Periodista Freelance y agente de comunicación
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Paquetes de datos regalados o casi regalados, canales de televisión que podemos ver casi gratis, o, lo más común, hablar por teléfono por un precio increíblemente bajo ¿Quién puede resistirse a tan sugerentes propuestas? Estas y otras ofertas similares son las que nos hacen las compañías de telefonía e Internet, para que firmemos con ellas. Todo sería estupendo si, en la letra pequeña de los contratos, no nos dijeran cosas como que: si nos pasamos en el consumo de datos, nuestra tarifa de móvil se va a multiplicar a final de mes; que la gratuidad de los paquetes de televisión nos va a durar poco más de un mes o dos; o que, a nuestra tarifa telefónica habrá que sumarle, para averiguar el precio final que nos van a cobrar, la llamada cuota de línea (en números redondos, este incremento puede suponer pagar entre un 15 y un 40% más).

Para Rodrigo San Martín, analista con experiencia en el mercado de las comunicaciones, el único medio de defensa que tiene el usuario, ante una situación así, es aprender a defenderse "en este caso, la mejor forma de evitar que nos engañen es acudir a Internet y asesorarse en un comparador de tarifas. Si no haces esto, y vas preguntando por ahí, de compañía en compañía, buscando cuál es la mejor tarifa, simplemente te van a volver loco. En un comparador, una voz, evidentemente, mucho más imparcial que la de un comercial de cualquier empresa de telefonía, vas a poder averiguar, sin que nadie te engañe, que tarifa te conviene más"

El truco de la cuota de línea

Es la triquiñuela más extendida, en lo que al marketing de ofertas de las teleoperadoras se refiere, y la que más tiempo lleva aplicándose. Eduardo Delgado, es CEO de Roams, un comparador de tarifas de telefonía móvil, así como de servicios de internet y televisión. Delgado explica que "los operadores ofrecen, fibra ótica, en sus ofertas publicitarias, a un precio muy inferior al real, puesto que a éste hay que sumarle el precio correspondiente de la llamada cuota de línea. Así, los planes combinados, y los de sólo fibra o ADSL recurren a esta estratagema para aparentar que tienen un precio mensual más atractivo de lo que realmente es".

Y ¿Qué es la cuota de línea? En pocas palabras, es una cantidad, incluida en cada recibo, que serviría para sufragar los gastos de mantenimiento de la línea telefónica que nos llega a casa y, a través de la cual, las operadoras nos hacen llegar sus servicios. En Europa no existe ningún concepto similar. En España sí (por cierto, también somos el único país del viejo continente que mantiene el establecimiento de llamada cuando se realizan comunicaciones de voz desde el teléfono móvil).

Publicidad engañosa o no engañosa. Esa es la cuestión

Según Autocontrol, el organismo independiente que se encarga de la autorregulación de la industria publicitaria en España, "se entiende por publicidad engañosa aquélla que de cualquier manera induzca o pueda inducir a error a sus destinatarios, siendo susceptible de alterar su comportamiento económico, siempre que incida sobre alguno de los siguientes aspectos: el precio, su modo de fijación, o la existencia de una ventaja específica con respecto al precio". O sea, justo lo que hacen las operadoras al desglosar la cuota de línea en las ofertas de sus folletos publicitarios.

Alfonso Renedo, director de operaciones de Roams, tiene experiencia en empresas del sector financiero y comunicaciones. En su opinión "hay una gran cantidad de modalidades a la hora de mostrar ofertas comerciales por parte de cada operador. Algunos muestran el precio de la fibra (o ADSL) y la cuota por separado, la una junto a la otra. En otros casos, directamente no la muestran y hay que ir a las condiciones legales para encontrar el precio de la cuota… que aparece en letra minúscula y/o en la segunda página del contrato. Tan sólo Yoigo, entre las ofertas comerciales de todas las empresas que ofrecen servicios de telefonía e Internet, no segrega el precio de la línea para aparentar lo que no es. Además, esta compañía mantiene unos precios bajos que no suele subir". Otra estrategia que suelen emplear las operadoras, para que nos vayamos con ellas, es ofrecernos servicios, volumen de datos o velocidad, que seguramente no vamos a utilizar. Alfonso Renedo da algunos consejos para defenderse de esta estrategia "con una conexión de 50 megas en casa, para subirnos y bajarnos datos a la misma velocidad, tendremos más que suficiente. En cuanto al volumen de datos contratados para los móviles de un hogar medio, formado por una pareja y dos hijos, sería suficiente con 5 gigas para estos últimos y 2 ó 3 para los padres. En cuanto a las llamadas, con 200 minutos, sería suficiente. Este tipo de tarifas, que nos ofrecen un bono de minutos determinado, permiten disfrutar de un consumo contratado que no conlleva costes adicionales".

¿Hasta cuándo seguirán mintiendo los operadores?

Corría el año 2013. Entonces, todos los operadores fueron obligados, por ley, a publicitar los precios de sus productos y servicios incluyendo IVA. De este modo, el cliente no tendría que volverse loco, haciendo sus propias sumas cuando quisiera contratar algún producto. Esto, evidentemente, simplificaba mucho el proceso de comprar tarifas. El CEO de Roams tiene claro lo que será el futuro "seguramente, acabará ocurriendo algo parecido con la cuota de línea y el empeño de muchas operadoras de, a la hora de presentar sus ofertas comerciales, de segregarlo, de lo que ocurrió con el tema del IVA: las empresas no tendrán más remedio que presentar precios unificados, con la suma del coste del servicio y la cuota de línea".

Ojalá llegue pronto el día -ya sea por ley o por que las operadoras se apunten a las buenas prácticas comerciales- en que el precio final publicitado, a la hora de anunciar o contratar una tarifa de ADSL o fibra, sea el real… y no tengamos que andar con la calculadora sumando cuotas de línea. Sin embargo, observando el escaso interés que parecen tener las autoridades en obligar a los operadores a no separar, en sus ofertas comerciales, dicha cuota (o simplemente hacerla desaparecer) cabría preguntarse hasta dónde puede llegar su precio… y las consecuencias que podría tener, en cuanto a la transparencia del mercado, que los operadores sigan ocultando la cuota de línea en sus ofertas publicitarias a fin de que sus cuotas parezcan más bajas… de lo que en realidad son.