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Una de las tecnologías emergentes en los últimos años es la del blockchain. El blockchain se ha convertido en uno de esos elementos que pueden cambiar la seguridad online o el rastro del dinero y que ha ido colándose en todas las listas de elementos a los que hay que prestar atención y sobre los que no se debe perder el hilo.

De hecho, ha sido uno de los elementos recurrentes en las previsiones del año y en las que apuntaban hacia dónde iría el mercado. Un análisis de KeepConding, por ejemplo, apuntaba que blockchain, bitcoin, big data, machine learning y devops serían las tecnologías que marcarían este 2019 y que, por tanto, serían también las que tendrían un mayor tirón en formación y en la búsqueda de talento. También The Valley Talent incluía al blockchain entre las disciplinas que serían más buscadas entre los profesionales tech. El blockchain arquitect conviviría entre los más buscados con el growth hacker, en manager en ciberseguridad o el scum master. Aunque el perfil del blockchain arquitect había sido muy buscado en entornos financieros, los analistas apuntaban que no solo iba a ser deseado por ese tipo de empresas. Su papel y su posición iban a ser mucho más atractivas para muchos más entornos y muchas más áreas.

Y ese es el punto clave de la cuestión en lo que a blockchain toca. La tecnología ya no es solo un elemento de interés para las finanzas o para el entorno de las criptomonedas, sino que se ha convertido en una herramienta que se emplea en muchos más entornos y al que las empresas están cada vez dando más usos y en más terrenos, terrenos que cada vez están más entrelazados con el universo del marketing y de la publicidad.

Hay quien piensa que el blockchain será lo que solucionará los problemas de la publicidad online, en términos tanto de fraude como de atribución, pero antes de que eso ocurra las compañías ya lo están empleando en otras cuestiones. El blockchain ha entrado en la cadena de valor y en la experiencia de consumidor como elemento para medir que se están haciendo bien las cosas o que se está ofreciendo la mejor calidad posible. Los supermercados son una muestra de hacia dónde están yendo las cosas.

Pollos del corral al súper

"El uso de la tecnología blockchain nos permite avanzar en la realización de este objetivo (la transición alimentaria), ya que responde a una prioridad del grupo: garantizar a los consumidores la trazabilidad de nuestros productos con total transparencia", explicaba hace unas semanas el director comercial de Alimentación de Carrefour España, Jorge Ybarra. La compañía estaba presentando, en colaboración con IBM como socio tecnológico y con Coren como proveedor de producto, una aplicación de blockchain en sus supermercados.

Iban a usar la herramienta tech para seguir el rastro del pollo campero criado sin tratamientos antibióticos, para así ofrecer al consumidor una suerte de garantía de seguridad de que lo que estaban comprando era lo que buscaban. El consumidor podría escanear un código QR en el envasado del pollo y acceder así a toda la información vinculada al producto, desde la fecha de nacimiento del pollo, el modo de cría, la ubicación de la granja o el alimento que ha recibido durante la crianza hasta el momento en el que llegó a la tienda.

Carrefour no es la única cadena de supermercados en aplicar esta solución. En Holanda, los supermercados Albert Heijn están usando también blockchain para hacer que la cadena de producción sea mucho más transparente para el consumidor. Otro código QR en el empaquetado da acceso a toda la información sobre el proceso de creación, producción y comercialización del zumo de naranja sostenible que venden. Durante todo el proceso, los movimientos del zumo se van 'guardando' vía blockchain.

"La transparencia en la cadena se está convirtiendo en cada vez más importante", señalaba la directora comercial de la cadena. Walmart, el gigante estadounidense, también usa blockchain para seguir la trazabilidad de sus productos frescos.

La experiencia de consumo y la transparencia

Y es que, aunque el blockchain tiene muchas aplicaciones posibles, los supermercados lo están empleando sobre todo para dotar de mayor transparencia a los productos y para mejorar así la experiencia de consumo.

El comprador sabe mucho más sobre lo que compra que lo que simplemente pone en el envasado y accede a una información que sabe además que tiene que ser cierta (la propia naturaleza del blockchain hace que no se pueda engañar al sistema). En un mercado en el que los consumidores quieren cada vez más datos y más fiables y en el que las empresas intentan encontrar la vía para ofrecérselo, la tecnología se ha convertido en la clave para llegar a ello.

De hecho, esa es la aplicación principal que se le está dando al blockchain en los supermercados, aunque su potencial uso puede ir mucho más allá. Además de hacer control de calidad, también puede ayudar a simplificar las entregas y los ciclos vinculados a ellas o a simplificar la relación entre los supermercados y sus proveedores de productos.

También han aparecido nuevas aplicaciones que se centran en problemas concretos de la industria que están generando un impacto negativo en su imagen, como es el caso del desperdicio de comida.

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