La gran brecha de la IA en España no es tecnológica, es organizativa
Por Redacción - 18 Febrero 2026
La IA no se limita a automatizar tareas: está reconfigurando el modelo de empresa y de país. Obliga a repensar liderazgo, talento, gobernanza y reglas de confianza para convertir la adopción tecnológica en ventaja competitiva real.
La IA ya no es una promesa para las empresas españolas: siete de cada diez la consideran estratégica. Pero entre la intención y la realidad hay una distancia que pocos están cerrando. Pulse AI 2025, el informe impulsado por UVE GROUP en colaboración con IPMARK, pone cifras a esa brecha: falta liderazgo, falta formación, faltan reglas claras y, sobre todo, falta pasar del piloto al plan.
El estudio recoge la visión de directivos de empresas como L’Oréal, Leroy Merlin, Diageo, Pangea Retail y Afflelou, de entidades como INDESIA y Adigital y de la Dirección General de Inteligencia Artificial del Ministerio para la Transformación Digital. No es un informe sobre tecnología: es una fotografía de cómo se están tomando —o dejando de tomar— las decisiones sobre IA en España.
“Estamos en un momento bisagra como país. La IA no es una ola tecnológica: es una transformación que reordena productividad, empleo, educación y el funcionamiento de nuestras instituciones. La diferencia no estará en quién ‘usa IA’, sino en quién es capaz de rediseñar cómo decide, cómo trabaja y cómo compite con reglas de confianza. Esa es la brecha real que muestran los datos”,afirma Juan Herrán, CEO de UVE GROUP.
Lo que dicen los datos
La IA es ya una cuestión de competitividad país, no solo empresarial.Más allá de las compañías, la transformación exige una adaptación coordinada del sistema educativo, las instituciones y el mercado laboral. Sin una estrategia compartida entre empresa, Administración y sociedad, el impacto de la IA no se traducirá en ventaja competitiva sostenible para España.
La IA ya es prioridad, pero las empresas no están organizadas para ejecutarla.Siete de cada diez la sitúan en el centro de su estrategia. Sin embargo, un tercio no tiene ninguna estructura organizativa dedicada a la IA y en una de cada cinco empresas no hay nadie liderando el tema. El paso más urgente: asignar un responsable con poder real de decisión y conectar la IA con objetivos de negocio, riesgo y retorno.
La IA inaugura un nuevo paradigma de trabajo: el cambio decisivo está en las personas.Solo el 3% de las empresas ha puesto en marcha un plan de formación completo en IA y más de un 20% no tiene ningún programa. Además, la formación existente se concentra en equipos técnicos y no llega de forma consistente a directivos ni a mandos intermedios, que son quienes priorizan, rediseñan procesos y toman decisiones. Sin capacidades y mentalidad en todos los niveles, la IA no escala.
Muchas empresas están operando con IA sin reglas del juego
Una de cada cuatro no tiene ninguna política interna sobre uso responsable. Casi el 40% no sigue estándares ni certificación. Y uno de cada seis reconoce que no gestiona la privacidad de los datos en sus proyectos de IA. Sin gobernanza, las organizaciones alternan entre parálisis y adopción desordenada: ambas penalizan productividad, reputación y confianza.
“Lo que estamos viendo no es un problema de acceso a tecnología, sino de ejecución. Hay interés, pero faltan mecanismos para escalar: priorización clara de casos, criterios comunes de valor y riesgo, formación transversal y un marco de gobernanza que convierta iniciativas sueltas en una agenda real. Sin ese ‘sistema operativo’ de adopción, la IA se queda en pilotos” señala Sonia Sánchez-Gómez, Socia de UVE GROUP y Directora de Pulse AI.
La regulación europea se conoce, pero no se aplica.
La mitad de los directivos sabe qué es el Reglamento Europeo de IA. Casi ninguno lo ha convertido en procesos internos. El riesgo no es solo la sanción: es la parálisis y la pérdida de velocidad. Las empresas necesitan traducir la norma en criterios prácticos —por nivel de riesgo— que sus equipos puedan aplicar en el día a día.
La IA generativa ya produce resultados en marketing y atención al cliente, pero de forma desordenada.
Solo un 4% ha montado sistemas de contenidos que funcionen de forma escalable y gobernada. En atención al cliente, apenas uno de cada diez usa autoservicio inteligente. La mayoría sigue en pruebas sueltas. El salto está en integrar la IA en los flujos de trabajo reales, con calidad, control y coherencia de marca.
Ya se nota la diferencia entre quien usa la IA para ahorrar y quien la usa para decidir mejor.Las empresas que conectan la IA con su forma de tomar decisiones —y no solo con automatización— empiezan a sacar ventaja real. La eficiencia es el primer paso, pero el valor sostenible está en decidir mejor, más rápido y con más información.
Empresa y Administración necesitan trabajar más juntas.
Se reconocen avances normativos, pero las empresas reclaman: guías prácticas, casos de referencia y marcos compartidos que conviertan el cumplimiento en capacidad competitiva. La adopción de la IA será más rápida y segura si se construye desde la colaboración, y no sólo desde la regulación.
“Este cambio no tiene marcha atrás. La IA va a redefinir expectativas de cliente, dinámicas de mercado y el ritmo de ejecución dentro de las organizaciones. La pregunta para los líderes no es qué herramienta elegir, sino qué decisiones y qué forma de trabajar estamos dispuestos a cambiar. Si intentamos operar con la lógica de antes, el problema no será tecnológico: será estratégico”, concluye Juan Herrán.
“Pulse AI 2025 aporta una radiografía basada en datos y en voces del ecosistema para comprender el estado real de la IA en España. Este observatorio tendrá carácter anual: queremos que cada edición ayude a orientar prioridades y a acelerar una adopción responsable y competitiva, incorporando progresivamente la visión de más organizaciones”, añade Sonia Sánchez-Gómez.
















