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Apenas unos días se inició la semana del Black Friday, siguiendo la tradición importada de Estados Unidos. Sin embargo, quienes entrasen en Amazon el pasado viernes, ya se encontraban con unos cuantos destacados vinculados a la campaña y con una amplia colección de productos disponibles para comprar. Era la "Semana del Black Friday" y los consumidores podían hacerse ya con productos rebajados y con ofertas limitadas.

Lo que hasta entonces había sido un día de mucha actividad, con efecto arrastre en los días posteriores, había pasado a convertirse así en una semana de ventas. La cantidad de productos vendidos con los que se cerrará el período será posiblemente mucho más elevada que la que hubo en los años precedentes.

El desarrollo y crecimiento del poder de atracción del Black Friday se ha sumado al potencial que ya tenía la campaña de Navidad. El período de compras "fuertes" es así ligeramente más amplio y los consumidores empiezan a hacer sus grandes desembolsos ya en el mes de noviembre. Esto ha obligado a cambiar la estrategia de las empresas y ha generado nuevas necesidades y nuevos retos. En el mercado del comercio electrónico, además, ha creado nuevos focos de tensión.

Noviembre y diciembre se han convertido en meses calientes, en los que los consumidores quieren hacerse con muchos productos vía ecommerce, pero en los que también tienen unas expectativas muy elevadas sobre el servicio que recibirán. Dado que muchos de estos productos son regalos navideños, los plazos de entrega se han convertido en muy importantes, cruciales, para la experiencia de consumo. Eso ocurre mientras el número de compras y de envíos asociados sube y sube, creando un nuevo foco de tensión para las tiendas online y para las compañías en las que dejan sus servicios de logística.

Cuando me entregaba un paquete en el marco de la campaña del Black Friday del año pasado, una repartidora me confesaba que tenía la camioneta llena y que se avecinaban unas semanas duras, con muchos repartos. Las cosas posiblemente vayan a ser todavía más intensas este año.

Un reciente estudio de idealo.es señalaba que la demanda había aumentado en un 85 % respecto al mismo período del año anterior durante el último Black Friday. En el análisis, concluían que la jornada se había convertido "en una de las fechas favoritas de los españoles para realizar sus compras online". Según el estudio Pink Friday, elaborado por Bnext, este año el gasto durante el Black Friday subirá en un 60% en la media en España. El 55% de las compras se realizará en internet.

Los consumidores comprarán por tanto mucho online y, posiblemente, la tónica se siga manteniendo durante la campaña de Navidad. Eso generará más presión sobre las empresas de logística y obligará a asumir una avalancha de paquetes y entregas.

Muchos, muchos paquetes

Las estimaciones de Correos hablan, de hecho, de un crecimiento de doble dígito. Como señalaba la compañía en una nota de prensa, sus previsión es la de que en la campaña de Navidad de este año acabarán moviendo un 21% más de paquetes que en la del año pasado. Para Correos, noviembre y diciembre son los meses de más actividad en paquetería. Esperan mover más de 27 millones de total y un amedia de 450.000 paquetes diarios. En algunos días, estiman incluso que tendrán que repartir hasta un millón de paquetes.

Foto Correos

Los datos de Correos van en línea con lo que esperan otras compañías de logística, haciendo que el baremo de crecimiento se mueva entre un 10 y un 21% interanual. MRW calcula que en los momentos de más actividad, como la semana posterior al Black Friday, tendrán que mover unos 2 millones de paquetes. Llegarán a entregar un 39% más de paquetes que en un día normal.

Las empresas de logística han ampliado plantillas con trabajadores temporales (las que han dado cifras de fichajes hablan de miles), mejorado sus condiciones con tecnología, creado rutas de reparto adicionales y ajustes o diseñado planificaciones especiales para el momento.

"La clave es planificarse: hemos realizado cambios y mejoras a nivel operativo para que ningún cliente se vea penalizado por el gran volumen de actividad ya que, si no se organiza de forma óptima, puede llegar a saturar la red", explicaba, por ejemplo, Jordi González, director de Franquicias de MRW.

Un reto para el ecommerce

Y, aunque afrontar ese boom de pedidos y ese auge en los paquetes es algo que queda en manos de las compañías que dan el servicio de logística y entregas, lo cierto es que esta es también una realidad que afecta a las tiendas online.

Es también un reto para el ecommerce, ya que los efectos que tiene el trabajo que hacen estos terceros impacta en su relación con sus clientes y en su reputación entre los consumidores. Cuando los paquetes no llegan a tiempo, especialmente cuando no lo hacen para ser entregados como regalos navideños, los clientes se enfadan con la tienda online que se los ha vendido.

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