifras muy elevadas. En los últimos meses, Amazon ha sido mucho más activo en el proceso de baneado de cuentas de reviewers. De forma paralela, este ha sido el período en el que no solo los baneados de perfiles han sido más visibles, sino también cuando se ha hecho más evidente vía noticias y reportajes cómo funcionan los sistemas de falsos comentaristas y falsas opiniones.

El proceso de baneado se hace a mano, lo que hace plantearse si Amazon no le ha dedicado más recursos en los últimos tiempos.

La importancia de las opiniones

Dado que las opiniones son un elemento clave en las decisiones de compra y dado que cada vez más los consumidores las emplean para tomar decisiones de compra, las tiendas online - y en especial las que tienen cuotas de mercado muy elevadas, como Amazon - quieren mantenerlas como un entorno 'real', uno en el que se dicen cosas que realmente resultarán útiles a sus consumidores.

Quieren que los comentarios sean opiniones valorativas y reales y no simplemente más spam publicitario.