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Una de esas cuestiones que parecían incuestionables hasta no hace mucho era que cuando Apple presentaba resultados financieros iba a dar grandes números y cifras de las que son siempre buenas noticias para sus gestores de cuentas. Los productos de Apple se habrían vendido muy bien y los números serían de infarto.

Y, sin embargo, esa verdad incuestionable ya no lo es tanto. Hace unos años, unos resultados que no cumplían expectativas ya llevaron a plantearse si Apple habría perdido su magia. Sin embargo, entre entonces y hoy, Apple siguió creciendo en bolsa y convirtiéndose en una de las compañías cotizadas con más capitalización.

Pero la pregunta podría volver a estar sobre la mesa. El encanto de los productos de Apple y su imagen de marca de deseo podrían estar en peligro.

De hecho, los últimos resultados financieros de la compañía, presentados hace unas semanas, han tenido una especie de sabor agridulce. Sí, Apple había cumplido con las expectativas y habían batido previsiones, pero sus acciones acabaron cayendo tras la presentación de los datos. Lo habían hecho no tanto por lo que había pasado como por lo que se esperaba entonces que acabará pasando.

Desde entonces, las acciones de la compañía han seguido teniendo problemas. El último esta misma semana, cuando los títulos de Apple perdieron el icónico valor de los 200 dólares por culpa de las decisiones de uno de sus proveedores. El proveedor de una de sus tecnologías ha reducido previsiones y con ello ha lastrado la cotización del gigante, que ha llegado a perder por encima del 5% de su valor de cotización. Sus malos resultados en cotización se están convirtiendo, de hecho, en un lastre para la bolsa de Nueva York.

Esperan vender menos en Navidad

Volviendo a su presentación de resultados y a lo que entonces hizo que funcionase como una alerta a navegantes, Apple ha tenido que reconocer que quizás el momento más bueno para las ventas del año no lo vaya a ser tanto.

La compañía ha lanzado una previsión de resultados para la campaña de Navidad que no estaba dentro de lo esperado. Apple ha anunciado que espera unas ventas proyectadas de entre 89.000 y 93.000 millones de dólares, cuando los analistas esperaban que de media se quedase en la parte alta de la previsión. Es decir, los analistas daban por sentado que Apple iba a vender más productos estas Navidades de los que la propia Apple cree que venderá.

Según había señalado Tim Cook en la presentación de resultados, estas cifras de ventas por debajo de lo esperado serían culpa de los costes de cambios de moneda y de la debilidad en los mercados emergentes. Esto implicaría problemas en ventas en Brasil, India, Rusia o Turquía. En declaraciones a Reuters, Cook también señalaba que el lanzamiento un poco antes de lo habitual de los nuevos modelos de iPhone impacta también en las ventas en Navidad.

Las cifras de ventas estarían estancadas, lo que se está convirtiendo no solo en un problema para ellos sino también para su cadena de suministro. Apple está ajustando las cosas simplemente cobrando más por cada terminal (así no vende más, pero puede ganar más) o ganando dinero con productos derivados. Sus proveedores, sin embargo, lo tienen mucho más complicado. Las empresas que se encargan de crear las partes de sus iPhones están viendo como las cosas se ponen complicadas y como los iPhones no son ya la gallina de los huevos de oro.

Lo importante: lo que no dice y los demás leen

Pero, volviendo a sus resultados y a lo que la compañía dijo (y no) tras la presentación, casi más importante que las explicaciones que dieron en ese momento, son los pasos que han tomado tras la presentación y desde entonces y lo que los analistas han ido leyendo en ellos. Apple también anunciaba entonces que a partir de ahora dejará de dar cifras trimestrales de ventas de iPhones, iPads y otros dispositivos. Los analistas se quedan con números oficiales para saber cuántos terminales se han vendido en el trimestre.

Según la compañía, estos números son mucho menos relevantes ahora que en el pasado porque las ventas van vinculadas a paquetes de servicios. Los analistas ven otra cosa. Como explica un experto a Reuters, "las compañías habitualmente dejan de dar métricas cuando las métricas van a cambiar". Y añade: "esto no pinta bien para Apple". Básicamente, una empresa deja de dar números cuando esos números van a empezar a mostrar tendencias poco positivas para su imagen pública.

Además, los expertos empiezan a temer que Apple deje de ser el motor que era hasta ahora en los productos de alta gama. El iPhone es un teléfono caro (y el iPad y los demás dispositivos de Apple), pero ¿qué ocurrirá si caen las ventas o los mercados se resienten? ¿Tendrá Apple que tirar los precios de sus productos? Al no dar números de cuántos dispositivos ha vendido, los analistas no podrán saberlo, porque no podrán hacer la media de precio de venta.

Al fin y al cabo, como recuerdan en Business Insider, esta decisión llega justo después de esta presentación de resultados, que en general fueron superiores a lo esperado, cierto, pero que en la letra pequeña, siendo la letra pequeña los números de iPhones vendidos, no cumplía con las expectativas.

Nuevos problemas para Apple

Si a eso se suma que en otros terrenos en los que tenían posiciones destacadas empiezan a verse las cosas también de otro modo, se pueden comprender mejor las cosas. En la industria de los smartwatches, por ejemplo, Apple era la reina indiscutible. Sin embargo, a medida que el mercado va madurando y van entrando nuevas competidoras, su posición también se va reajustando. Antes el 60% del mercado era suyo, ahora tiene una cuota del 45%.

Apple tiene además otros problemas, problemas que pueden impactar en cómo se ven sus productos y qué valores se asocian a ellos. La multa italiana por obsolescencia programada (que también cayó en Samsung) o el tener que reconocer que la pantalla de uno de sus modelos de iPhone está fallando hubiesen sido curiosidades a pie de página, pero se convierten en un problema serio en el escenario en el que ahora se mueve la compañía.