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Las posibilidades que estos dispositivos brindan a las marcas

Smartwaches, smartbands y demás dispositivos inteligentes para llevar gustan, y si la gente no se ha hecho con ellos de forma masiva es, principalmente, por su precio. A medida que se abaraten y más consumidores sean consciente de sus posibilidades, es previsible que haya todo un boom en la compra de wearables, y de hecho, según datos de BI Intelligence, en 2019 se venderán 148 millones de unidades (una cifra muy superior a los 33 millones distribuidos este año).

Estas cifras se ven confirmadas por la última encuesta sobre tecnología wearable de Startek, que muestra que 1 de cada 3 millennials planea comprar un dispositivo wearable en 2015, y la gran mayoría de los que ya cuentan con él, lo usan a diario. Entre los wearables que más triunfan, están sin duda los dispositivos de fitness y los relojes inteligentes, mientras que solo el 10% de los encuestados le ve potencial a ropa o joyas inteligentes.

Pero lo interesante de esta encuesta, no es solo que muestre la creciente penetración de los wearables, sino que revela que casi el 70% de los consumidores están ya preparados para que las marcas interaccionen con ellos a través de estos dispositivos. Lo que es más, a la mitad de los encuestados les gustaría que las marcas les enviaran alertas y están dispuestos a permitir que tengan mayor acceso a sus patrones de comportamiento y estilo de vida, para recibir así una atención más personalizada.

Además, 3 de cada 10 mujeres y casi 4 de cada 10 hombres quieren poder conectar con los social media, de una forma más rápida y fácil, a través de sus wearables.

Las posibilidades que estos dispositivos brindan a las marcas

La disponibilidad de los consumidores para establecer un nuevo canal de comunicación con las marcas es suficiente prueba del enorme potencial que estos dispositivos tienen para las empresas. Se trata de una nueva vía que viene a completar la experiencia onmicanal.

Por no hablar de que ponen a disposición cantidad de datos útiles sobre los usuarios. Porque quiza la mayor ventaja de esta tecnología es que posibilita la recolección de datos en tiempo real que facilitarán la comprensión de las necesidades del consumidor de una forma mucho más personal. Este tipo de conexión, más íntima, permitirá a los vendedores desarrollar y compartir contenidos hechos a medida para fomentar el engagement de cada cliente.

Y así, mediante interacciones más personales, las marcas podrían convertir a sus clientes en defensores de la marca para toda la vida, favoreciendo la retención del cliente, un concepto muy en boga actualmente.

Por último, los wearables podrían llegar a funcionar también como una nueva ventana de comercio electrónico o un espacio publicitario más eficiente.

Los consumidores sienten cierto recelo a compartir sus datos, pero están dispuestos a hacerlo

Los resultados de esta encuestan vienen a confirmar otro estudio de The Center Foro Generational Kinetics, ya que ambos concluyen que, a pesar de que a los clientes no les gusta mucho compartir datos, sí están dispuestos a hacerlo.

Así, el 60% aceptaría compartir su información confidencial con sus tiendas favoritas, y el 56% con las marcas, siempre y cuando tengan la seguridad de que dichos datos permanecerán en el anonimato. Eso sí, les gustaría saber a ciencia cierta qué uso se le va a dar a sus datos, y les ayudaría a ceder sus datos el que la empresa los recompensase de alguna manera.

Queda claro que los consumidores están ya preparados para la era de los wearables. La pregunta que surge ahora es si también lo están las empresas.