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Puede que hace unos años sacar el móvil del bolsillo y usarlo para pagar la compra del supermercado nos pareciese todavía algo futurista y no nos acabase de inspirar del todo confianza. Al fin y al cabo, los bancos no paraban de presentar soluciones de todo tipo, pero cuando se visitaban las tiendas no era tan habitual ver a alguien pagar con su dispositivo móvil o incluso con las soluciones contactless que iban haciendo aparición.

Años después, sin embargo, el contactless es ya casi la opción que se espera por defecto, dado que las tarjetas de crédito y débito se han asentado ya con esa como función dominante, mientras que las nuevas formas de pago son cada vez más comunes. Pagar con el móvil no parece futurista, sino algo muy cercano.

El último estudio que apuntala el crecimiento de los pagos móviles y digitales llega desde Accenture. La consultora se ha centrado en cómo afectará a los bancos, pero sus cifras permiten crear un baremo de hacia dónde van las cosas y cómo cambiarán en los próximos años. De hecho, su estimación pone ya un porcentaje de cambio a corto plazo: el 15% de todos los pagos que ahora gestionan los bancos acabará en manos de las alternativas, gracias al boom de los pagos digitales y de los nuevos competidores que no son exactamente bancos.

Esto hará que los bancos tradicionales dejen de gestionar pagos por valor de 280.000 millones de dólares de aquí a 2023, pero también deja claro qué esperan los consumidores y qué estarán cada vez más dispuestos a emplear. Como señalan en el análisis, los sistemas de pago se están volviendo "más instantáneos, invisibles y gratis".

Los consumidores están conectando cada vez más con ellos y esto tiene un impacto en los modos tradicionales de pago. No sacamos la tarjeta de nuestro banco cuando podemos usar esas alternativas cada vez más rápidas y con menos costes asociados. "Nos enfrentamos a un inevitable mundo de pagos instantáneos, invisibles y gratis, lo que supone problemas para los bancos que no quieren quedarse relegados a las tripas de los pagos", explica Gareth Wilson, líder global en pagos de Accenture.

Para los bancos, la gran amenaza son los servicios gratis, pero también las carteras virtuales de los nuevos players y que usan un dispositivo móvil y una app para gestionar pagos. Las tarjetas de crédito y débito están siendo desplazadas por este boom de nuevas soluciones.

Lo que dice de los consumidores

Por supuesto, esto supone un problema para los bancos, que están perdiendo posiciones en el mercado y que además corren el riesgo de ser desplazados del epicentro y quedándose solo en las trincheras (ellos seguirán dando el soporte pero lo harán entre bambalinas, siendo otras marcas y empresas quienes se lleven la gloria).

Pero además dice mucho de lo que los consumidores esperan del futuro y de los servicios que las empresas les ofrecen. Incluso, los datos se pueden leer en clave de retail/ecommerce y de la relación que esperan mantener con los puntos de venta.

Porque, además de hablar de cómo cada vez es más importante el servicio gratis y la reducción de costes, también es importante comprender que a los consumidores los mueve la comodidad. Las nuevas opciones de pago son mucho más eficientes: son más rápidas, más simples de emplear y requieren cada vez menos esfuerzos por parte de los consumidores.

Y esa es la experiencia que los compradores buscan cuando se enfrentan a las empresas y a los procesos de compra. El boom de los nuevos modos de pago y de los pagos móviles es una muestra más, como las tiendas sin cajas o los servicios que recortan esperan.

Los consumidores quieren que todo sea cada vez más cómodo y más simple. No quieren que les hagan perder su tiempo.

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